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El 70% de las familias y los docentes defiende tratar el conflicto catalán en el aula

Un estudio de la Fundación Bofill constata que casi un tercio de los profesores evita tratar la actualidad política por temor a malinterpretaciones

Alumnos de sexto de primaria de una escuela catalana.
Alumnos de sexto de primaria de una escuela catalana.

La escuela catalana está en el punto de mira desde hace más de un año, cuando el choque político entre constitucionalistas e independentistas se trasladó a las aulas entre acusaciones de adoctrinamiento e instrumentalización de docentes y alumnos con fines partidistas. El uso de las escuelas como puntos de votación durante la consulta del 1 de octubre fue el punto de partida de una controversia que ha terminado, hasta la fecha, con varios docentes investigados por delitos de odio a hijos de guardias civiles y denuncias de adoctrinamiento en los libros de texto y en los discursos de los profesores en clase al abordar según qué temas. Aunque muchos actores políticos y sociales han instado a no tratar temas políticos en las aulas, un estudio de la Fundación Jaume Bofill constata ahora que el 70% de las familias y docentes consideran que el conflicto catalán ha de ser tratado en clase. Solo el 12% de profesores es contrario a ello y el 13% de los padres teme que los maestros trasladen sus creencias a los alumnos. 

Tras lo ocurrido en torno a la escuela catalana en el último año, la Fundación Bofill ha incorporado a su Edubarómetro una serie de cuestiones vinculadas al presunto riesgo de adoctrinamiento en las aulas. Los investigadores preguntaron, por ejemplo, si “la controversia política y social de los últimos meses en Cataluña se ha de trabajar educativamente en el aula, a las edades adecuadas”. A estas cuestiones respondieron 9.794 madres y padres y 2.666 profesores, una muestra representativa de la comunidad educativa —el margen de error es del 2%, según los investigadores.

Los resultados de las encuestas arrojaron que casi el 54% de las familias consideran que, lejos de adoctrinar, el tratamiento de cuestiones políticas controvertidas en clase “es una oportunidad educativa para que los alumnos desarrollen su propio criterio”. El 15,6% considera directamente que es “un deber del profesor trabajar” estas cuestiones de una forma educativa. Solo el 13% de los padres y madres encuestados consideran que hay que evitar estos temas para que el docente no traslade sus propias opiniones. Asimismo, uno de cada diez rechaza abordar estas cuestiones “para no profundizar en divisiones” y apenas un 3,7% mantiene que estos temas se han de tratar exclusivamente en el ámbito familiar.

Desde la perspectiva docente, los investigadores han encontrado un cierto grado de temor entre los profesores a la hora de abordar temas políticos controvertidos, como el procés. Casi el 30% de los maestros admiten que les gustaría tratar estas cuestiones en el aula pero, desde que la escuela está en el punto de mira por sospechas de adoctrinamiento, lo evitan para que no se malinterpreten sus palabras. “Es preocupante cómo la resaca de la presión judicial crea inseguridad en los maestros. Un 30% se está inhibiendo de algo que cree que es su trabajo”, apunta el director de la fundación, Ismael Palacín.

Asimismo, el 28,7% de los profesores dice aprovechar los acontecimientos políticos “para trabajar el desarrollo del criterio propio de los alumnos” y un 12,4% apunta que siempre ha abordado estas cuestiones en el aula y lo sigue haciendo. Solo el 12% de los maestros se muestra contrario a hablar de estas cuestiones en la escuela alegando que “generan división”, que “son debates que no tocan en la escuela”, o bien que “los niños se han de mantener al margen de estos debates”.

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