La crisis del coronavirus

Los vacunados y los curados de la covid pueden transmitir el coronavirus aunque no tengan síntomas

Los inmunizados pueden propagar el virus si las defensas de su organismo no alcanzan la mayor eficiencia, según varios estudios

Un sanitario toma muestras a una mujer para una prueba PCR en el hospital militar de Sevilla el pasado 14 de mayo.
Un sanitario toma muestras a una mujer para una prueba PCR en el hospital militar de Sevilla el pasado 14 de mayo.PACO PUENTES

El registro de infecciones de personas que han pasado la covid o que están vacunadas es escaso. Pero se dan y son una llamada de atención: aún es pronto para la barra libre, para la vuelta a la normalidad absoluta. Diferentes estudios han detectado infecciones entre un 10% y menos de un 1% de personas ya inmunizadas, según el momento, el colectivo, el lugar de la investigación y la pauta de vacunación. Estas personas, asintomáticas en la mayoría de los casos gracias a la inmunidad natural o inducida por las vacunas, aún conservan durante un tiempo capacidad de albergar y propagar el coronavirus, aunque no desarrollen la enfermedad. La clave para evitar el peligro de que impulsen los contagios, según advierte Guillermo López Lluch, catedrático de Biología Celular de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), es “alcanzar la inmunidad de grupo más amplia posible en el menor plazo de tiempo”. “Es una carrera contra el virus”, advierte.

El biólogo ha podido comprobar una infección de un inmunizado en un caso cercano: una persona próxima a él, de 92 años y vacunada con la doble dosis de una de las marcas que se administran en España, tuvo que ingresar en traumatología en un hospital de Córdoba. Le hicieron la prueba rutinaria del covid y dio positivo, pese a que carecía de síntomas compatibles con la enfermedad.

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Jocelyn Keehner y Lucy E. Horton, junto a otros miembros de la Facultad de Medicina de la Universidad de California (UCLA) y de la de San Diego (UCSD), han publicado el pasado marzo en The New England Journal of Medicine (NEJM) los resultados de una investigación interna: “El riesgo absoluto de dar positivo para el SARS-CoV-2 [coronavirus causante de la covid] después de la vacunación fue del 1,19% entre los trabajadores sanitarios de la UCSD y del 0,97% entre los de UCLA; estas tasas son superiores a los riesgos notificados en los ensayos de la vacuna contra el coronavirus ARNM-12731 [Moderna] y la vacuna BNT162b2.2 [Pfizer-BioNTech]”

El estudio muestra las mismas conclusiones, aunque con diferentes cifras, que otro publicado el pasado mes por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos y otros previos reflejados en Nature y British Medical Journal.

Es muy probable que los casos de reinfección sean más numerosos que los detectados, ya que, en la mayoría de las ocasiones, no producen síntomas y, por lo tanto, a esas personas, que se consideran inmunizadas, no se les hace PCR
Guillermo López Lluch, catedrático de Biología Celular de la Universidad Pablo de Olavide

Todos esos trabajos confirman la existencia de infecciones en inmunizados, aunque su registro sea escaso. López Lluch explica una razón: “Es muy probable que los casos sean más numerosos que los detectados, ya que, en la mayoría de las ocasiones, no producen síntomas y, por lo tanto, a esas personas, que se consideran inmunizadas, no se les hace PCR”. Mark Pandori, director del laboratorio de Salud Pública de Nevada, coincide. “Estamos subestimando los casos de reinfección. Son muy difíciles de determinar, se necesitan equipos especializados para hacer ese trabajo o un laboratorio central”, explica en Scientific American.

López Lluch remite a un reciente estudio en The Lancet para argumentar que, aunque la respuesta inmunitaria generada por la vacunación o por el propio cuerpo previene el contagio y el padecimiento de las secuelas más graves de la covid, existen inmunizados que se infectan y pueden ser un foco de dispersión del virus, aunque muestren una sintomatología leve o nula.

