Ben Harper conquista Madrid
Ben Harper llegó a Madrid, al Palacio de los Deportes, a presentar su séptimo trabajo de estudio, Both sides of the gun. Su segundo paso por nuestro país este año, tras su actuación el Bilbao Live Festival, donde conoció y se encandiló del grupo que ahora le telonea, los Ojos de Brujo. El directo del californiano fue largo, algo más de dos horas. Al finalizar la actuación de la banda española el recinto todavía registraba una entrada discreta, que poco a poco fue a más. No consiguió abarrotar el Palacio, pero si reunir a una multitud de adeptos suficiente para redondear un concierto mágico.
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Comenzó enganchando a la gente con una versión muy potente de temas ya de por sí rockeros. Su banda habitual, los Inocent Criminals pusieron de su parte, aportando calidad y mucho espectáculo. Enseguida le siguieron varios temas de su último trabajo, como el que da título al disco y otros más melódicos como Waiting for You. Con todo ello no le costo mucho ganarse a un público dispuesto a bailar y sentir todo aquello que le echasen.
Un Harper en estado de gracia, que no paraba de dar las gracias a un público entregado, chapoteando algunas frases en nuestro idioma, que se gustaba y hacia gustar a los asistentes, iba tocando todos los estilos de su discografía. Hubo tiempo para el rock, para el funky, para el soul y el folk más americano, pero sin duda el gran momento de la noche fue la extensa versión de su tema I Can Change The World With my Own Two Hands con el que despidió a su banda.
Una vez ya solo en el escenario se paseo por alguno de sus temas melódicos, como Walk Away o Another Lonely Day, sin que le faltase tiempo para mostrarnos sus habilidades con la guitarra. Para concluir volvió a reunir a todos los músicos para, con las luces ya encendidas, cerrar el concierto con el tema de su último álbum Better Way.
Harper demostró una vez más porqué es un músico diferente. Un músico con todas las letras, que gana con los directos. Un músico que cuando canta la gente calla, y que, a la vez que hace enloquecer, aporta, con su música y sus letras, un poco más de cordura.



























































