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La matriarca de los delfines del Zoo de Barcelona fallece por un virus

En el delfinario siguen tres cetáceos pese a que Colau anunció su cierre en 2016

Un delfín del Zoo de Barcelona
Un delfín del Zoo de Barcelona

Anak, la matriarca de los delfines del Zoo de Barcelona, ha fallecido a causa de un virus en las instalaciones del parque barcelonés. El animal, de 34 años, debía haber abandonado el zoo de la capital catalana -tal y como lo acordó el equipo de gobierno de Colau- en 2016 para trasladarse a un santuario. Ahora quedan en un delfinario, en pésimas condiciones, tres ejemplares machos sin que nadie tenga claro el futuro de estos cetáceos.

Colau, en 2015, paralizó la ampliación del delfinario que se había comprometido a construir el anterior gobierno de Xavier Trias. También prohibió los espectáculos de delfines. Un año más tarde el gobierno municipal alertaba de que no tenía sentido seguir exhibiendo cetáceos y trasladó al macho Kuni, de 10 años, y a la hembra Leia, de 12, al Oceanográfico de Valencia. En Barcelona quedaron Anak y los machos Blau, Nuik y Tuma. El Consistorio comenzó entonces a buscar un santuario: un cercado donde los animales acabarían sus días en semilibertad. Pese al anuncio, los cuatro ejemplares nunca abandonaron el parque barcelonés.

La semana pasada los técnicos del zoo detectaron una enfermedad de “posible origen vírico” en el grupo de delfines. El servicio veterinario inició una vigilancia y un tratamiento. Los machos respondieron adecuadamente a la medicación. Anak no respondió de la misma manera. La enfermedad le afectó al aparato digestivo y pese a los esfuerzos del equipo veterinario,que recurrió a asesoramiento de compañeros especializados en cetáceos, la delfín no ha respondido a la medicación y falleció el miércoles por la noche.

El equipo veterinario practicará las próximas horas una necropsia al animal para determinar cuál ha sido la causa de la muerte. Anak llegó a Barcelona en octubre de 1990 y tenía 34 años (la esperanza de vida de los delfines es de 40). Es la madre de Nuik que vive en el Zoo de Barcelona y de Leia y Kuni que siguen en Valencia.

Tres años después de anunciarse el traslado de los delfines a un santuario el Consistorio no ha encontrado ese lugar. Mientras, el delfinario de Barcelona sigue deteriorándose hasta el punto que la Asociación Europea de Mamíferos Marinos ha dejado de lado al Zoo de Barcelona en los proyectos de cetáceos.

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