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Von der Leyen: “Europa tiene todos los instrumentos sobre la mesa para responder a los aranceles de EE UU”

La presidenta de la Comisión apunta en la Eurocámara que baraja subidas arancelarias pero también medidas sobre los servicios tecnológicos

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, escucha al comisario de Comercio, Maros Sefcovic, en el Parlamento Europeo en Estrasburgo.Foto: RONALD WITTEK
Manuel V. Gómez

Bruselas no descarta ningún arma comercial de su arsenal para responder a los aranceles masivos que tiene previsto anunciar este miércoles Estados Unidos: desde replicar con subidas de aranceles hasta aplicar gravámenes a los servicios u otro tipo de respuesta extraordinaria. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha despejado las dudas que pudiera haber en la víspera del anuncio de Washington: “Europa tiene muchas cartas [para responder], desde el comercio a la tecnología, pasando por el tamaño de nuestro mercado. Sobre esta fuerza está construida nuestra respuesta para replicar con firmeza. Todos los instrumentos están sobre la mesa”. Ante los eurodiputados, la alemana ha subrayado este martes que Bruselas prefiere la salida negociada, pero que a esta llega “desde una posición de fuerza”.

Para la UE, abrir una guerra comercial es un error. Nadie sale beneficiado de ella. “Los aranceles son impuestos que pagarán los ciudadanos”, ha advertido Von der Leyen en la sede de Estrasburgo del Parlamento Europeo. “Son impuestos para los estadounidenses sobre la comida y los medicamentos. Los aranceles acelerarán la inflación. Exactamente, lo contrario de lo que nosotros queremos. Las fábricas estadounidenses pagarán más por sus componentes europeos, lo que destruirá puestos de trabajo. Crearán un monstruo burocrático con nuevos procedimientos en las aduanas. Será una pesadilla para los importadores norteamericanos”, ha advertido la alemana, dibujando un escenario lúgubre.

Las palabras de Von der Leyen han llegado ante los eurodiputados en Estrasburgo, al comienzo de la sesión de este martes en la Eurocámara. La presidenta de la Comisión ha reiterado que Bruselas pretende buscar una salida negociada al conflicto comercial abierto por Donald Trump, pero ha subrayado que ella se acerca a estas conversaciones desde “una posición de fuerza”. “Evaluaremos detenidamente los anuncios de mañana para calibrar nuestra respuesta. Nuestro objetivo es una solución negociada. Pero, por supuesto, si es necesario, protegeremos nuestros intereses, nuestra gente y nuestras empresas. [...] Europa no ha iniciado esta confrontación. No queremos necesariamente tomar represalias, pero tenemos un plan contundente para hacerlo si es necesario”, ha proseguido.

Von der Leyen no ha bajado al detalle de qué arsenal está dispuesta a utilizar o, al menos, no lo ha explicitado. Pero implícitamente está muy claro en su discurso que la Comisión baraja un abanico muy amplio de medidas contra Estados Unidos. En él, está la posibilidad de aumentar los aranceles sobre los productos que proceden de Estados Unidos, en línea con lo que sería una respuesta más tradicional dentro de una guerra comercial; y también se incluye la posibilidad de aplicar gravámenes a los intercambios de servicios (financieros, tecnológicos, digitales, derechos de propiedad intelectual), algo sobre lo que ahora no se aplica ningún tipo de tasa ni arancel e, incluso, la opción de cerrar el mercado de la UE a ciertos bienes o servicios norteamericanos.

Medidas poco convencionales

Si Bruselas optara por incluir en la respuesta este tipo de contramedidas, habría elegido una vía mucho menos convencional que las exploradas hasta ahora. Y esta opción supondría que la Comisión Europea se ha inclinado por estrenar el instrumento anticoerción, una herramienta legal de la que se dotó durante la legislatura pasada, a la luz de la experiencia vivida durante el primer mandato de Donald Trump, que permite responder con castigos a los servicios, golpear a una empresa o a un sector en concreto e, incluso, vetar la participación de compañías de un determinado país en los concursos públicos. Recurrir a esa herramienta o no hacerlo es uno de los debates internos que mantiene la propia Comisión y que también se da en el sector privado.

La preocupación por la amenaza arancelaria de Trump se extiende por los Estados. El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, reconoció que existe “muchísima preocupación” por las tasas comerciales de Estados Unidos, que afectan a numerosos sectores. “Lógicamente, hay muchísima preocupación a nivel mundial y, por supuesto, europea y de todos los decisores de política económica, porque estamos ante un cambio de paradigma de cómo se entablan las relaciones comerciales en el mundo”, ha reconocido el gobernador, según recoge Europa Press. Este cambio de paradigma en las relaciones comerciales es, según Escrivá, “un potencial distorsionador muy grande”, con efectos que pueden ser negativos sobre el crecimiento económico mundial, y probablemente, en mayor medida, para el propio Estados Unidos. Además, se tendrá que valorar las implicaciones que tiene sobre la inflación. “Es un tema muy relevante y de preocupación a considerar”, ha remarcado el gobernador.

El Gobierno de España, por su parte, apuesta por el diálogo para preservar una relación comercial con Estados Unidos “abrumadoramente beneficiosa” para ambas partes. Así lo ha manifestado este martes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, quien ha dicho que, si es necesario, la UE utilizará los instrumentos de los que dispone para preservar la integridad de su mercado único. Ha subrayado que espera “poder resolver todo a través del diálogo”. Y ha añadido: “Esto no es lo que quiere la UE, los europeos creemos en el libre comercio y que cualquier diferencia que pueda existir entre socios comerciales se puede resolver a través del diálogo”. Albares ha recordado que la relación entre europeos y norteamericanos “es la mayor relación comercial del planeta”.

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha reclamado a la UE una respuesta coordinada y de refuerzo del mercado interior para que el impacto de la guerra comercial de Trump sea el menor posible. “Creo que, si se da, Europa debe responder de manera coordinada y reforzando el mercado interior para que el impacto sea lo menor posible para la economía de los 450 millones de ciudadanos que vivimos en la Unión Europea”, ha afirmado.

La relación comercial entre la UE y EE UU es la más intensa del mundo. Los números de la Administración estadounidense cifran las importaciones y exportaciones de bienes en 975.000 millones de dólares (900.000 millones de euros), con una balanza favorable a la UE de 235.571 millones de dólares. La situación se da la vuelta en los servicios, puesto que en este campo es Estados Unidos quien tiene un saldo positivo, de 75.617 millones de dólares.

Cuando Trump analiza la relación comercial desde Washington, opta siempre por focalizarse en su agujero con la UE centrado exclusivamente en el intercambio de bienes, subrayando lo injusta que es, en su opinión, esta situación. Bruselas, por su parte, siempre añade lo que sucede en el campo de los servicios para subrayar que el desequilibrio no es tan grande ni, por supuesto, injusto como quiere hacer creer la Administración Trump.

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Sobre la firma

Manuel V. Gómez
Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.
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