Ir al contenido
_
_
_
_

Los aranceles de Trump a los coches asestan un golpe a una industria europea ya con problemas y se ceban con Alemania

“Es importante que la UE dé una respuesta firme a los aranceles. Debe quedar claro que no vamos a ceder ante EE UU”, reclama el ministro de Economía alemán

Coches almacenados en un centro logístico de Duisburgo, Alemania.

Enfrascada como está la Unión Europea en reverdecer su esplendor industrial para ganar competitividad, este miércoles recibió un golpe de doble impacto desde Estados Unidos en el corazón mismo del sector manufacturero: los fabricantes de automóviles. La subida de aranceles al 25% para las exportaciones de coches se esperaban, pero no por eso dejan de añadir pesimismo a las perspectivas ya lúgubres de una industria muy presionada por la pujanza de los coches eléctricos chinos. Y, sin embargo, su presente todavía muestra bastante vigor, basado, en parte, en la intensa relación comercial transatlántica y el prestigio del coche made in Germany: el primer mercado de los turismos de la UE es Estados Unidos, donde van vehículos por casi 40.000 millones de euros de los que más de la mitad se han ensamblado en Alemania.

“Ahora es importante que la UE dé una respuesta firme a los aranceles. Debe quedar claro que no vamos a ceder ante Estados Unidos”, declaró el ministro de Economía alemán, Robert Habeck, después de darse a conocer la noticia. “Se necesita fuerza y confianza en uno mismo”, apuntó el político de Los Verdes, que habló de una mala noticia “para los fabricantes de automóviles alemanes, para la economía alemana, para la UE, pero también para EE UU”.

Tanto Berlín como Bruselas apuestan por una salida dialogada a la guerra comercial con EE UU, que, por ahora, deja un parte con aranceles estadounidenses ya en vigor del 25% al acero y al aluminio y el consiguiente anuncio de una respuesta europea por 26.000 millones de euros. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reiteró la noche del miércoles que “buscará una solución negociada”.

Pero los resultados logrados hasta ahora en las reuniones son magros. A comienzos de esta semana, el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, y el propio jefe de gabinete de Von der Leyen, Björn Seibert, viajaron a Washington para reunirse con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, el martes. La reunión no evitó que al día siguiente el presidente Donald Trump castigara a los coches de importación europeos, al igual que a los del resto del mundo. Una impotencia que en Bruselas ha causado frustración. “Sefcovic acaba de viajar a EE UU. Lamentablemente, sin éxito. [...] Aparentemente, es necesaria una escalada antes de que EE UU esté dispuesto a hablar sobre condiciones comerciales justas”, ha declarado este jueves Bernd Lange, presidente de la Comisión de Comercio en el Parlamento Europeo.

Esa escalada se verá, probablemente, la semana que viene, cuando entrarán en vigor los nuevos aranceles. Este jueves Bruselas se ha limitado a señalar que la respuesta será “firme, proporcionada, robusta, bien calibrada y oportuna”. Fuentes de la Comisión explican que el anuncio de la retorsión llegará en torno al 3 de abril, día en que empezarán a aplicarse los nuevos derechos aduaneros. Ese anuncio llegará un par de semanas antes de la decisión definitiva sobre la primera respuesta de la UE al incremento de tarifas aduaneras sobre el acero y el aluminio.

El eurodiputado Lange, Habeck y la propia Von der Leyen son de Alemania, el país europeo más perjudicado por estos nuevos aranceles anunciados por Trump. También el Reino Unido, Suecia o Italia recibirán golpes considerables. Y, desde luego, Estados miembros muy próximos al área de influencia alemana: Eslovaquia, Hungría o Austria son algunos de ellos, países más pequeños en los que, a pesar de tener cifras más bajas de producción y exportación, la importancia económica del sector es máxima. “El Porsche Cayenne o el VW Touareg se fabrican en Bratislava, Audi fabrica mucho en Hungría, es decir, fabrican en todas partes”, señala Beatrix Keim, directora del instituto de investigación Center Automotive Research (CAR), sobre un impacto para las marcas alemanas mucho mayor que las cifras que vienen puramente del mercado de la mayor economía de Europa.

Menor impacto en España

En el caso de España o Francia, el impacto directo será menor o inexistente. Pero sí que hay consecuencias indirectas, como subraya Xavier Ferré, socio responsable de automoción en EY España: “Aunque exporta pocos vehículos directamente a EE UU, su industria de componentes automotrices sí se verá afectada. Los fabricantes españoles suministran piezas a mercados como Alemania y México, que a su vez exportan vehículos a EE UU”, aclara.

Que el aumento de aranceles anunciado por Trump se esté focalizando en la industria, por ahora, supone un fuerte impacto en el ya frágil sector europeo, y más aún en el alemán, donde la industria tiene un gran peso específico. Estos obstáculos comerciales lastrarán más una economía en retroceso desde que comenzó la invasión de Ucrania por Rusia, que lastra al conjunto de la UE. Para reanimarla, la Comisión Europea ha prestado oídos a peticiones del sector automotriz que da empleo a 13,2 millones de trabajadores en Europa. Por ejemplo, hace unas semanas lanzó un plan para revitalizar las expectativas de un sector sin el que es difícil que el continente recupere su esplendor industrial.

Pero esta decisión de Trump, complica las cosas. “La capacidad de absorción de los aranceles es limitada por parte de los fabricantes, porque los costes de producción, por mano de obra y componentes, son altos en comparación con otros mercados como el chino e incluso el de países como Marruecos y Turquía. Esto supone una desventaja evidente”, analiza Ferré. Y eso añade dificultades a un sector necesitado de inversiones en un momento de transición hacia el vehículo eléctrico. La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) lo ha destacado en su primera reacción: “Llega en un momento decisivo para la transformación de nuestra industria y a medida que aumenta la feroz competencia internacional”.

Desde la potente Asociación de la Industria Automotriz alemana (VDA), su presidenta, Hildegard Müller, ha lamentado lo que considera “una señal fatal para el comercio libre y basado en normas”. “Los aranceles suponen una carga considerable, tanto para las empresas como para las estrechamente entrelazadas cadenas de suministro globales de la industria automovilística, con consecuencias negativas sobre todo para los consumidores, especialmente en EE UU”.

Müller es consciente de lo que anticipa la experta en el sector Beatrix Keim, que los aranceles se traducirán inevitablemente en pérdidas de ventas. En su opinión, trasladar a EE UU la producción de los modelos que merezcan la pena por su volumen de negocio “no se hace de la noche a la mañana” y conlleva un gran desembolso para las automotrices, a lo que hay que sumar la gran incertidumbre que despierta la imprevisibilidad de Trump entre los empresarios alemanes, algo que también ha destacado el presidente del instituto económico DIW, Marcel Fratzscher.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_