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El 'boom' de la animación española atrae la atención internacional

'Planet One', la producción más cara de la historia del cine español, con 37 millones de euros, lidera el auge del sector

El largometraje Planet One, la producción más cara de la historia del cine español, con cerca de 37 millones de euros (50 millones de dólares), es el mascarón de proa del sector de los dibujos animados españoles, que está viviendo un boom internacional. Los animadores españoles son conocidos desde hace décadas por su talento y creatividad, pero sólo desde hace unos años están consiguiendo acceder al gran público internacional, tanto en la gran pantalla como en la televisión, según The Hollywood Reporter, que ha bautizado el fenómeno como Spanimation.

La producción de Planet One comenzará en mayo, con guión del creador de Shrek, Joe Stillman, y dirigida por Jorge Blanco, en los estudios de Ilion Animation, radicados en Madrid. La cinta cuenta la historia de un planeta alienígena muy similar a los EE UU de los años 50 pero poblado por seres verdes con antenas y ocho dedos. La calma en la que viven se deshace cuando ven aterrizar una curiosa nave con las siglas NASA estampadas en el fuselaje.

Planet One está consiguiendo atraer la atención internacional hacia el sector de la animación español, que hierve con nuevas productoras para cine y televisión desde que El bosque encantado irrumpió en las taquillas en 2001 y revitalizó el interés por los dibujos animados.

Talento patrio para animaciones de calidad

"Si quieres competir con las grandes producciones internacionales, especialmente con las norteamericanas, tienes que hacer filmes con una calidad similar", señala el productor de Ilion, Ignacio Pérez Dolset. Su Planet One apunta alto. Quiere competir nada menos que con con Pixar y Dreamworks, los gigantes estadounidenses de la animación. Las armas de Ilion son un diseño y una tecnología propios. "La industria no puede sobrevivir eternamente gracias a subvenciones o a llamadas al patriotismo y a la identidad española".

Uno de los grandes focos de la animación española está en Galicia, adonde han acudido las compañías internacionales. La lista de proyectos locales es impresionante. Donkey Xote, una versión disparatada de Don Quijote, es la apuesta del estudio Bren, de Filmax, que también realiza la cinta Nocturna. Se añaden tres proyectos de la productora gallega Perro Verde: Going Nuts, Missing Lynx y la cinta de marionetas Zombie Western. La compañía Dygra (El bosque encantado) prepara The Spirit of the Forest y el cuento Holy Night.

El ejemplo más claro del crecimiento exponencial que están experimentando las empresas españolas de animación es Dygra. El estudio coruñés ha puesto las máquinas a todo ritmo y ha acelerado la producción, pasando de un largometraje cada cuatro años a uno cada año y medio. "Nadie que conozca crea la totalidad de sus filmes en 3-D tal y como nosotros lo hacemos. Estamos en la vanguardia de Europa", señala Manuel Gómez, presidente de Dygra.

Los largometrajes consiguen cada vez mejores recaudaciones (aunque aún tienen que superar la barrera psicológica del millón de entradas), pero las series de dibujos animados para la televisión también se cotizan al alza en los mercados internacionales.

"La comunidad de la animación española está accediendo a otro nivel", señala Maria Doolan, de Zinkia, cuya coproducción con Granada Internacional, Pocoyo, se ha vendido en varios países y ha consiguido el premio a la mejor producción en el Festival de animación de Annecy (Francia), el año pasado. "Los creativos están consiguiendo repercusión internacional. En España tenemos una cantera de talento que está por descubrir desde hace años".

La única vía, la coproducción

Las empresas españolas están forzadas a coproducir con otros países porque no pueden financiarse con ingresos nacionales. Tampoco ayuda que los canales privados no se muestran muy interesados por la programación infantil. "La financiación no es fácil de conseguir, así que cuando presentamos las producciones tenemos que estar seguros de que funcionarán en todo el mundo y de que son globales de verdad", añade Doolan.

La tecnología abre nuevas ventanas idóneas para la animación. El lanzamiento de canales de banda ancha, con un amplísimo abanico de canales temáticos dirigidos a los niños, permite que las empresas españolas puedan acceder al codiciado mercado de Estados Unidos.

El éxito puede contribuir a que los animadores españoles, que tienen talento y cada vez son más numerosos, se queden en casa, en vez de emigrar en busca de mejores oportunidades.

"Para revitalizar el cine y mantener los talentos en España son necesarios más proyectos internacionales", incide Pérez Dolset. "El desarrollo es extraordinariamente caro, y la única manera de ser competitivos y tener beneficios es competir en el nivel internacional".