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Ninguno quiso estar en 'Casablanca'

Humphrey Bogart, Ingrid Bergman y Paul Henreid no querían ser Rick Blaine, Ilsa ni Víctor Laszlo

¿Imaginas Casablanca protagonizada por otros actores? Humphrey Bogart, Ingrid Bergman y Paul Henreid no querían ser Rick Blaine, Ilsa ni Víctor Laszlo, los papeles por los que serán eternamente recordados envueltos en el humo y el romanticismo de la ciudad africana más europea. Así lo revela Charlotte Chandler, biógrafa de varios personajes de Hollywood. En su último libro, Ingrid, desvela algún detalle más de este icono del cine clásico, triplemente oscarizada y considerada en EE UU como La Película. Ni Bogart, ni Bergman ni mucho menos Henreid imaginaban que sus papeles y la propia película se convertirían en uno de los más importantes capítulos de la historia del cine.

En la biografía de la bellísima actriz, Chandler recuerda que, durante el transcurso de un almuerzo con Bogart antes de iniciarse el rodaje de la película, Bergman se dio cuenta "de que lo único que tenían en común era lo mucho que ambos querían abandonar Casablanca". En el caso de Henreid, recién llegado desde Europa a la Meca del cine, el actor no estaba nada convencido de que un papel secundario como el de Victor Laszlo -líder de la resistencia y marido de Ilse, el personaje de Bergman- fuera lo mejor para él.

De hecho, se quejó a su amiga y también famosa actriz Bette Davis de que ese papel arruinaría su carrera en Hollywood. La única que tuvo claro desde el principio que Casablanca era un proyecto en el que había que estar fue Bette Davis, que aunque no participó en la cinta, respondió a las quejas de Henreid con un "estás equivocado, equivocado, equivocado". Sin embargo, motivos para la preocupación había, pues ninguno de los tres actores principales sabía cómo acabaría la película.

No sólo eso, sino que no se había decidido si Ilse se quedaría en Marruecos con su antiguo amante y dueño del Rick's Cafe de Casablanca, interpretado magistralmente por Bogart, o escaparía con su marido hacia Estados Unidos para escapar de los nazis, contra los que, inicialmente, se pretendía dirigir esta película, rodada en 1942 como parte de la propaganda antinazi. Se acordó rodar dos finales y, afortunadamente, tras rodar el primero, el director, Michael Curtiz, se declinó por la huida de Ilse y Victor, y por que a Rick sólo le quedara París.