Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Fines de semana sin consultas sexuales

El Centro Joven de Atención a la Sexualidad en Madrid se mantiene cerrado sábados y domingos por los recortes del Ayuntamiento

Fachada del Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad.
Fachada del Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad.

Ni test de embarazo ni consejo sobre las opciones que hay si ha existido una relación sexual de riesgo. Tampoco sobre VIH ni la prueba rápida para detectarlo ni sobre la pastilla del día después ni información y asesoramiento sobre cualquier cuestión urgente que les pueda surgir a los jóvenes durante el fin de semana. El 31 de diciembre de 2019 acabó el año y la atención en sábados y domingos del Centro Joven de Atención a la Sexualidad en Madrid, de la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE). El CJAS, gratuito, confidencial, anónimo, sin cita previa ni la necesidad de acompañamiento de un adulto, ha dejado de prestar servicio porque el Ayuntamiento de Madrid ha decidido cortar con los 30.000 euros que permitían la reapertura.

Después de varias reuniones con el equipo del Área de Familias, Igualdad y Bienestar Social, y tras las respuestas que se dieron en la comisión pública celebrada el pasado 21 de enero, la Federación ve claro que hay “una falta absoluta de voluntad” para continuar con un trabajo que, el pasado año, llegó a 800 jóvenes solo en sábados y domingos, y alrededor de 2.000 en total. Y esto, explica Gema Castro, responsable del centro durante cuatro años y hasta el pasado verano, “es solo en la atención directa, es decir, las consultas presenciales, por teléfono, por email o por WhatsApp”. Aparte, detalla, han tenido “multitud de talleres de educación sexual, asesoramiento a profesionales y familias, trabajo específico con entidades y organizaciones que trabajan también con jóvenes, como grupos de boyscout, por ejemplo”.

De 12.00 a 19.00, cada sábado y domingo, “psicólogas y sexólogas respondían preguntas y asesoraban sobre cualquier urgencia, duda o preocupación que tenían quienes iban”. Explica Castro que además en fin de semana el rango de edad bajaba: “A diferencia de los días laborales, que puede venir más gente de 18 en adelante, los findes venían más de 15, 16, 17… Porque entre semana entre las clases y las extraescolares les cuesta más venir. Y en fin de semana es cuando pasan las urgencias, cuando se producen mayoritariamente las relaciones de riesgo”. La mayoría de consultas que atienden son, de hecho, para dar información y consejo sobre la píldora del día después y sobre todo a chicas, que son el 70% de quienes acuden al centro, en la calle de San Vicente Ferrer. “

En 2019, el Centro atendió en fin de semana a 800 jóvenes, mayoritariamente chicas de entre 15 y 17 años

Para Raquel Hurtado, la actual coordinadora del centro, existe una confusión con lo que se entiende por urgente: “No es que sea una urgencia sanitaria, pero a la vez sí es una urgencia. Todo lo que tiene que ver con las dificultades en vida de las personas se vive con urgencia y se agrava cuando se es más joven”. Asegura que aunque se diga a menudo que todo puede esperar al lunes, no es así: “El lunes, a las 08.00, hay que estar en clase, para ese momento nosotras ya hemos acompañado a esos jóvenes en su ansiedad, ya les hemos aconsejado o derivado al servicio sanitario correspondiente y hemos dado información para solventar sus inquietudes”. Además, arguye Hurtado, los servicios específicos para jóvenes tienen que existir y además ser accesibles, “adaptarse a sus necesidades, y en este caso eso es estar disponibles por las tardes y los fines de semana”.

Desde el Área de Familias, Igualdad y Bienestar Social del consistorio, arguyen que el convenio no se prorrogó por dos motivos: “Porque la materia que tratan no entra en esta área en la medida que atiende posibles embarazos no deseados y por la propia identidad de la subvención nominativa, que es cuando solo una entidad ofrece ese servicio”. La concejalía asegura que lo que sí atañe a su ámbito, lo que tiene que ver con concienciación y educación afectiva sexual, se va a introducir en el proyecto Madrid Violencia Cero, un programa de educación en igualdad de género y la prevención de las violencias machistas en el ámbito educativo formal y no formal: “Tendrán contenidos en esa materia y estará disponible a partir del próximo curso académico, entendemos que encaja mejor en esta área educativa y que el servicio que presta el Centro lo hace mejor en Madrid Salud”.

