La crisis del coronavirusTribuna
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Enigmas sobre el origen de la pandemia

La misión de la OMS duda de que el ‘caso cero’ de Wuhan lo sea realmente

Dos personas, en un parque de Wuhan (China) el 11 de febrero.
Dos personas, en un parque de Wuhan (China) el 11 de febrero.HECTOR RETAMAL / AFP

Los virólogos y epidemiólogos están obsesionados por los orígenes del SARS-CoV-2, y por cuestiones menos relacionadas con la emoción que con la razón. Es obvio que los asuntos más urgentes del último año han sido minimizar contagios y desarrollar vacunas y fármacos, pero basta asomar la cabeza fuera del cascarón de la actualidad para percibir que entender el origen de este virus pandémico es esencial para prevenir los que vendrán después. Si hubiéramos podido cortar de raíz la fuente del coronavirus nos habríamos ahorrado dos millones y medio de muertos en el mundo.

¿Qué puede hacer uno para identificar el origen de una pandemia? Un punto esencial, como parece de sentido común, es localizar el caso cero, el primer humano que se contagió. Rara vez se alcanza esa precisión, pero suele bastar con acercarse lo más posible. La primera persona con covid-19 de la que tenemos constancia es un oficinista de Wuhan, China, que mostró síntomas el 8 de diciembre de 2019, dice en Nature el jefe de la misión científica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Peter Ben Embarek, un especialista en seguridad alimentaria de la agencia. Las conclusiones oficiales de esta expedición a Wuhan se harán públicas en una semana o dos, pero a los científicos les gusta hablar, y cuatro miembros de la misión han adelantado sus conclusiones a la revista científica.

No, no fue que el virus se escapara de un laboratorio, sino otra cosa que ignoramos. Un enigma

Los expertos de la OMS no creen que el citado oficinista de Wuhan fuera el origen de la pandemia, el caso cero, sino que el virus ya circulaba por la ciudad en esa fecha, porque a finales de aquel diciembre el SARS-CoV-2 ya estaba establecido en la ciudad, y los casos no tenían relación con el oficinista. Tampoco es que el virus llevara meses o años circulando, puesto que una revisión exhaustiva de los investigadores de Wuhan no encontró un solo paciente respiratorio contagiado por el coronavirus entre octubre y diciembre de 2019. Convendría no obstante ampliar esos estudios, dicen los expertos de la OMS, porque algo debió ocurrir en esos meses. Y no, no fue que el virus se escapara de un laboratorio, sino otra cosa que ignoramos. Un enigma.

Otra cuestión no aclarada es si el virus se originó en Europa, como han indicado algunos análisis de los bancos de sangre europeos desde noviembre de 2019. La misión de la OMS no avala esa hipótesis, puesto que en esa fecha Wuhan era una ciudad hiperconectada con el resto del mundo, con vuelos directos a las principales capitales. Los casos europeos de noviembre vinieron seguramente de Wuhan. Pero ese mismo hecho muestra que el virus debía circular por Wuhan ya en esas fechas. Otro enigma.

En cuanto a la especie intermediaria entre los murciélagos y las personas, el equipo de la OMS no parece muy excitado por los pangolines, y sospecha más bien de los animales silvestres que se venden como alimento en los mercados chinos, a veces congelados. Hay científicos que llevan dos décadas clamando por el cierre de esos mercados. A ver si les hacen caso ahora.

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