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En marcha contra el circo sin animales

Los trabajadores del sector protestan en Madrid, donde el Ayuntamiento pretende prohibir este tipo de espectáculos

Protesta de trabajadores de distintos circos defendiendo la utilización de animales en sus espectáculos.
Protesta de trabajadores de distintos circos defendiendo la utilización de animales en sus espectáculos.

Madrid ha sido este miércoles un cruce de caminos. Los taxistas volvían a circular por sus calles tras bajar el telón de dos intensas semanas de huelga, pero han cedido el testigo a los trabajadores de siete circos españoles. Han recorrido el centro de la capital para protestar contra la decisión municipal de prohibir los espectáculos con animales. Medio millar de localidades en todo el país han aprobado ya medidas semejantes. La caravana ha estado formada por una veintena de vehículos. El sonido de los cláxones ha sido constante durante los cinco kilómetros que separan la Plaza de Castilla de la de Cibeles, donde ha terminado una marcha que ha demostrado que las posiciones entre defensores y detractores del circo tradicional están muy alejadas.

Los vehículos de los manifestantes se encontraban varados desde primera hora de la mañana en un flanco de los juzgados de la Plaza de Castilla, a donde el portavoz de Circos Reunidos, Nacho Pedrera, ha amenazado llevar a la alcaldesa, Manuela Carmena, si finalmente modifica una ordenanza de 2001 para desautorizar la celebración de espectáculos que utilicen animales salvajes. “Según un informe de la Federación Española de Municipios y Provincias, los Ayuntamientos no pueden prohibirlos. No vamos a permitir que 2.500 personas se queden sin trabajo. Lucharemos por nuestros derechos”, ha insistido Pedrera antes de iniciar la marcha a las 11.20.

A esa hora el frío aún se resistía a abandonar una mañana soleada. Entre los ejecutivos que transitaban por la zona enfundados en sus abrigos emergía la figura delgada de Jenifer Ruiz, de 23 años, bailarina en el Circo Quirós, uno de los seis con animales que aún existen en España. Ahora Madrid basa su decisión en una recomendación realizada en 2015 por la Federación Veterinaria Europea (VTE), que señala que estas atracciones generan “malestares físicos, mentales y sociales” en los animales. “Las condiciones en las que viven son adecuadas. Tienen espacio para que jueguen y corran, no solo están en la jaula”, reconoce Ruiz mientras le apremian a subir a un microbús de su empresa. Periodistas, equilibristas, payasos y familiares de los empleados de varios circos ocupan sus asientos. La función está a punto de comenzar.

Irrumpen activistas

Iris Quirós, de 28 años, pertenece a la sexta generación de su familia que se dedica al circo. Nació y creció en él. Afirma que los animales son la parte más demanda del espectáculo y que, si se prohíben, deberán reinventarse. Para ella, que es trapecista y actúa sin red, innovar supone “el más difícil todavía”. La caravana continúa por La Castellana acaparando las miradas de los viandantes. Algunos aplauden y los conductores les responden pulsando el claxon de forma permanente. Uno de ellos recibe una llamada, suena el Cara al sol (himno falangista) y descuelga el teléfono. Su interlocutor le avisa de que están llegando al destino y su copiloto, Iván, otro trabajador del Circo Quirós, le recomienda dejar el aparato porque le van a multar los agentes de la Policía Municipal que les escoltan en moto.

Los últimos metros del itinerario, desde la Plaza de Colón a la de Cibeles, sede del Ayuntamiento, los realizan a pie. Dos enormes pancartas encabezan una comitiva huérfana de manifestantes. Apenas una decena de personas sujetan unos rótulos en los que se pueden leer: “En el circo amamos y respetamos a los animales” y “En defensa del circo con animales”.

Kelly, de 22 años, sostiene el lateral de uno de los carteles. Su circo, Zavatta, solo utiliza animales en aquellos lugares donde la legislación aún lo permite. Seis comunidades lo prohíben: Cataluña, Baleares, La Rioja, Galicia, Murcia y Valencia. “Un circo sin animales no es un circo. Tratamos de modernizarnos, pero no gusta y la gente deja de ir”, subraya Kelly. Los cláxones de los camiones, que les acompañan detrás, siguen sonando. También silbatos y unas tímidas soflamas. El ambiente se caldea a escasos metros del final, cuando Silvia Barquero, presidenta de Pacma, irrumpe en la protesta junto a varios activistas. Se ha organizado un tumulto que ha durado varios minutos.

“Reclamamos el fin de la explotación de los animales en beneficio del negocio. La prohibición en Madrid será el principio del fin del circo con animales”, ha manifestado Barquero, insultada por algunos de los que no opinaban como ella. María del Carmen Parada, de Circo Parada, ha preferido exponer sus argumentos: “No existe maltrato. Yo amo a mis animales. Son parte de mi familia. Los que nos critican tienen que venir a vernos para opinar”. A escasos metros Denny, de Circo Gottani, ha mostrado su intención de recuperar los animales en sus espectáculos. La marcha ha finalizado a las puertas del Ayuntamiento. Pedrera, de Circos Reunidos, ha reclamado una audiencia con la alcaldesa, que “se comprometió a visitarnos y a que participáramos en la redacción de la ordenanza”. Luego se ha fotografiado con Carmen Castell, concejal del PP, el único partido que se ha mostrado en contra de prohibir los circos con animales.

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