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Podemos no pasa el examen de Sitges

El empresariado catalán reclama un "Gobierno fuerte" formado únicamente por el PSOE

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (izquierda), este sábado en la segunda jornada de la Reunión del Círculo de Economía de Sitges.
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (izquierda), este sábado en la segunda jornada de la Reunión del Círculo de Economía de Sitges. EFE

“Cuente con nosotros, secretario”, le concedió Juan José Brugera a Pablo Iglesias el viernes por la tarde. Pero las palabras de cortesía que el presidente del Círculo de Economía lanzó al líder de Podemos antes de que iniciara su conferencia en la reunión que el lobby económico celebra cada año en Sitges no fueron mucho más allá, como si supiera de la desconfianza que genera la formación morada entre el empresariado presente. Empresarios y directivos consultados no escondían sus preferencias sobre el próximo Gobierno, descartada una coalición PSOE-Ciudadanos. Un Ejecutivo en solitario de los socialistas, con socios diversos en el Parlamento en función de las materias.

Tras el discurso, Brugera no ahorró a Iglesias —que no había ocultado sus propuestas de mayores subidas fiscales y de reforzamiento del salario mínimo interprofesional o la creación de una renta de suficiencia para los más necesitados— preguntas que le habían trasladado los asistentes a la conferencia. Ayer, menos de 24 horas después, esa profusión chocaba con las apenas dos cuestiones del público que trasladó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Una, justamente, sobre la propuesta de Podemos de subir impuestos, que Sánchez refutó para tranquilidad de los asistentes.

El presidente del Círculo de Economía no tuvo problemas en inquirir sobre los costes económicos de algunas de las medidas del programa de Unidas Podemos o sobre un supuesto abuso de los subsidios a la que Iglesias respondió con dureza: “Es fácil menospreciar a papá Estado —como se había referido la pregunta— cuando se tienen recursos”, una clara alusión al poder adquisitivo de quien le había preguntado.

Un empresario resoplaba el viernes escuchando a Iglesias, mientras otro, en este caso un directivo, aprovechaba para ponerse colirio en los ojos. Pero lo cierto es que a Iglesias se le escucha con más atención y menos temor ahora que hace unos años en el auditorio de Sitges. “Ahora no habla del 15-M ni de nacionalizaciones y, de hecho, hoy ha venido a decirnos ‘no soy tan malo”, afirmaba tras su conferencia un empresario que demandaba anonimato después de escuchar propuestas sobre inversiones para afrontar posibles crisis económicas.

Era uno más entre los consultados que, pese a reconocer esa moderación en el discurso, sigue queriendo verlo fuera del Gobierno. La alianza preferida para la clase empresarial, como ha dejado claro el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, es la formada por el PSOE y Ciudadanos, pero esa es una posibilidad que estos días se daba por descartada en Sitges.

En la reunión del Círculo de Economía tampoco se escuchaban voces a favor de una coalición PSOE-Podemos para formar el nuevo Ejecutivo. Y eso que, según los últimos datos del CIS, una alianza de ese tipo es la preferida para ese 45% de la población que está a favor de una coalición de gobierno para los próximos cuatro años. El discurso era otro. El de un Ejecutivo formado solo por el PSOE y con acuerdos puntuales con diferentes partidos en el Congreso para sacar sus iniciativas legislativas.

“En el eje territorial estoy bastante de acuerdo con Iglesias [respecto a vertebrar España en torno a una multicapitalidad], pero en cuanto a las políticas económicas no estoy nada próximo a sus tesis”, admitía Javier Faus, presidente del fondo de inversión inmobiliario Meridia Capital, tras escuchar en directo el viernes la propuesta del líder de Podemos de incrementar la presión fiscal con cinco nuevos impuestos. En vez de crear nuevas tasas, Faus apostaba por impulsar la lucha contra el fraude fiscal, ante el temor de que una presión impositiva excesiva ahogue la economía e impida “una política de redistribución social”.

“Si ha gobernado con la mitad de diputados este año, ahora ha de gobernar solo”, afirmaba ayer Carlos Tusquets, presidente de Banco Mediolanum. Al financiero, antiguo presidente del Círculo de Economía, le parece forzada una posible coalición PSOE-Unidas Podemos a causa de unos programas políticos que considera “incompatibles”. Tusquets consideraba que la llamada a crear nuevos impuestos supone “no haberse adaptado a los tiempos” y ponía como ejemplo Portugal, país que ha logrado salir de la crisis con una economía robusta sin necesidad de elevar la presión fiscal y con políticas keynesianas.

Diálogo social

Una opinión parecida ofrecía Josep Maria Pujol, presidente de Ficosa, una importante compañía de componentes para el sector de la automoción en cuyo capital también se encuentra Panasonic, y que en época de José María Aznar no tenía problemas en asistir a actos de campaña del PP. “Sánchez ha de gobernar en solitario. Por el bien de España tiene que hacer un Gobierno fuerte y claro, sin sombras, porque no hay alternativa”, afirmaba. En su opinión, es básico que el próximo Ejecutivo sea capaz de buscar acuerdos puntuales en el Parlamento. Su ceño se fruncía cuando se le preguntaba por el futuro del Ayuntamiento de Barcelona, por el que pugnan Esquerra Republicana y la Barcelona en Comú de Ada Colau. “Ni creo en Colau ni en un Gobierno nacionalista”.

Y el presidente de Fomento del Trabajo, Josep Sánchez Llibre, remataba la opinión sobre la necesidad de “un gobierno estable y moderado, conformado solo por el PSOE” y que pueda escoger sus socios en función de la materia. Pero Sánchez Llibre, antiguo diputado de Unió Democràtica en el Congreso, también demandaba otra condición a Pedro Sánchez. Que las próximas decisiones sobre el sistema de pensiones, el Estatuto de los Trabajadores o el salario mínimo sean impulsadas desde el diálogo social con patronales y sindicatos.

Una reunión sin el próximo presidente de la Cámara

D. C.

La reunión anual del Círculo de Economía es uno de los clásicos lugares del ámbito empresarial catalán, donde se reúnen representantes de las principales entidades económicas. Este fin de semana, sin embargo, en Sitges no se han dejado ver quienes a partir de julio se encargarán de la gestión de la Cámara de Comercio de Barcelona, entre ellos Joan Canadell (próximo presidente), Mònica Roca y Pere Barrios (vicepresidentes), integrantes de la plataforma independentista Cambres: Eines del País(Cámaras: Herramientas de País), que se impuso en las elecciones camerales, generando conmoción entre el gran empresariado ante el temor de que su discurso político se anteponga a las reivindicaciones empresariales.

Pese a no estar presentes ayer en la reunión, la candidatura —que ha iniciado los trabajos para asumir la presidencia de la Cámara de Comercio— criticó el discurso de Pedro Sánchez y lamentó que se considere al Círculo de Economía y a Fomento del Trabajo como “el empresariado de Cataluña”. Según un comunicado publicado a través de Twitter, esas dos entidades “solo representan a sus socios y no a todo el empresariado de Cataluña, que solo está representado por las Cámaras de Comercio”.

Eines de País considera que el empresariado es también sociedad civil y que si ha de tomar partido por una u otra opción “tendrá que ser siempre la que represente a la mayoría de los empresarios, no lo que decidan unas élites que se atribuyen una representatividad que no tienen”.

Por eso, subrayó en el comunicado la plataforma, la futura Cámara de Barcelona preguntará en los próximos meses a sus miembros por cuestiones como si el rey debe ser declarado persona non grata o si la institución ha de implicarse en “hacer efectiva la república”.

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