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Las listas de espera en la sanidad crecen en 91.000 personas en un año

Las demoras para visitar al especialista se disparan, sobre todo en oftalmología

Varias personas en la sala de espera de un centro sanitario
Varias personas en la sala de espera de un centro sanitario

Las colas para operarse, visitar al especialista o someterse a una prueba médica vuelven a dispararse. Tanto en los tiempos de espera como en el número de pacientes que aguardan por alguno de esos procedimientos. Los efectos del plan de contención del anterior Govern, que terminó en abril del año pasado, se han agotado y las listas de espera han vuelto a crecer en más de 91.000 personas en solo un año. El Departamento de Salud, por su parte, aduce que el ritmo de inclusión de pacientes en las listas ha aumentado y defiende que operan y atienden cada vez más.

En junio de 2019 —los últimos datos disponibles—, un total de 175.480 personas estaban en lista de espera para operarse, un 7% más que en julio del año pasado. Solo se salvan las operaciones más urgentes, como las oncológicas y de cirugía cardíaca, que se intervienen, de media, en menos de un mes. Las intervenciones de prótesis de cadera y rodilla y las cataratas, que tienen un tiempo máximo de espera de 180 días garantizados por ley, también cumplen con la norma y se realizan, de media, tras 82 días de espera.

Sin embargo, el resto de las intervenciones —suponen el grueso de los procedimientos, desde varices hasta cirugía maxilofacial— disparan las demoras. La cirugía de raquis [columna vertebral], por ejemplo, tiene una espera media de 318 días; las intervenciones de mama, 237; y la obesidad mórbida, pese a haber reducido el tiempo de espera, suma aún 382 días de demora.

El anterior Govern, con Toni Comín al frente del Departamento de Salud, puso en marcha un plan de choque durante un año para aliviar la congestión de las listas de espera. La iniciativa, que contaba con una inyección adicional de 57 millones, no logró cumplir todos los objetivos que se había propuesto, pero sí rebajó considerablemente las colas y los tiempos de acceso —redujo un 42,5% la espera para una prueba diagnóstica y un 37,5% el tiempo para visitar al especialista. Sin embargo, con el fin del plan de contención y las sucesivas prórrogas presupuestarias, las listas de espera han vuelto a despuntar. La tendencia al alza, que empezó a verse tras el verano de 2018, se consolida.

909 días para una operación de oreja

En algunas intervenciones, el código postal pasa factura. Por ejemplo, la operación de oreja en la Clínica Girona tiene una espera de 909 días. En el hospital Josep Trueta de Girona, en cambio, 460; y 754 en el de Palamós.

La obesidad mórbida supera el año de demora en Bellvitge (395 días) y alcanza casi los 600 días en el Parc Taulí de Sabadell. En Mataró se tarda en operar 493 días y 395 en Bellvitge.

La vasectomía en el Trueta (881 días) o la extirpación de la vesícula biliar en la Clínica Terres de l’Ebre (un año y ocho meses) son otros de los procedimientos con más demoras.

Las demoras para visitar al especialista también han crecido. En total, 481.290 personas aguardan una consulta externa, 46.500 más que el año pasado. Y los tiempos de espera en algunas especialidades, como oftalmología, se han disparado: de 79 días de media a 105. Ginecología es el área que ha registrado una reducción más acusada en el tiempo de espera, rebajando a la mitad (ahora son 66 días) las demoras.

Por su parte, la puerta de acceso a una prueba diagnóstica también ha vuelto a saturarse: si en julio de 2018 eran 123.249 las personas en espera, a junio de 2019 esta cifra se ha disparado hasta los 155.897 pacientes. Pero no solo la gente que está en la cola para una prueba médica ha aumentado; también los tiempos de espera para acceder a ellas. Por ejemplo, en solo un año, la ecografía abdominal ha pasado de 55 días de espera a 90.

“Nos estamos centrando en cumplir los tiempos de garantía de todo. Cada año aumenta la actividad y mantenemos los tiempos”, defienden desde el Servicio Catalán de la Salud (CatSalut). El Departamento sostiene que, debido al envejecimiento progresivo de la población, el volumen de personas que entran al sistema es mayor. Además, agrega, los criterios de inclusión para una intervención o de indicación clínica de una prueba diagnóstica se han ampliado. “Un ejemplo es la resonancia magnética. Ante un tipo de dolor de rodilla, por ejemplo, ya se indica, por seguridad. O los ecocardiogramas, que antes se hacían cada dos años, ahora se hacen cada año”, apunta Assumpta Ricart, técnica del CatSalut. 

Planes a corto plazo

Pero esta tesis no convence al sindicato Metges de Catalunya (MC). “Lo de que entra más gente al sistema podría explicar que las listas de espera no se reduzcan, que se contengan. Pero no explica que aumenten. Cuando estaba Comín, se puso dinero a las listas de espera y dejaron de crecer. Este gobierno no pone ni un euro sobre la mesa y el desfase presupuestario va aumentando, lo que provoca que las listas de espera vayan cada vez a más”, sostiene Josep Maria Puig, secretario general de MC. El médico lamenta la falta de camas sociosanitarias para descongestionar los hospitales y reclama más recursos. “Necesitamos menos mesas de diagnóstico y más planes a corto y medio plazo. Menos aspavientos políticos y más trabajo de verdad”, zanja.

Salud ha anunciado un nuevo decreto de accesibilidad, para rebajar, por ejemplo, las esperas en alergología o garantizar que las reconstrucciones mamarias tras un cáncer se operen en menos de 180 días. Pero estas propuestas no cuentan con el favor de los profesionales, que las ven inviables por falta de recursos.

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