Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Barcelona recrea las legendarias fiestas de la Bauhaus

Una exposición de CaixaForum reconstruye la evolución de la influyente escuela alemana, clausurada por los nazis en 1933

"Quien no conoce las fiestas de la Bauhaus, no conoce la labor de la Bauhaus". Siguiendo la máxima de sus alumnos, CaixaForum de Barcelona acoge desde el 29 de junio al 4 de septiembre la exposición La Bauhaus se divierte. 1919-1933, una muestra que reúne 150 fotografías y obras que reflejan, por primera vez, las fiestas y la vida cotidiana de esta influyente escuela alemana, clausurada por los nazis en 1933 y que deslumbró a toda una generación de arquitectos, diseñadores y artistas. En su claustro de profesores, figuraron arquitectos como Gropius o Mies van der Rohe o artistas como Kandinsky o Klee.

Fotografías y otros obras variopintas -carteles, invitaciones, 'collages', regalos, adornos y decorados- de la exposición proceden del Bauhaus-Archiv de Berlín y reflejan las fiestas y la vida cotidiana de la escuela creada por Walter Gropius en 1919 y clausurada por el régimen nazi en 1933. A través de ellas, se puede comprender su evolución desde el idealismo combativo de los primeros años hasta la consolidación del racionalismo, su seña de identidad.

La exposición muestra por primera vez las fiestas y la vida cotidiana de la Bauhaus a través obras de artistas de renombre universal como Paul Klee, Vassili Kandinski, Oskar Schalemmer, Láslzó Moholy-Nagy, Marianne Brandt, Lux Feininger, Herbert Bayer o Lucia Moholy. Estas celebraciones, casi siempre de disfraces, tenían una doble finalidad, según ha explicado hoy la comisaria de la exposición, Mercedes Valdivieso. Por un lado, se quería fomentar el contacto entre la escuela y la población local para paliar los recelos hacia institución, pero también tenían un propósito pedagógico. Además de propiciar el trabajo en equipo y reforzar el espíritu corporativo, serían de catarsis ante las tensiones y los conflictos que se originaban en la Bauhaus como resultado del estrecho vínculo entre trabajo y vida privada.

Un fracaso unido al de la República de Weimar

Valdivieso ha recordado que el calendario de la escuela estaba marcado por las fiestas y que cada una de las diferentes sedes que tuvo la institución se definió por un cariz. Las fiestas en Weimar eran más "íntimas", mientras que las de Dessau eran más "profesionales" como la Fiesta del Metal. Por contra, la sede en Berlín fue "testimonial" debido a que sólo duró un trimestre antes de su cierre. El cénit de las fiestas lo marcaba la misma fecha, el 18 de mayo, cumpleaños de Gropius, y la "joya" de la exposición es el regalo que le hicieron un grupo de profesores en 1924. Se trata de un portafolio que por primera vez sale de Alemania en el que colaboraron Klee, Kandinsy, Moholy-Nagy y demás maestros para homenajear a Gropius.

Además de estas fiestas "oficiales", cualquier acontecimiento era susceptible de acabar en una celebración, como el hecho de terminar un tapiz, la adquisición de la nacionalidad alemana por parte del matrimonio Kandinski o el nacimiento de un niño. La exposición es eminentemente fotográfica, debido a la "fiebre fotográfica" que afectó a profesores y alumnos, sobre todo a partir de 1929. La Bauhaus fue, desde sus orígenes un sinónimo de modernidad y, durante sus 14 años de existencia (1914-1933) gestó una auténtica revolución en el terreno del diseño. Entre sus profesores figuraban pintores como Paul Klee o Vassili Kandinski y los arquitectos Walter Gropius o Ludwig Mies van der Rohe.

Aunque a la escuela se les asocian los conceptos de funcionalidad, sobriedad y austeridad, la Bauhaus también fue un gran esperimento vital de una pequeña comunidad de jóvenes, unos 1.400, que después de la I Guerra Mundial buscó una utopía social. Para Valdivieso, su trayectoria es "un reflejo" del fracaso de la República de Weimar. La muestra se completa con un curso de arte a cargo de Mercedes Valdivieso y la proyección con música en directo de 'Berlín, sinfonía de una gran ciudad', de Walter Ruttman.