Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Seis años como mujer y 400 como arcángel

La casa Christie's de Londres saca a la venta una obra retocada y poco conocida de Tiziano

Una obra inacabada, tardía y poco conocida de Tiziano pero con una azarosa historia sale a subasta hoy en la sala Christie's de Londres. Se trata de un retrato de una mujer y una niña desconocidas que fue retocado con fines comerciales poco después de la muerte del pintor por uno de sus discípulos para que representase al arcángel Rafael y a Tobías niño. El lienzo conservó su trazo original tan sólo durante unos seis años, para pasar después más de 390 dormido y oculto bajo la estampa bíblica. Redescubierto en 1948, fue sometido a un proceso de restauración que duró 20 años y hoy se vende tal y como lo imaginó el gran maestro del Renacimiento. Pero, a pesar de la concienzuda limpieza, la mujer sin nombre aún conserva una inquietante sombra de las alas como recuerdo de su pasado travestido.

¿Una prima, una hija ilegítima?

Tiziano Vecellio (1490-1576), el gran genio de la escuela veneciana, pintó al final de su vida un cuadro con un motivo que nunca antes había abordado: una madre con su hija. Sin embargo, poco después de la muerte del pintor, uno de sus discípulos decidió añadir unas alas a la dama para convertirla en el arcángel Rafael y cambiar el pelo de la hija para transformarla en un joven Tobías, creyendo que así que el lienzo se vendería más fácilmente. No se sabe si el cuadro representaba a Emilia, hija ilegítima de Tiziano, o a su prima Livia Balbi, a la que el pintor dio una generosa dote para que pudiese casarse con un hacendado, y a la hija que ésta tuvo con su flamante y rico marido.

La incertidumbre sobre la identidad de las mujeres retratadas hace especialmente difícil la datación del cuadro, que Tiziano podría haber pintado en los años 60 ó 70 del siglo XVI, aunque los expertos apuntan a 1570 como fecha probable, seis años antes de su muerte. El caso es que el cuadro sin nombre ha sido, durante gran parte de su accidentada vida, Tobías y el ángel. Bajo este título apareció a mediados del siglo XVIII en la famosa colección de Barbarigo, de Venecia, que se había enriquecido con obras de Tiziano en 1580 cuando Cristoforo Barbarigo compró la casa y el estudio del artista con todo lo que había dentro. La colección de Barbarigo, que incluía otras obras inconclusas de Tiziano, fue vendida al zar Nicolás de Rusia en 1850, y todas las obras, incluida la que ahora se ofrece en Londres al mejor postor, pasaron al museo del Ermitage de San Petersburgo.

Unos años después, sin embargo, el zar decidió vender cerca de 3.000 cuadros y la obra de marras fue adquirida por un aristócrata residente en esa ciudad rusa, el conde Tyszkiewicz, de cuya colección formó parte hasta 1913. En la década de los años 20 del siglo pasado, Tobías y el ángel figuraba en la colección del marchante francés René Gimpel, que estaba unido en matrimonio con una hermana de otro comerciante de arte, el británico lord Duveen. En 1939, poco antes de que estallase la II Guerra Mundial, Gimpel envió todos sus cuadros a Londres para evitar que los confiscasen, sin revelar a nadie el lugar donde los había escondido. Gimpel se pasó a la resistencia contra los nazis, fue capturado y enviado al campo de concentración de Neuengamme, donde pereció en 1944. Iban a pasar dos años antes de que sus hijos, que también habían combatido en la resistencia, localizasen el tiziano y otros cuadros en un garaje del barrio londinense de Bayswater.

La técnica del maestro

Uno de ellos, Jean Gimpel, encargó en 1948 a un experto del instituto Courtauld, de Londres, un análisis por rayos X de la obra, que iba a servir para descubrir el original oculto bajo los retoques. Gracias al entusiasmo del hijo del marchante, el cuadro fue restaurado en un largo proceso de 20 años al final del cual se descubrió el cuadro tal y como lo dejó el pincel de Tiziano. Los responsables de la puja confían en que la obra, rebautizada Retrato de dama con su hija, alcance un valor de mercado de entre 8,6 y 13,7 millones de dólares, pese a que no está acabado y no se ha logrado identificar los modelos retratados ni la fecha de ejecución.

Francis Russell, vicepresidente de Christie's y experto en maestros antiguos, lo ha calificado de "uno de los descubrimientos más sobresalientes de los últimos años", y Christie's habla de "obra maestra". Entre sus rasgos distintivos está el hecho de que se trate de la única obra conocida de Tiziano que muestra juntas a una madre y a su hija. El hecho de que el pintor dejase el cuadro inconcluso ha permitido a los expertos estudiar el método de trabajo y la técnica del maestro. Así, se sabe que comenzó este doble retrato por las cabezas y que las retocó con cuidado antes de pasar a otros detalles.