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Rafael Sánchez Ferlosio gana el Premio Cervantes 2004

Es uno de los escritores más brillantes de la generación de los 50 y su obra cumbre es 'El Jarama', con la que ganó el Premio Nadal y el de la Crítica

El Premio Cervantes 2004, el más importante de las letras españolas y que concede cada año el Ministerio de Cultura, ha recaído en el escritor y ensayista Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927), autor de Industrias y andanzas de Alfanhuí (1951) y El Jarama, novela con la que ganó el Premio Nadal en 1955 y el de la Crítica en 1957.

La ministra de Cultura, Carmen Calvo, ha sido la encargada de hacer público el nombre del ganador en una rueda de prensa en Madrid junto a los miembros que han compuesto este año el jurado, que adoptó su decisión por mayoría. Sánchez Ferlosio, que el próximo sábado cumple 77 años, es "un gran novelista y ensayista, un soberano escritor. Sus ensayos son piezas literarias y ejemplo de la mejor escritura que se hace en lengua castellana", ha resumido Víctor García de la Concha, presidente del jurado y director de la Real Academia Española.

La candidatura de Sánchez Ferlosio fue presentada por Miguel Delibes, José Jiménez Lozano, Fernando Savater, Javier Cercas y Gonzalo Rojas. Savater ha querido destacar "el gran espíritu libre" que ha caracterizado toda la vida de Sánchez Ferlosio. De las personas que todavía no tienen el Cervantes, "era el que más se lo merecía, no sólo como prosista sino como gran ensayista", ha dicho este miembro del jurado. Hasta la recta final del Cervantes llegaron también el novelista Juan Marsé y el poeta Antonio Gamoneda, que en las quinielas partían como favoritos para la edición 2004 del llamado Nobel de las letras hispanas.

'El Jarama', su obra más destacada

Hijo de Rafael Sánchez Mazas, conocido falangista cuyo frustrado fusilamiento en la Guerra Civil fue novelado por Javier Cercas en Soldados de Salamina (2001), Sánchez Ferlosio es uno de los miembros más destacados de la narrativa española de la generación del 50 y junto a autores como Jesús Fernández Santos, Alfonso Sastre, Carmen Martín Gaite -escritora fallecida en el año 2000 con la que se casó y tuvo dos hijos- o Ignacio Aldecoa fundó y colaboró en la Revista Española. Se dio a conocer con su primera novela, Industrias y andanzas de Alfanhuí, relato que llamó la atención en ese momento de la posguerra por la pulcritud del estilo y el interés argumental, pero la fama le llegó con El Jarama, una obra donde se narran las vivencias de un grupo de jóvenes durante una anodina jornada de domingo a orillas de un río. El autor recogió con minuciosa exactitud los diálogos vulgares - por su exploración de ese tipo de lenguaje se ha llegado a hablar de "novela-magnetofón"- y recreó ante los ojos del lector el mundo juvenil casi con relieve cinematográfico.

Su dominio del castellano es visible también en Alfanhuí y otros cuentos (1961), Semanas en el jardín (1974), análisis a modo de conversación sobre las técnicas y recursos narrativos, La homilía del ratón (1986) y Campo de Marte (1986). En 1992 publicó la recopilación de Ensayos y artículos, y en 1993 sacó a la luz el libro de aforismos Vendrán más años malos y nos harán más ciegos, Premio Nacional de Ensayo 1994.

En 2000 escribió El alma y la vergüenza; en 2002 La hija de la guerra y la madre de la patria y en 2003 Non olet. También ha traducido Les enfants sauvages de Lucien Malson (1973) y sus obras han sido publicadas en inglés, alemán, francés, italiano, ruso y chino. Su colaboración en revistas literarias - El Urogallo, Cuadernos Hispanoamericanos o Revista de Occidente- y periódicos como ABC, Diario 16 y El País es asimismo abundante.

"No creo que nadie sepa si es o no libre"

Rafael Sánchez Ferlosio ha recibido la noticia en su casa de Madrid. Hasta allí se han trasladado multitud de periodistas para recoger las primeras impresiones del galardonado con el Cervantes de este año. Y lo primero que les ha dicho es que se siente "agobiado" ante el reconocimiento, si bien ha admitido que le llena de satisfacción y alegría porque provocará que "se lean algo más de mis cositas".

Sobre las razones esgrimidas por el jurado para concederle el premio, Sánchez Ferlosio ha discrepado en cuanto que no cree "que nadie sepa si es libre o si actúa por influencia de otras personas". "La idea que de la libertad o, mejor dicho, de la autonomía, tenían los ilustrados, no me ha resultado. Nunca he sentido tal autonomía, sino más bien una lucha de heteronomías, unas aceptadas y otras rechazadas, que me han influido mucho más de lo que yo haya podido sacar de mí mismo". También ha confesado con cierta ironía que sigue trabajando "en muchas cosas que no sé si acabaré antes de criar malvas", porque "cada vez estoy más perezoso, lento e incapaz".

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