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M-Clan: pulsión, amigos y 'hits'

El grupo murciano presentó 'Memorias de un espantapájaros' en Madrid

En una Joy Eslava abarrotada (hacía tiempo que se habían agotado las entradas) comenzaba sobre las 21:30 un concierto redondo, de esos de "entre amigos queda la cosa". Elegante, puso el primer pie en el escenario un Carlos Tarque ataviado con americana de terciopelo grana para presentar Memorias de un espantapájaros, el nuevo trabajo discográfico de M Clan y para dar cuenta de lo que iba a ser una gran noche de rocanrol.

Y se alzó la voz, esa voz nacida para cantar, a la que si le pones una canción anglo no sabes si viene de Tennessee o de Kentucky. Los temazos no se hicieron esperar. Al cuarto tono ya se oía Llamando a la tierra: y eso de Roto por dentro, (que de roto nada) alcanzó pronto (primer acorde) el listón de las mejores baladas de M Clan en directo, claro. Transcurren varios segundos, y de la novedad al clásico, el gran piano de un Mario incombustible que "pinta de luz su corazón".

Noche para los amigos, roqueros conocidos y anónimos arropaban a la banda de rock con más pulsión de nuestro país. En los bises llega uno de los regalazos de la noche, Pasos de equilibrista, uno de los singles que mejor define a M Clan: rock, rock, rock (sureño, sí, y potente, también) y que no tiene nada que envidiar a Carolina o a Maggie (despierta).

La otra gran sorpresa, el segundo bis. Se salió la siempre agradecida Quédate a dormir, que terminó de arreglar una noche muy cuca. Nos fuimos con un final apoteósico: una banda chapó orquestada por el gran Carlos Tarque, su dominio de la pandereta, solos de viento, de la guitarra de Santi Campillo, de bailes sincronizados y de absolutamente todo, que fulminaron una hora y media redonda, con sus bises y sus trises, como debe ser.

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