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Reportaje:

Japón repatría la magia de Disney

Una universidad nipona devuelve 250 dibujos de los estudios después de pasar cerca de 50 años en el olvido

Poco más de 250 piezas de animación de Walt Disney volverán a los Estados Unidos después de permanecer casi cincuenta años en Japón. La Universidad de Chiba, prepara la devolución de los dibujos -algunos considerados como verdaderas joyas- entre los que se encuentran originales de la película de 1959 La Bella Durimiente, informa el diario The New York Times en su edición de este martes.

Los dibujos, que se componen de varias plantillas de dibujos de personajes y escenografías, fueron elegidas por el propio Walt Dinsey en 1960 para formar parte de una exposición que precedió al estreno en Japón de La Bella Durmiente. Los bocetos originales fueron prestados a la cadena de grandes almacenes Mitsukoshi para ser expuestas en 16 de sus tiendas, pero eso sería solo el principio de un largo periplo.

Aunque la colección está nutrida en mayor parte de la exitosa cinta que adapta el cuento de Charles Perrault, también incluye sets poco usuales de dos exitosos episodios de la serie Silly Symphony, premiados con dos Óscar. Flowers and Trees (1932) y Los tres pequeños cerditos(1933), un verdadero hito de la animación tradicional. También se encuentran los fondos de la Suite del Cascanueces y La Consagración de la Primavera, ambos incluidos en la cinta Fantasía, de 1940.

"[Con la exposición] Walt quería explicar todos los elementos del proceso de animación", asegura Lella Smith, directora creativa de la Biblioteca de Investigación de los estudios Disney, que preserva las animaciones de la compañía americana.

Tras la exhaustiva gira por las tiendas de los grandes almacenes, Disney donó el material al Museo de Arte Moderno de Tokio. Pero los comisarios no le vieron suficientes méritos para formar parte de la colección permanente, así que la cedieron a la Universidad de Chiba (una institución centrada en la ciencia y en la medicina) para estimular el estudio de las artes visuales.

Las ilustraciones terminaron en un trastero de mantenimiento de la universidad, donde fueron encontrados accidentalmente hace cuatro años. En el tiempo de olvido, los bocetos sufrieron daños provocados por la humedad y el moho, aunque las mejores piezas resultaron menos afectadas al estar enmarcadas. Después de un año de restauración, las micas de celuloide fueron presentadas nuevamente al público nipón en la exhibición El arte de Disney, que 44 años después de su llegada a la isla, repitió su gira por el país durante 2006 y 2007. En un gesto curioso, la muestra se expuso incluso en el Museo de Arte Contemporáneo, lugar en el que décadas atrás, las ilustraciones no dieron la talla.

Tras la gira, considerada todo un éxito por los japoneses, las autoridades universitarias comunicaron su decisión de devolver los dibujos a su lugar de origen. "La respuesta a la exposición nos ha dado una nueva apreciación del valor histórico y artístico de estos trabajos", señaló Toyoki Korzai, presidente de la Universidad de Chiba, en un comunicado. A cambio, la institución recibirá copias en alta definición de los dibujos y cerca de un millón de dólares para becas. Ambas partes han señalado que el intercambio no debe ser visto como una venta.

"No se puede poner precio a estas obras, son un legado artístico", considera Smith. "Pero su valor como material de archivo e investigación es altísimo", concluyó.