La crisis del coronavirus

Nuevos científicos se suman a la estrategia de espaciar las dosis para inmunizar a más personas

Dos investigadores canadienses creen que la efectividad de las primeras vacunas es suficiente para retrasar la segunda inyección

Sanitarios administran la vacuna AstraZeneca en el pabellón de la Facultad de Económicas de la Universidad de Sevilla, este jueves.
Sanitarios administran la vacuna AstraZeneca en el pabellón de la Facultad de Económicas de la Universidad de Sevilla, este jueves.PACO PUENTES

Dos investigadores canadienses se han sumado a la estrategia de utilizar solo una dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna para acelerar la inmunización de un mayor número de personas y retrasar la segunda inyección. Esta estrategia ha sido adoptada por el Reino Unido, pese a la oposición de algunos integrantes de la comunidad científica.

En una carta publicada el miércoles en New England Journal of Medicine, los canadienses Danuta Skowronski y Gaston De Serres, del Centro de Control de enfermedades de Vancouver y del Instituto Nacional de Salud Pública de Quebec, respectivamente, defienden que la primera dosis de Pfizer tiene una eficacia del 92,6%, según los estudios de la propia farmacéutica y de la Administración de EE UU. La vacuna de Moderna apunta a unos resultados del 92,1% tras la primera administración.

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En la misma carta, otros especialistas cuestionan el análisis al no considerarse la diferencia de la eficacia referida en distintos grupos de edad y riesgo de sufrir las secuelas más graves de la covid. Ante la adopción de esta estrategia de vacunación en el Reino Unido, un grupo de cinco expertos médicos firmaron en la revista British Medical Journal un comunicado en contra de esta medida por el riesgo de reducción de la eficacia de las vacunas a medida que pasan las semanas desde la inyección inicial.

Los científicos canadienses admiten que hay incertidumbre sobre la duración de la protección que se alcanza con una sola dosis, pero defienden que la revacunación después de un solo mes aporta menos beneficio a corto plazo. “Dada la actual escasez de vacunas, el aplazamiento de la segunda dosis es una cuestión de seguridad nacional que, si se ignora, sin duda resultará en miles de hospitalizaciones y muertes este invierno en los Estados Unidos”, aseguran.

Pfizer insiste en que la dosificación espaciada de sus dosis no ha sido evaluada (“No hay pruebas de que la vacuna sea eficaz pasados 21 días de la primera dosis”, afirmó la empresa) y delega la decisión en las autoridades sanitarias de cada país. La Agencia Europea del Medicamento defiende que no deben pasar más de 42 días entre las dos dosis. España mantiene este criterio de vacunación mientras Alemania estudia la opción del espaciado y Dinamarca se ha sumado a la estrategia del Reino Unido y administra la segunda dosis al mes y medio.

“La idea de que hay una respuesta válida y clara a este problema es falsa, porque vemos a científicos respetados diferir sobre el tema”, resalta Stephen Evans, el epidemiólogo de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres en declaraciones a Science Media Centre.

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