El Centro es el único recurso en este ámbito abierto actualmente en Madrid para jóvenes

Hurtado discrepa: "El nuestro es un trabajo integral. A veces vienen con cuestiones sanitarias y otras con otro tipo de consultas. Lo que hacemos va más allá de infecciones y embarazos, tiene que ver con las relaciones, con las habilidades en el marco de esas relaciones, con el placer, con el cuerpo...". Y, añade que con lo que "desde luego no tiene que ver es con la ideología": "Quien cree que aquí se adoctrina no sabe qué hacemos. No se trata de convencer de nada, sino de dar toda la información para que los jóvenes se conozcan, conozcan lo que ocurre y las opciones que tienen y puedan decidir en función de eso. Nosotros los acompañamos para que encuentren sus propias respuestas". Algo que, según la coordinadora, no parece "importar" a los políticos: "Hace unos meses el Ayuntamiento publicó un estudio en el que los escolares contestaban algunas cuestiones, entre ellas sobre sexualidad. Y resultó alarmante la cantidad de jóvenes que mantenían prácticas de riesgo, un 78%. No se entiende que no se quiere dar respuesta a eso, que no se quiera prevenir ni dar soluciones".

"Un fondo ideológico" que se extiende a la Comunidad

El fondo de todo esto, apunta Lorena Morales, secretaria de Igualdad del Psoe en Madrid y portavoz en la Comisión de Mujer en la Asamblea, “es ideológico y no pasa solo en el Ayuntamiento, también en la Comunidad, donde gobierna la derecha con la ultraderecha”. Para Morales, “todo está relacionado con lo mismo. Lo que tenga que ver con el feminismo, con los problemas que sufren las mujeres, con la educación para conseguir esa igualdad… Todo eso no parece importarles”. La socialista tiene una larga lista de actuaciones que desde hace varios años vienen dándose en Madrid y que está convencida de que salen de esa “falta de compromiso” a la que hacía referencia Hurtado.

Pone el ejemplo de los pliegos de los servicios y centros que están dentro de la red contra la violencia de género: “Cada vez que el PP saca un pliego, prioriza la bajada económica frente a las mejoras técnicas, teniendo presupuesto habilitado y necesidades urgentes en temas como la violencia sexual. Así se va degradando el servicio y llega un momento en el que ninguna empresa ni entidad quiere quedarse con esa gestión”. Asegura que desde la oposición tenían “la esperanza” de que la llegada de Alberto Reyero, de Ciudadanos, como consejero, “fuera cambiando las cosas, pero no es así”.

El convenio con el Ayuntamiento era de 30.000 euros, que el consistorio decidió no renovar

El dinero de los fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género que van a parar a Madrid son, según Morales, “un ejemplo claro de la desidia en este ámbito”. Explica que “primero anuncian a bombo y platillo, luego presupuestan muy poco de lo que anuncian, nunca ejecutan la totalidad y cuando les preguntamos en qué partidas está el dinero nos dicen que a lo largo de todo el presupuesto, es imposible fiscalizar por parte de la oposición”. Según los datos que maneja la socialista, entre 2015 y 2018, la Comunidad anunció un gasto de 266 millones, se aprobaron 136 millones y se gastaron 62.

“Y así cada año, ni dándoles el dinero desde el Estado son capaces de gastarlo”, alega haciendo referencia a una petición de información a la Asamblea sobre “el destino detallada que se le está dando” a los fondos del Pacto y a la que el Gobierno regional dio respuesta el pasado 14 de enero: “La Dirección General de Igualdad de la Consejería de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad realizó del 5 al 30 de noviembre de 2018, con cargo a los 10.227,412,18 euros [entregados a la Comunidad por parte del Gobierno central], una campaña de difusión para la prevención de la violencia de género. El importe de la campaña fue de 1.768.444,86 euros”.

“¿Parece claro, no? 10 millones y se gastan 1,7 en publicidad. La sensibilización es importante, sí,  pero hay cuestiones muy urgentes sin cubrir en Madrid”, insiste. “Por poner solo un ejemplo, la mejora del Cimascam, el Centro de Atención Integral a Mujeres Víctimas de Violencia Sexual, el único centro vinculado a violencia sexual en la Comunidad”. En 2015, la duración media en las áreas social, jurídica y psicológica para cada mujer que llegaba a la institución era de 11,5 sesiones, en 2019 fue de 5,4 sesiones. “El centro sigue teniendo el mismo personal pero cada vez hay más mujeres usuarias, pero no se hace nada y además se deshace”, concluye Morales.

Sigue con nosotros la actualidad de Madrid en Facebook, en Twitter y en nuestro Patio de Vecinos en Instagram

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información