Opinión
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Hacia una ley de la sociedad del aprendizaje

El consejero de Ciencia, Universidades e Innovación defiende la unión de las tres áreas en la Administración y explica la nueva norma que prepara la Comunidad

Investigadores  en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid (CNIO)
Investigadores en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid (CNIO)CNIO

Nos hemos familiarizado con la ingeniería de los alimentos o la biología computacional, asistimos al nacimiento de biobots (robots vivos) y vemos con esperanza los hallazgos contra el cáncer. Vivimos el vértigo de una revolución científica y tecnológica sin precedentes que nos exige dinamismo y capacidad de anticipación. En pocos años se han producido más avances que en los últimos 100 años y tenemos que saber gestionar esa nueva realidad, aprender a movernos en ella. Sacarle partido.

Cuando asumí mi actual responsabilidad en el Gobierno de la Comunidad entendí que la creación de la Consejería de Ciencia, Universidades e Innovación era una oportunidad. Por primera vez se integraba en nuestra región la gestión de las tres grandes áreas de nuestro ecosistema de conocimiento: la universidad, como eje de generación y transmisión del saber; la investigación, que está en las universidades pero también fuera; y la innovación, que conecta con la economía productiva. Cuanta más interacción haya entre esos campos, más se desarrollarán y más valor se creará. También lo vio así el presidente del Gobierno en la anterior legislatura al crear un Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades que, incomprensiblemente, ha desmantelado ahora al parcelar las competencias. Incluso el nuevo ministro de Universidades considera que el nuevo organigrama no es un acierto.

A partir de ese ecosistema integrado hemos puesto en marcha la elaboración de la Ley de la Sociedad del Aprendizaje, un proyecto nuclear del Gobierno regional en materia de Ciencia, Universidades e Innovación. Será un gran marco de actuación unificado de las tres áreas (no ultranormativo) para potenciar, coordinar y desburocratizar la ciencia, la innovación y nuestro espacio de educación superior. Queremos reforzar el papel de las universidades como garantes de la igualdad de oportunidades e impulsar su proyección e internacionalización. Para ello, necesitamos que el empuje para transformarlas sea bidireccional y llegue también desde la sociedad, porque las normas por sí solas no nos van a traer ese cambio. Por eso el propio nombre de la ley (Sociedad del Aprendizaje) implica a todos los ciudadanos e incorpora la realidad de que la formación es hoy un proceso abierto que dura toda la vida, y nos afecta a todos.

Ya se han constituido los nueve grupos de trabajo que se están encargando de identificar los aspectos más significativos que deberá recoger la futura ley. El objetivo es presentarla en la Asamblea el próximo otoño. Cuando el proceso culmine, la Ley de la Sociedad del Aprendizaje será un importante instrumento para un cambio de modelo social y económico que no puede esperar, y que permitirá que la Comunidad siga siendo motor de desarrollo socioeconómico.

Eduardo Sicilia es Consejero de Ciencia, Universidades e Innovación de la Comunidad.

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