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El último rugido del circo

Madrid modificará su ordenanza para prohibir espectáculos circenses que utilicen animales, pese a la oposición del sector

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Circo Quiros

Laica y Cora saltan de la jaula. Rugen y unos visitantes dan un paso atrás a pesar de las rejas. Nunca han visto leones tan cerca. Su cuidador, un francés llamado David, permanece impasible en el interior del rectángulo donde brincan siete felinos. Los crio en cautividad y ha vivido siempre con ellos. Desde hace unos meses forman parte del Circo Quirós, uno de los seis con animales que aún existen en España. Se resisten a reconvertir sus espectáculos a pesar de que seis comunidades autónomas ya los prohíben. Madrid no es una de ellas. El Ayuntamiento de la capital se sumará a las restricciones en las próximas semanas, pero los circos quieren impedirlo.

El 24 de enero, Ahora Madrid aprobó modificar una ordenanza de 2001 para desautorizar la celebración de los circos itinerantes que utilicen animales salvajes en sus espectáculos. Se basa en una recomendación realizada en 2015 por la Federación Veterinaria Europea (VTE), que señala que estas atracciones generan “malestares físicos, mentales y sociales” en los animales. Nacho Pedrera, gerente de Circo Quirós y portavoz de Circos Reunidos, sostiene que la decisión es “arbitraria y sectaria”. De confirmarse, amenaza con denunciar. En mayo del año pasado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ya anuló la prohibición de instalar circos con animales aprobada por Talavera de la Reina (Toledo).

Manuel Lázaro, del Colegio de Veterinarios de Madrid, sostiene que el hecho de que estos animales hayan nacido en cautividad no les convierte en domésticos. “Siguen siendo salvajes y mantienen los mismos instintos. Se les genera un gran estrés y aunque los cuidadores se afanen, no viven en condiciones idóneas”, subraya. “Los circos no pueden garantizar la seguridad de la gente en los espectáculos ni fuera de ellos. Los animales se escapan y son una fuente potencial de transmisión de enfermedades”, reconoce Marta Merchán, de Infocircos. Su organización ofrece la posibilidad de reubicarlos de forma gratuita en diferentes centros de rescate, como el que tiene AAP Primadomus en Villena (Alicante). En el último año y medio tres circos españoles (Wonderland, Europa y Francia) se han acogido a la medida.

Negocio rentable

Pedrera afirma que ese extremo dejaría a varios centenares de personas sin trabajo, 80 de ellas en su circo. “Se nos persigue a pesar de que cumplimos con todas las leyes de bienestar de animales y de que los veterinarios verifiquen que están en perfectas condiciones”. Sostiene que las restricciones han motivado que el número de circos con animales se haya reducido a la mitad desde 2015. El Circo Quirós cuenta en propiedad con camellos, loros, cacatúas y caballos. Los leones pertenecen a David, con el que han firmado un contrato de un año para que actúe en sus funciones, que se desarrollan de viernes a domingo hasta el 17 de febrero en una explanada del distrito de Carabanchel, junto al centro comercial Islazul. Pedrera afirma que pagan más de 45.000 euros al Consistorio por una licencia de tres meses.

No son los únicos gastos. Uno de los desembolsos más importantes es el de la comida de los animales, más de 3.000 euros al mes, indica Pedrera. Aun así, es rentable. Durante las tres semanas que duraron las vacaciones de Navidad más de 60.000 espectadores pasaron por su carpa, con un aforo de mil personas. Las entradas oscilan entre los ocho y los 35 euros, según la cercanía de los asientos. “El negocio se acabará el día que no tengamos animales. La gente viene a verlos a ellos”, insiste el gerente del Quirós. Circlassica, que ha prorrogado su espectáculo en Madrid hasta el 3 de marzo, o el éxito del Circo del Sol, ambos sin animales, le contradicen. La fórmula no es válida para Justo Sacristán, director del Circo Holiday, que llegó a contar con 160 animales. Hace dos años, con el aumento de municipios que prohíben usarlos en espectáculos (medio millar en todo el país, 65 solo en Madrid), decidió plegarse a los nuevos tiempos.

“Malvendí los reptiles, regalé los caballos y cedí tres tigres a un circo francés. La taquilla descendió un 70%, así que hace cinco meses volví a contratar animales”, reconoce Sacristán. Ahora ha instalado la carpa en Navarra, pero este miércoles protestará junto a sus compañeros por las calles de la capital para impedir que se apruebe la nueva ordenanza municipal. Solo el PP se ha mostrado en contra de la decisión. “El circo es una actividad ampliamente protegida por la normativa regional, que extrema los controles y prohíbe el maltrato animal. Defendemos la tolerancia cero con el maltrato, pero también con que se destruya trabajo en la ciudad”, afirma Carmen Castell, concejal del PP.

El Ayuntamiento de Madrid ya aprobó en febrero de 2017 impulsar una normativa que prohibiese animales en los espectáculos circenses. Ahora Madrid, PSOE y Ciudadanos apoyaron la medida. El socialista Ignacio Benito se queja de la demora en aplicarla. Y aclara: “No se trata de ir contra los circos, solo pedimos que se adapten. Muchos ya lo han hecho”. En opinión de Pedrera, portavoz de Circos Reunidos, prohibir estos espectáculos solo compete a las comunidades autónomas. Cataluña, Baleares, La Rioja, Galicia, Murcia y Valencia ya lo han hecho. Benito, que critica la falta de voluntad del Gobierno regional, reconoce que el Consistorio puede legislar sobre esta materia al tratarse de “cuestiones de salud pública y seguridad, que atañen a los Ayuntamientos”.

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