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El crecimiento de la inversión en sanidad privada de la Comunidad de Madrid triplica al de la pública

Un informe de UGT alerta de que hay menos camas y del aumento de las listas de espera en los hospitales públicos

Un operario trabaja en el centro de especialidades periférico José Marvá, en Madrid.
Un operario trabaja en el centro de especialidades periférico José Marvá, en Madrid.

Camas que se cierran en hospitales públicos, camas que se abren en la privada. Presupuestos para los de gestión privada que crecen tres veces más que para los públicos. Ratios de paciente por profesional que se disparan en la pública y se reducen en la privada. Centros públicos que se pierden, centros privados que se inauguranListas de espera para operaciones que crecen en lo público, que se acortan en lo privado… Un informe de UGT sobre la atención especializada en la sanidad pública madrileña durante la última legislatura, presentado este martes, analiza decenas de indicadores que corroboran lo que sindicatos, profesionales y colectivos ciudadanos denuncian desde hace años: el trasvase de dinero público a la gestión privada en Madrid.

En los últimos cuatro años, el porcentaje de inversión en esta última multiplica por tres el de la pública, según los datos del sindicato, que lo desglosa así: "Los hospitales privados integrados en la Red Única de Utilización Pública (Hospital Infanta Elena, Hospital Universitario Rey Juan Carlos, Hospital de Torrejón. Hospital de Villalba, UTE Fundación Jiménez Díaz, el Laboratorio Clínico Central y los conciertos de Pruebas Diagnósticas) han pasado de 621.406.769 euros en 2015 a 742.086.923 euros en 2019, en total se ha incrementado en 120.680.154, lo que supone un 19,4%". Mientras que los hospitales de gestión directa "han pasado de 2.884.087.247 euros en 2015 a 3.068.372.254 en 2019, en total se ha incrementado en 184.285.007 euros, un 6,4%".

Fuentes de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid hacen alusión al crecimiento desde el inicio de la legislatura en más de 800 millones de euros, que llega a 8.106 millones en 2019, un 3% más que en 2018. Una cantidad insuficiente, según los profesionales del sector, para una región cuyo gasto por paciente está por debajo de la media en un 8,46% (1.254 euros frente a 1.370, con datos de 2017).

A pesar de ello, dice Eva López, secretaria de Políticas Sociales y Sector Público de UGT en Madrid, "no está tan mal la situación". Madrid, en comparación con otras comunidades, es "la que registra menos esperas. Pero eso no significa que no haya que mejorar y revertir lo que ha ido yendo a peor". Si la atención especializada sigue la misma tendencia que hasta ahora, se corre el riesgo de que acabe por consumarse "una privatización sistemática y programada que no ha cesado desde 2003, año del plan de infraestructuras que hoy ha demostrado que llevaba mordidas del 1%", dice Mónica García, la portavoz de Sanidad por Más Madrid en la Asamblea.

Hace 12 años, el Gobierno de Esperanza Aguirre empezó a inaugurar los nueve hospitales que formaban parte de ese plan de infraestructuras. Hay un trasvase de pacientes de la pública a la privada —el pasado año los siete más grandesperdieron 89.090 primeras consultas y pasaron a los de gestión privada, que ganaron 144.071— y estos últimos cobran más cuanto más pacientes atiendan, algo que no ocurre con los públicos. La UTE (unión temporal de empresas) Jiménez Díaz, por ejemplo, pasó de ingresar seis millones por esa partida en 2010 a 148,2 en 2016.

Menos camas, más lista de espera

En su informe, UGT destaca el aumento del patrimonio privado —en la última legislatura se ha perdido un hospital público, mientras que se han incrementado en cuatro los privados—, o en la evolución del número de camas, una cuestión a la que la Consejería no ha respondido. Los hospitales de provisión privada han incrementado en 92 el número de camas instaladas (la dotación fija del centro) y en 189 el de funcionantes (las que están realmente en uso), mientras que los de provisión pública han perdido 878 instaladas y 518 funcionantes.

López señala que "la pérdida de camas supone un incremento de las listas de espera, se están engordando y agrandando porque no hay camas para ingresos". Explica que cuando hay que hacer una prueba diagnóstica o hay que someterse a una cirugía se dan dos opciones: una pública y una privada. "En esta última hay mucha menos lista de espera, claro", añade. El análisis de UGT afirma que desde 2016 al 30 de septiembre de 2019 el número de pacientes en lista de espera quirúrgica estructural (la que se debe a la organización y recursos disponibles) se ha incrementado en 25.193 pacientes, un 66,5%. José Manuel Freire, portavoz de Sanidad del PSOE, alega que esas listas son "globales y groseras": "¿Hay que bajar el número de pacientes, sí. También saber cuánto espera quien espera y para qué. Porque no es lo mismo la operación de un juanete que un tumor, y estas listas son opacas, poco transparentes".

Eso recuerda a la responsable del sindicato las pruebas diagnósticas: "Hay cosas que, aunque no quieras, hacen pensar mal". Se refiere a la subida del 333,2% en cuatro años en el presupuesto de pruebas de radiodiagnóstico en hospitales mayoritariamente privados. De 6.040.725 euros en 2015 a 26.166.331 euros en 2019, detallan desde el sindicato. Una subida que la Consejería tampoco ha explicado. Antón Saiz, de la plataforma Yo Sí Sanidad Universal, indica que las pruebas de imagen son las más rentables para las compañías privadas: “Son habitualmente fáciles y rápidas de realizar y no dejan mucha posibilidad de complicaciones, no precisan una gran inversión en personal porque son realizadas por técnicos y, por todo ello, rentabilizar la compra de un aparato es sencillo".

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