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Susana Lloret: “Nosotros somos parte del barrio, este centro no es elitista”

La nueva presidenta del Palau de Les Arts muestra el lado más social de la fundación que dirige

Susana Lloret, durante la entrevista, en una de las salas de Bombas Gens. Ampliar foto
Susana Lloret, durante la entrevista, en una de las salas de Bombas Gens.

A Susana Lloret (Alicante, 1966), vicepresidenta y directora general de la Fundació Per Amor a l'Art, no le dan miedo los retos. Por eso se puso manos a la obra cuando recorrió por primera vez las viejas naves de la abandonada fábrica de bombas hidráulicas, Bombas Gens, en el barrio Marxalenes de Valencia. “Fue un golpe de suerte”, asegura esta profesora de Psicometría en la Universidad de Valencia hasta hace cuatro años, momento en que se dedicó a planificar la rehabilitación del antiguo complejo industrial fundado por Carlos Gens y diseñado por el arquitecto Cayetano Borso di Carminati en 1930, para convertirlo en un centro de arte, de investigación y de acción social.

Per amor a l’Art impulsa las tres actividades, que comenzaron su andadura hace un año con un balance “muy positivo”, según su fundadora: más de 70.000 visitantes, 80 actividades organizadas por las que han pasado más de 5.000 personas. Y lo que es más importante para Lloret, este verano se ha abierto la escuela de verano para menores vulnerables de 12 a 16 años de edad, en coordinación con los colegios e institutos de la zona. La colección de la fundación, formada por 1.900 obras de 175 artistas, que recibió el premio A de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO) este año, es propiedad del matrimonio formado por Lloret y el empresario José Luis Soler, proveedor de Mercadona, y cuenta con el asesoramiento de Vicent Todolí, exjefe artístico del IVAM y exdirector de la Tate Modern. La mitad de la colección ha sido expuesta gratuitamente durante el pasado año. Susana Lloret fue nombrada en mayo presidenta del patronato del Palau de Les Arts.

“El reto para nosotros ha sido convertir la curiosidad de los vecinos en interés”

Pregunta. ¿Por qué aceptó presidir el coliseo de Calatrava?

Respuesta. Es la continuación de un proyecto que inicié antes de la rehabilitación de Bombas Genes. El compromiso social de mi familia es, incluso, anterior a la fundación. 

P. ¿Lo asumió entonces como un compromiso?

R. Así es. Cuando uno empieza no pone límites. Va decidiendo sobre la marcha y me ofrecieron el cargo durante un proceso de cambio que se estaba gestando.

P. ¿Por qué piensa que se lo propusieron?

R. Por la trayectoria de la Fundació Per Amor a l’Art, supongo, y por mi experiencia en fundaciones que hacen un servicio público aunque Bombas Gens sea privada. Se me planteó un cambio real, con nuevos estatutos, con la entrada de más personas de la sociedad civil para que la parte política tuviera menos peso, y para proporcionar al Palau la continuidad y estabilidad que necesitaba. Un proyecto para la Comunidad Valenciana de máximo interés, que puede y debe llegar mucho mejor a los ciudadanos. Y esa es la idea de las nuevas incorporaciones, que represento, y que ahora sigue con la contratación de personas de alto nivel de decisión, que deben estar alineadas con esta idea de maximizar las posibilidades del centro operístico para contactar con los ciudadanos.

“Hemos superado una barrera. Hemos cruzado el río. Estamos en la otra parte”

P. ¿Se considera una mecenas?

R. Las etiquetas no me gustan y esa en particular menos porque suena a rancia. Yo me defino como persona comprometida. ¿Comprometida con qué? Pues en lo que más me mueve a mí, que es el arte, la exclusión social y las enfermedades raras y en particular la de Wilson. Mecenas no me describe ni a mí ni al proyecto. Prefiero comprometida al 100%.

P. ¿Por qué esa dedicación a los temas sociales?

R. Empezamos a desarrollar iniciativas sociales antes que a coleccionar, aunque el centro de arte es lo que ha tenido más visibilidad, porque la requiere. ¿Cómo vas a poner una colección al servicio del público si no la muestras, no le das notoriedad? Su función es llegar a la gente de manera gratuita y atraer al mayor público posible. Que le despierte el interés y le quite barreras para que acuda. Y la primera y principal es el precio. Aquí todo es gratuito. Por eso tiene sentido y valor. Hemos hecho muchas cosas en la Comunidad Valenciana, pero también fuera de España. 

P. ¿Están colaborando con los colegios de la zona?

R. Empezamos a colaborar con el colegio Doctor Olóriz y el instituto el Clot. Hemos desarrollado talleres de danza urbana, de arte divertido, de percusión. Y todo lo hemos ido haciendo mientras se construía esto. Para dar a conocer al barrio el equipo de monitores y el centro. Para crear el vínculo necesario y conocer las necesidades que habían, dónde y en qué podíamos ayudar más y mejor. Preguntando qué tipo de talleres les hacía falta, que les gustaba. Como dice nuestro lema, para que la igualdad de oportunidades sea un poco más verdad. Y para eso, los chavales tienen que tener interés en hacer algo que les guste. El primer escalón es hacer que se sientan útiles porque es la puerta de entrada para proyectos posteriores.