El especialista en biología celular explica que la causa es la carga vírica, la cantidad de virus que circula por la sangre del infectado. Las personas inmunizadas disponen de una línea de defensa formada por los linfocitos B y T. “Los primeros producen los anticuerpos, estorban al virus para que no se introduzca en la célula. Los segundos lo atacan directamente y generan intermediarios, como el interferón, las proteínas que señalan la presencia de un virus e impiden su proliferación”, simplifica para explicarlo.

Mientras el sistema inmunitario actúa para eliminar la infección, una persona, aunque no desarrolle la enfermedad, puede mantener una determinada carga viral

Pero mientras este sistema actúa para eliminar la infección, una persona, aunque no desarrolle la enfermedad, puede mantener una determinada carga viral. En este sentido, López Lluch explica: “La inmunidad es una cuestión de días. Mientras no somos inmunes, el virus o el patógeno tiene mucho tiempo para provocar daños que se reflejan en los síntomas, que son más graves. Las defensas de nuestro cuerpo son ineficientes y tardan tiempo, entre 10 y 14 días, en activarse por completo. Cuando somos inmunes, la respuesta de los linfocitos B y T es más rápida y el patógeno tiene menos tiempo para provocar daños. No obstante, si alguien inmunizado, pero con carga viral, emite aerosoles frente a alguien que no tiene las mismas defensas, puede contagiarlo. Si la otra persona está inmunizada, la capacidad de que la enfermedad se extienda es mínima”.

Por esta razón, el biólogo de la UPO señala la importancia de mantener las medidas preventivas comunes hasta que la vacunación sea general. Esa realidad cambiará, según advierte López Lluch, cuanto más rápido se vacune y mayor alcance tenga. “Mientras no se consiga la inmunidad de rebaño”, concluye el especialista, “las mutaciones que confieran una mayor infectividad al virus tendrán mayor capacidad de propagarse a más personas”.

Las variantes de rápida propagación del coronavirus conllevan mutaciones que le permiten escapar de parte de la respuesta inmune creada naturalmente o mediante la vacunación, según un nuevo estudio publicado en Science por científicos de EE UU, Alemania y Países Bajos. Los investigadores se centraron principalmente en tres mutaciones: K417N, E484K y N501Y. Solas o en combinación, estas se encuentran en la mayoría de las principales variantes de SARS-CoV-2 y afectan a la espícula, la puerta de entrada del patógeno a la célula humana. Los científicos determinaron que algunos anticuerpos pierden capacidad de neutralizar eficazmente el virus cuando las mutaciones están presentes.

Reinfecciones

La importancia de la vacunación masiva que incluya a todos los grupos de edad ante las reinfecciones la respalda también el neurólogo de la Facultad de Medicina Monte Sinaí (EE UU) Seth M. Glickenhaus, autor principal de un estudio sobre reinfección en jóvenes publicado en The Lancet: “Nuestros hallazgos indican que se produce reinfección por SARS-CoV-2 en adultos jóvenes. A pesar de haber sufrido una infección previa, los jóvenes pueden contraer el virus de nuevo y todavía pueden transmitirlo a otros. Este es un punto importante a conocer y recordar a medida que continúan los despliegues de vacunas. Los jóvenes deben recibir la vacuna siempre que sea posible, ya que la vacunación es necesaria para aumentar las respuestas inmunitarias, prevenir la reinfección y reducir la transmisión.”

A pesar de haber sufrido una infección previa, los jóvenes pueden contraer el virus de nuevo y todavía pueden transmitirlo a otros. Este es un punto importante a conocer y recordar a medida que continúan los despliegues de vacunas
Seth M. Glickenhaus, investigador de Monte Sinaí

El estudio muestra, según los autores, que los anticuerpos inducidos por la infección por el SARS-CoV-2 son en gran medida protectores, pero no protegen completamente contra la reinfección en los jóvenes. El trabajo hizo un seguimiento de más de 3.249 miembros del cuerpo de marines (infantería de marina) de los Estados Unidos entre mayo y noviembre de 2020. Alrededor del 10% (19 de 189) de los participantes que previamente habían pasado la enfermedad se reinfectó. La investigación determinó que aquellos sin inmunidad tenían cinco veces más riesgo de infección que los participantes con anticuerpos, pero estos últimos aún presentaban algún riesgo de reinfección.

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