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Barcelona atribuye a la polución 354 muertes en 2017

El 98% de los barceloneses está expuesto a niveles de partículas finas superiores a lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS

La ciudad de Barcelona bajo una espesa capa de contaminación atmosférica en 2017
La ciudad de Barcelona bajo una espesa capa de contaminación atmosférica en 2017

La contaminación en Barcelona pasa factura a la salud. Y cada vez más. La ciudad registró en 2017, 354 muertes atribuibles al exceso de partículas finas de menos de 2,5 micras, uno de los contaminantes más comunes derivados del tráfico rodado. Se trata de un 33% más de fallecimientos con respecto al año anterior. Esta cifra, no obstante, es inferior a la media anual de los últimos ocho años (424 muertes). El 98% de los barceloneses está expuesto a niveles de partículas finas superiores a lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El último informe de La Salud en Barcelona, que desmenuza el estado de los vecinos de la ciudad, ha constatado que las muertes atribuibles a la contaminación del aire ha aumentado en el último año. La Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) ha puesto en marcha un nuevo sistema de vigilancia para medir el impacto de la polución del aire y ha constatado que la media anual de fallecimientos en los últimos ocho años asciende a 424.

Los epidemiólogos han estimado estas cifras a partir de la información que reportan las 11 estaciones de medición de calidad del aire sobre la presencia de partículas finas en suspensión de menos 2,5 micras. Estos datos medioambientales se cruzan, a través de una serie de cálculos matemáticos y estadísticos, con información sanitaria como los registros de mortalidad y entierros de la ciudad de personas mayores de 30 años y los ingresos de pacientes en los centros hospitalarios por causas respiratorias y cardiovasculares, entre otras.

Los niños, los ancianos, las embarazadas y las personas con enfermedades crónicas son los principales grupos de riesgo ante los efectos de la contaminación en la salud. Los expertos sostienen que el mayor impacto se refleja, especialmente, a largo plazo, con el desarrollo paulatino de dolencias cardiovasculares, pulmonares o tumores y el incremento de la mortalidad. Con todo, la exposición aguda a episodios de contaminación también pueden hacer incrementar, a corto plazo, la mortalidad prematura o las consultas hospitalarias. “Los primeros resultados muestran cómo el impacto en la salud de la exposición crónica a la contaminación del aire es mucho más grande que el impacto de los episodios [de contaminación medioambiental]. Este hecho es especialmente acentuado en Barcelona, donde los episodios son leves y muy poco frecuentes [tres o menos]”, recoge el informe.

Según los cálculos de la ASPB, 2012 registró la mayor incidencia de muertes atribuibles a un exceso de partículas ultrafinas (de menos de 2,5 micras) con 706 fallecidos. El año con menos fallecidos fue 2013, con 257 casos.

Un portavoz de la ASPB insiste en que el comportamiento de los contaminantes (en este caso las partículas ultrafinas de menos de 2.5 micras) son determinantes para establecer la proyección de mortalidad. Y las expectativas para los próximos años no son las mejores. Según el informe del Ayuntamiento, el 70% de la población está expuesto a niveles de dióxido de nitrógeno muy por encima de lo que marca la OMS y la Unión Europea. Especialmente, los vecinos que viven en los distritos del Eixample, Gràcia, Sant Gervasi y Poblenou.

La ASPB insiste en que “las medidas se han de orientar a la reducción del tráfico de forma permanente, porque esta es la principal fuente contaminante”. La comisionada de Salud, Gemma Tarafa, dijo ayer que se tienen que desplegar “medidas estructurales de restricción del tráfico”, unas iniciativas previstas para 2020.

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