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60º Festival de Cannes

Jolie y Winterbottom conmueven Cannes con una película sobre Daniel Pearl

Van Sant y Seidl ilustran en la pantalla un día de nubes y claros

El Festival de Cannes se ha llenado hoy de gracia y emoción con el filme A mighty heart, del británico Michael Winterbottom, en el que Angelina Jolie interpreta el papel de Mariane Pearl, viuda de Daniel Pearl, periodista del Wall Street Journal secuestrado y asesinado en Pakistán en 2002. Anteriormente, el día de nubes y claros de hoy en Cannes se ha adpatado a la perfección a lo visto en competición por la Palma de Oro tanto en Paranoid Park, de Gus Van Sant, como en Import Export, de Ulrich Seidl.

"Danny fue el primero del que hablaron tanto porque todo el mundo sabía que era periodista y no agente de la CIA", ha dicho su viuda en la rueda de prensa que ha seguido a la primera proyección del filme en la selección oficial, fuera de competición. Después "hubo muchos más", por eso no es "apropiado" hablar de casos individuales de periodistas secuestrados y asesinados, pues "es un medio para captar la atención de los medios", ha añadido la periodista y autora del libro Un corazón invencible, en el que se inspira la película.

Por su parte, el estadounidense Guus Van Sant (Louisville, 1952) trata en Paranoid Park una historia basada en la novela homónima de Blake Nelson y centrada en el mundo de los skaters, esa juventud cuya vida gira en torno al monopatín y, en este caso, en torno a un parque construido por ellos mismos y una tragedia que ocurre en sus inmediaciones. Y como esos mismos monopatines, la película a ratos va sobre ruedas y en otros se acaba cayendo. Ha logrado un aplauso poco entusiasta. Van Sant vuelve a tratar en esta cinta un entorno juvenil, como ya hizo en Elephant, que le reportó hace cuatro años el premio al mejor director y la Palma de Oro a la que aspira por tercera vez, tras optar a ella con Last Days en 2005. Entre las curiosidades de la producción figura que parte del casting se hizo a través de la web de contactos sociales MySpace, una de las favoritas entre los jóvenes.

"Creo que es algo que ya se ha hecho antes, y no es raro porque MySpace es muy grande y muy popular. Pero también repartimos octavillas y pusimos carteles en tiendas de discos para buscar actores", ha explicado Van Sant en la rueda de prensa tras el pase. "Me gusta trabajar con amateur, así hacen cosas que les resultan más naturales", ha agregado en presencia de sus jovencísimos actores Gabe Nevins, Taylor Momsen y Lauren McKinney, así como de los responsables de la parte visual de la cinta, los directores de fotografía Chris Doyle y Rain Kathy Li. Estos últimos son responsables precisamente de algunos de los aspectos más interesantes de la película, en la que se mezclan partes rodadas en 35 mm -las dramáticas- con otras en súper 8 y vídeo, dedicadas a las preciosistas escenas de skating que ilustran la película.

Abuso de la cámara lenta

El australiano Doyle, que ya trabajó con Van Sant en una de sus películas más denostadas -la fotocopia plano a plano de Psycho, en 1998- firma aquí un trabajo muy distinto de los que le han convertido en uno de los operadores más reputados gracias a su colaboración con cineastas como Chen Kaige (Temptress Moon), Zhang Yimou (Hero) y, sobre todo, Wong Kar Wai (In the Mood for Love, Happy Together, Chungking Express, 2046, entre otras muchas). La película también utiliza -demasiado, para el gusto de algunos- el recurso de la cámara lenta, sobre todo en las partes rodadas entre los monopatinadores, "para captar la experiencia física y emocional del skating", ha explicado Doyle.

Pero si Gus Van Sant ha generado sentimientos contradictorios, no le ha ido a la zaga Ulrich Seidl, quien sin embargo ofrece un mucho mejor negocio con Import Export, en la que el cineasta austríaco, más conocido como documentalista (Tierische Liebe, Models), regresa a la ficción tras Hundstage, que le reportó el Gran Premio del Jurado en Venecia. Sin embargo, la ficción de "Import Export", una historia centrada en la búsqueda de la felicidad más allá de las fronteras, incluida la de la vida y la muerte, es una ficción con muchos elementos de realidad, empezando por los escenarios y los actores.

"Ninguno de los actores se había puesto previamente ante una cámara", explica Seidl (Viena, 1952) en la documentación de la cinta sobre sus actores, la ucraniana Ekateryna Rak y el austríaco Paul Hofman. La primera, por ejemplo, fue enfermera, mientras que el segundo tenía amplia experiencia en el paro, al igual que en esta cinta rodada en Ucrania y Austria. Filmada con encuadres de enorme expresividad, la cinta desprende una sensación de veracidad que viene en parte de que las localizaciones de rodaje eran auténticas, inclusive la oficina de trabajadoras del sexo en Internet que propicia uno de los momentos más memorables de la cinta. Plena de humor y tragedia, de surrealismo y realidad, habrá que tener en cuenta como posible premiada esta cinta -quizá un tanto pasada de metraje con sus dos horas y cuarto- que al menos aportó un soplo de aire fresco a la alicaída competición oficial, que como el propio día de hoy y el festival en sí, sigue con nubes y claros.