“Para que la igualdad de oportunidades sea un poco más verdad”

P. ¿Y el comedor que hemos visto?

R. El comedor se abrirá en septiembre. Haremos talleres de cocina. Estamos trabajando con Alana, que ayuda a mujeres maltratadas y proporciona servicio de catering. 

P. ¿El barrio cómo ha aceptado el centro? ¿No lo considera elitista?

R. Nosotros somos parte del barrio. Este centro no es elitista. Somos una fundación que tiene como misión compartir la colección, y, a través de ella, desarrollar la sensibilidad artística, a cuanta más gente mejor. Hemos atraído la curiosidad de mucha personas con la rehabilitación del edificio que de otra manera nunca hubiera ido a un centro que contiene arte. El reto para nosotros ha sido convertir la curiosidad de los vecinos en interés.

P. ¿Se ha producido, entonces, la conexión con los vecinos?

R. Sí. Se ha logrado porque los hemos invitado a venir. Lo primero que hicimos fue una exposición sobre Bombas Gens, donde recogimos testimonios para los que esta fábrica había sido muy importante, y respondieron muchísimo.

P. Está un poco alejado. ¿El público ha respondido?

R. Yo creo que sí, y te diré por qué. Hemos tenido más de 70.000 visitantes, y el 57% son de la ciudad de Valencia. Estoy encantada de estar al otro lado del río, de aportar algo donde no había nada. En la otra parte ya hay de todo. Allí Bombas Gens hubiera sido uno más, aquí hemos aportado la espectacularidad del edificio, porque en el centro hubiera sido imposible. Hemos superado una barrera. Hemos cruzado el río. Estamos en la otra parte.

P. ¿Cómo se sostiene?

R. Con el patrimonio familiar. Con financiación privada pero con servicio público y gratuito.

P. Per amor a l’Art, como la fundación que hace posible la marcha del centro.

R. Hay que comprometerse. Hay muchas personas comprometidas, más de las que pensamos. Y nosotros hemos encontrado un canal aquí para desarrollar ese compromiso. Queremos devolver a la sociedad parte de los que nos ha ofrecido a nosotros. Por eso la clave es compartir y sensibilizar. En cada área se repite esas dos máximas enriquecedoras. 

P. ¿Por qué la investigación sobre la enfermedad de Wilson?

R. Tiene una particularidad, que con un diagnóstico a tiempo puedes llevar una vida normal. El problema es que no reconocen la sintomatología. Por eso hicimos una campaña de información que decía No se reconoce lo que no se conoce. Conoce a Wilson. Básicamente impulsamos la investigación para encontrar maneras más sencillas de diagnosticar la enfermedad. Mejores mecanismos para entenderla y mejores tratamientos. Ya se está hablando de terapia génica para Wilson, gracias a un proyecto que iniciamos y financiamos durante tres años y en el que ahora ha entrado una compañía farmacéutica con lo que eso significa. Desde aquí promovemos investigación y divulgación. De qué sirve tener información puntera si el médico de cabecera no sabe detectar la enfermedad. Vamos por esas dos vías. Tenemos especialistas diferentes que periódicamente se reúnen, comparten información y líneas de trabajo colaborativo nuevas. 

P. Bombas Gens, el Palau y figura como jurado de los premios MOTIVEM, de Adeit.

R. Me parece fundamental el trabajo de Adeit. Le tengo un cariño a la universidad enorme. Si hace 10 años me hubieran preguntado qué iba a ser de mi vida te hubiera dicho que sacar la cátedra. Seguir allí. Impulsar el talento que hay en la universidad para que pueda salir a la empresa me parece fundamental. Porque muchas veces fallan los canales de comunicación. Si tuviera que buscar un denominador común para lo que hacemos aquí, sería quitar barreras para que las cosas buenas que se quedan atascadas pasen.

P. ¿La veremos en política?

R. No me lo planteo. Me siento satisfecha con mi compromiso actual. No tengo que buscar el respaldo de una organización política determinada. Mi perfil público está cubierto con la dirección de Bombas Gens y el Palau, que hay que despolitizar. Igual que aquí, no hay color político.

P. ¿Cómo se presenta el futuro?

R. Con mucha ilusión porque las cosas van saliendo. Veo a los chavales que has visto tú ahora, que vienen a la escuela de verano por primera vez. Es el principio, habrá más. Por cada niño que podamos mantener y reorientar en el sistema educativo y mostrarle que si se esfuerza puede conseguir lo que quiera, lo veo con ilusión. En cuanto al centro de arte, lo vemos cada día y las cifras están ahí. 

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