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Crítica:

La carretera del trueno de Springsteen

El 'Boss'y la E Street Band arrancan su gira europea en Madrid ante 15.000 personas

Bruce Springsteen y la E Street Band invitaron en la noche del domingo a las 15.000 personas que acudieron al Palacio de los Deportes de Madrid a huir con ellos en un viaje por la carretera del trueno, por Thunder Road, el tema más pedido por los seguidores del roquero y su banda cuando viene a España. A base de pedirlo, el público consiguió que Springsteen interpretara el tema en el tramo final, que encadenó con los clásicos Born to run y Dancing in the dark. Son tres canciones habituales en el repertorio de Springsteen pero son las tres que consiguieron que el público saltara y gritara tras una hora y media de altos y bajos.

Para los que llevan tiempo siguiéndole, probablemente los bajos han destacado sobre los altos. La banda ya no tiene la energía de antes, se nota que son todos sesentañeros, incluso el propio Springsteen, que ya no corretea, bromea, salta y baila como antes. El sonido fue regular y en más de una canción hubo notas desafinadas o coros a destiempo. La noche comenzó con un sonido malo (que luego se arreglaría un poco) con Radio nowhere, el primer sencillo de su último trabajo, Magic. Le siguieron No surrender, Lonesome day y Gypsy Biker.

Springsteen continuó con Magic. Con esta canción sobre lo poco que le gusta a Springsteen la actual administración Bush, el artista tuvo que pedir silencio. Es una canción que describe "un tiempo donde las mentiras son la verdad, y la verdad es mentira", según dijo Springsteen en castellano.

Una buena versión de Reason to believe con acordes de La granja, de ZZ Top, volvió a despertar al público. Siguieron Darkness on the edge of town, Candy's room y She's the one, otros tres clásicos que fueron mejor recibidos que las canciones del último disco, que todavía no han calado fuerte. En directo suena mejor que en el estudio, pero se notó en el ambiente que salvo alguna excepción, el público estaba por las canciones de siempre.

The Promised land, I'll work for your love, Tunnel of love, Working on the highway, Devil's arcade, The rising, Last to die y Long walk home formaron parte del tramo final antes de los bises. Un tramo que se cerró con Badlands, muy coreada. Tras el primer bis, Girls in their summer clothes, llegó el momento álgido, el de la carretera del trueno, y los altos y bajos se olvidaron durante un rato, con todas las luces del pabellón encendida y todo el mundo cantando y levantando las manos. Para el final, American land y un recordatorio "Madrid, vamos a vernos en verano".

El Boss ya ha confirmado una de las fechas de su próxima visita. Será en julio, en Barcelona, y las entradas se pondrán a la venta el próximo jueves. Será una buena oportunidad para volver a ver a Springsteen con la E Street Band. Y quizá una de las últimas.

La banda se va haciendo mayor y se nota. Springsteen ya no está tan activo, Clarence Clemmons, el inmenso saxofonista de la banda, no goza de muy buena salud por lo visto anoche, Patti Scialfa, guitarra, coros y la mujer del 'Boss', ni siquiera ha venido a esta gira, y Danny Federici, el teclista, ha dejado el grupo temporalmente ya que está tratándose un melanoma.