La contaminación del aire provoca al menos 379.000 muertes prematuras al año en la UE

Barcelona lidera la caída de emisiones de NO2 durante el confinamiento de la primera ola, según un informe de la Agencia de Medio Ambiente de la UE

Un camión con coches atraviesa un puente de París ante el humo de una fábrica.
Un camión con coches atraviesa un puente de París ante el humo de una fábrica.Michel Euler

La contaminación del aire sigue siendo el mayor riesgo ambiental para la salud de los europeos. La exposición a las partículas finas en suspensión causa 379.000 muertes prematuras al año en la Unión Europea, según el informe anual de calidad del aire de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) publicado este lunes. La cifra supone un descenso de unas 60.000 defunciones en 2018 (año de referencia del informe) con respecto a la primera medición, una década antes.

La caída en los decesos provocados por las emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2), un compuesto muy nocivo para el ser humano vinculado al tráfico de vehículos a motor, alcanza el 54% en los últimos 10 años (pasa de 117.000 a 54.000). Mientras que las muertes vinculadas al ozono troposférico (O3), un contaminante secundario relacionado con el tráfico rodado y las industrias, experimentaron un incremento del 25% (de 15.700 a 19.400).

Las partículas, el dióxido de nitrógeno y el ozono troposférico son los tres contaminantes que más afectan a la salud humana, según la AEMA. En España, murieron de forma prematura unas 23.000, 6.800 y 1.800 (respectivamente) por su exposición a los citados contaminantes. Más de un 80% de la población urbana de la UE vive en zonas consideradas “nocivas” para la salud debido al aire contaminado que respiran, según la UE.

El informe señala que las 379.000 muertes relacionadas con partículas finas no se pueden sumar a las 19.400 de dióxido de nitrógeno y las 19.400 de ozono troposférico, pues podría darse una doble contabilidad al haber afectados por varios de los contaminantes.

Aunque el informe radiografía la situación del aire en 2018, también posa su mirada sobre los efectos de los confinamientos durante la primera ola de la pandemia con el fin de subrayar una evidencia: la calidad del aire mejora cuando se frena en seco el tráfico y la actividad industrial contaminante. Es decir, la polución está vinculada a la actividad humana y como tal puede ser atajada en el futuro.

Durante las medidas de restricción de primavera, todos los indicadores de NO2 mejoraron considerablemente en Europa. Y las reducciones fueron mayores en aquellos países que aplicaron medidas más estrictas: España, Italia y Francia. En los dos primeros, algunas estaciones de medición de la calidad del aire llegaron a registrar reducciones puntuales de hasta el 70%, mientras que las caídas fueron mucho más suaves en países de Europa central y del Este, donde la covid fue más benévola y las medidas de encierro menos contundentes.

Barcelona se convirtió en la ciudad de la UE donde más cayó de media la contaminación ambiental entre el 15 de marzo y el 30 de abril entre las grandes urbes analizadas para este informe. Durante este mes y medio de durísimas restricciones, con España bajo el estado de alarma, las concentraciones de NO2 cayeron un 59% en la capital catalana, seguida de Milán (54%), Madrid (47%) y Turín (47%).

La concentración de las partículas en suspensión más gruesas, asociadas a las actividades industriales, la construcción y las labores agrícolas cayó en menor medida, hasta un 20% en algunas ciudades de la UE en el mes de abril. Los mayores descensos se registraron en el norte de Italia, y en Madrid, París y Roma, capitales de tres de los países más afectados del continente. La contaminación, en cualquier caso, fue regresando gradualmente a la ciudad con el desconfinamiento del verano.

El informe indica que la exposición a largo plazo a los contaminantes atmosféricos provoca enfermedades cardiovasculares y respiratorias, identificadas como factores de riesgo de muerte en los pacientes de covid-19. El estudio cita investigaciones que vinculan polución y mortalidad por coronavirus en Europa, China y Estados Unidos, pero estos son “limitados” y se encuentran aún “sometidos a debate”. Este nexo causal entre contaminación ambiental y covid, dice el informe, aún “requiere más investigación epidemiológica”.

La UE registra desde el año 2000 una caída sostenida de los contaminantes ambientales. “Las tendencias son positivas”, ha señalado el comisario de Medioambiente, Virginijus Sinkevičius, quien ha recordado la importancia de las políticas europeas en este sentido. El llamado Pacto Verde europeo, bien nutrido económicamente por el histórico presupuesto y el plan de recuperación financiero sellado este verano por los líderes de los Veintisiete para hacer frente a la pandemia, incluye una estrategia europea para lograr la “contaminación cero” en el aire. La Comisión acometerá una reforma normativa dentro de dos años, ha anunciado Sinkevičius.

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