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Reportaje:

La maldición de Supermán

La muerte de Christopher Reeve revive el temor a que el interpretar al superhéroe acarre un destino fatal

La muerte de Christopher Reeve trae de nuevo a la actualidad una de las historias más sorprendentes de Hollywood: la maldición de Supermán. Se dice que el personaje del cómic acarrea la maldición sobre aquellos que se le acercan. Y la historia parece corroborar la grave amenaza.

Bud Collyer fue el primer actor en dar vida a Supermán. Lo hizo sólo con su voz pues era el actor detrás de los dibujos animados que se realizaron en los años 40 y volvió a hacerlo en otra serie sobre el personaje en los 60. Tres años más tarde murió por "leves problemas circulatorios". La historia puede parecer casi anecdótica (excepto para el pobre Collyer) o tal vez una advertencia de lo que había de ocurrir con el siguiente actor en dar vida a Supermán. George Reeves (con s) incorporó el personaje en la serie de televisión de los años 50 que fue uno de los primeros grandes éxitos de un invento aún en pañales. En 1959 le encontraron muerto de un disparo en la cabeza. La causa oficial de la muerte fue suicidio pero sus huellas no estaban en el arma homicida. Reeves mantenía una relación con la mujer de Eddie Mannix, un alto cargo de la Metro Goldwyn Mayer.

El último Supermán cinematográfico, Christopher Reeve, vivía tetrapléjico, confinado en una silla de ruedas desde que en 1995 se cayó montando a caballo. A los 52 años ha muerto de un ataque al corazón. Allá donde haya ido podrá encontrarse con su compañero de reparto Richard Prior, que murió prematuramente víctima de la esclerosis múltiple.

Su novia en la ficción, Margot Kidder, ocupó portadas de revistas y programas enteros de televsión cuando en 1996 sufrió un episodio de amnesia: desapareció cuando se dirigía al aeropuerto y no se supo nada de ella hasta tres días más tarde, cuando la policía la encontró "asustada y paranoica" en el jardín de una casa de Glendale (California). Se había destrozado la ropa y cortado el pelo a navajazos. Los médicos concluyeron que no estaba bajo los efectos de la bebida ni las drogas, pero ella aseguraba que huía de alguien. Tuvo que ser ingresada en un centro psiquiátrico. Su desgracia no acaba ahí: en agosto de 2002 sufrió un grave accidente de coche en el que se rompió la pelvis y al que sobrevivió casi milagrosamente.

La amenaza puede ser más o menos etérea pero lo cierto es que desde hace años Warner Bros. busca sin éxito un actor para rodar una nueva versión del cómic. Brendan Fraser, Josh Hartnett, Paul Walker, Nicolas Cage, Ashton Kutcher… todos temen ser víctimas de la maldición de Supermán.