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Puigdemont busca un millón de firmas para que la UE castigue a España

El expresidente catalán ha presentado una iniciativa para que se aplique a España el artículo 7

Carles Puigdemont durante el evento en el club de la prensa. En vídeo, el expresidente de la Generalitat defiende la admisión de su iniciativa.

El independentismo se moviliza para que los organismos comunitarios castiguen a España. El Consell de la República —encabezado por Carles Puigdemont desde Waterloo— y la Assemblea Nacional Catalana (ANC) han presentado este jueves una campaña para pedir que la Unión Europea aplique a España el artículo 7, el mecanismo para sancionar a los países que violan los valores de la UE, cuya última y remota consecuencia es la pérdida del derecho a voto en el Consejo Europeo, la entidad que agrupa a los Veintiocho socios.

Ambas organizaciones han impulsado una iniciativa ciudadana europea, una herramienta que permite, tras recoger un millón de firmas en el plazo máximo de un año, instar a la Comisión Europea a tomar posición sobre un asunto. Los soberanistas acusan a España de déficit democrático y falta de respeto a los derechos humanos y las minorías, y citan como último ejemplo de esa deriva el veto de la Junta Electoral Central a las candidaturas de Carles Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí a las elecciones europeas.

La solicitud ha de ser presentada por un comité formado por al menos siete personas residentes en un mínimo de siete Estados miembros. Y en este caso, según han anunciado en el club de prensa de Bruselas, han recurrido a personalidades de Francia, Finlandia, Suecia, Eslovenia, España, Alemania y Bélgica. Una vez en sus manos, Bruselas tiene dos meses para decidir si la registra o no basándose en si el procedimiento cumple las normas o es abusivo y carece de fundamento.

Tanto el Consell como la ANC confían en que sea admitida, y ponen como precedente una iniciativa similar contra el primer ministro húngaro, Viktor Orban, que el Tribunal de Justicia de la UE obligó a Bruselas a aceptar. Si pusiera impedimentos, afirman estar dispuestos a acudir a la Corte de Luxemburgo. Pero incluso aunque la exigencia llegue finalmente a la Comisión Europea, las posibilidades de que la UE ponga en marcha represalias similares a las iniciadas contra Polonia y Hungría son prácticamente nulas, dado que Bruselas ha mostrado su respaldo a España en la crisis catalana en múltiples ocasiones. "Es verdad que podrá decir luego sí o no, pero deberán decir por qué", ha reconocido Gérard Onesta, del consejo regional de Occitania, uno de los que apoyan el trámite. Sus declaraciones denotan que uno de los fines es obligar a Bruselas a volver a pronunciarse sobre la cuestión catalana para devolver el asunto a un primer plano.

"No es una propuesta contra el Estado español, es a favor de reforzarlo democráticamente", ha defendido Puigdemont. Entre las supuestas fallas democráticas presentes en España, los peticionarios identifican la politización de los tribunales y la vulneración de derechos civiles de las minorías. "Es el momento de demostrar el poder de la ciudadanía en la UE. Los demócratas europeos, estén a favor o en contra de la independencia de Cataluña, pueden demostrar la fortaleza del concepto de la Europa de los ciudadanos", ha añadido Puigdemont.

Puigdemont y Torra, al término de su encuentro en Waterloo, este jueves.
Puigdemont y Torra, al término de su encuentro en Waterloo, este jueves.

"Sánchez debe mover ficha"

Tras presentar la iniciativa por la mañana, Puigdemont se ha reunido en un hotel de Waterloo con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, con el que ha repasado los resultados electorales y ha analizado los próximos comicios europeos. Torra ha destacado, pese al retroceso de Junts per Catalunya, que el independentismo ha salido reforzado gracias al avance de ERC. "Si miramos los votos absolutos, el independentismo ocupa el espacio central de la política catalana, y ese es el mensaje que enviamos a Madrid", ha afirmado al término del encuentro.

Puigdemont ha admitido que, a diferencia de lo que sucedía en la legislatura pasada, los diputados de su partido ha dejado de ser imprescindible en el juego de mayorías del futuro Congreso de los Diputados, pero cree que Sánchez puede llegar a necesitarles. "Vamos a ver con qué mayorías sacan adelante las cosas, para algunas cosas muchos somos prescindibles, para otras no". El político huido en Waterloo cree una obligación que Sánchez hable con todas las fuerzas, también con ellos. "Le toca a Sánchez mover ficha. No sabemos cuál va a ser su política respecto a Cataluña, pero nosotros no somos de dar cheques en blanco", advirtió.

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