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Sijena le pone “la piel de gallina” a la consejera

Laura Borràs inaugura la remodelación de las salas del Museo de Lleida afectadas por la salida de las 44 obras

A la izquierda, 'Jesús entre los doctores de la iglesia', del retablo mayor de Sijena, ahora en Lleida.
A la izquierda, 'Jesús entre los doctores de la iglesia', del retablo mayor de Sijena, ahora en Lleida.

El pasado 11 de diciembre cientos de personas se congregaron a las puertas del Museo de Lleida para protestar por la salida de las 44 piezas camino de Sijena, después de que un juez ordenara su regreso a Huesca. Entre ellas estaban dos diputados de Junts per Catalunya: Quim Torra y Laura Borràs que al cabo de unos meses han acabado siendo presidente de la Generalitat y consejera de Cultura, respectivamente. Este viernes, Borràs volvió al museo en calidad de máxima autoridad cultural de Cataluña para inaugurar la nueva presentación de las salas en las que se exponían algunas de estas 44 piezas retornadas. “Se me pone la piel de gallina. Es sobrecogedor ver las estanterías vacías”, dijo Borràs en referencia a la sala en la que estaban los tres sepulcros góticos del siglo XV que tendrá que esperar a más adelante para renovar su presentación.

Borràs también acudió a la capital del Segrià para participar en su primera reunión del consorcio del Museo Comarcal y Diocesano en la que se repasaron los temas pendientes que afectan a este centro; sobre todo los que tienen que ver con el conflicto que enfrenta a Cataluña y Aragón por estos 44 bienes y otros 111 relacionados con las parroquias del Aragón oriental (o de la Franja), que reclama el obispado de Barbastro-Monzón. “Soy optimista por naturaleza. También en la resolución positiva de todos estos casos, pero en el proceso en el que estamos inmersos intervienen procedimientos que no son artísticos que hace que estemos expectantes. Hasta que no haya sentencias definitivas velaremos, en un frente común, para proteger lo que consideramos un patrimonio compartido”, dijo la política.

La consejera Laura Borràs y el resto de los miembros del consorcio del museo en la sala en la que estaban las cajas mortuorias, ahora vacías.
La consejera Laura Borràs y el resto de los miembros del consorcio del museo en la sala en la que estaban las cajas mortuorias, ahora vacías.

Borràs aseguró que no está negociando con Aragón y que los procedimientos judiciales siguen su camino: “Seguiremos trabajando para que el museo esté dotado del mayor número de piezas”.

Antes de las declaraciones, todos los miembros del consorcio (Generalitat, Museo y Diputación de Lleida, Consell Comarcal del Segrià), a excepción del obispo de Lleida, Salvador Giménez, que tras la reunión abandonó el acto, recorrieron el museo. La consejera se detuvo ante algunas de las excepcionales piezas que conserva el centro: como el magnífico juego de ajedrez de cristal de roca procedente de Àger del siglo XI, la arqueta amatoria del siglo XV, la virgen de Bellpuig de les Avellanes del XIV, una talla ante la que la consejera no pudo reprimirse y fotografió con su móvil el descotado vestido de cortesana que lleva, además de sus intensos labios rojos. Se fotografió junto al calvario de Tragó, del siglo XIII, una de las piezas que el MNAC ha cedido en depósito y se fijó en una de las obras más monumentales expuestas, como es la Virgen de la fachada del antiguo Hospital de Santa Maria de Lleida. Pero donde más tiempo pasó fue junto a la joya de la nueva presentación: Jesús entre los doctores de la iglesia, la tabla que también ha cedido el MNAC perteneciente al polémico retablo mayor de Sijena, que ahora se muestra junto con las otras cuatro tablas de Sant Agustí, Sant Ambrosio, San Pere y San Pablo del mismo retablo que exhibe desde hace años el museo leridano. “Al menos cinco de los personajes aparecen con libros entre las manos”, resaltó la consejera después de un largo rato observándolo de cerca. El recorrido terminó junto con la enorme vitrina que expone 77 piezas cerámicas de mesa y lujo de edad moderna, una de las más destacadas que se conservan, reunidas tras la compra de una veintena de piezas por parte de la Generalitat y el depósito de parte del conjunto de piezas aparecidas en un silo de la iglesia de Sant Nicolau de Bellpuig.

Protestas ante Santa Lucía

La plataforma 'Sijena sí' viajará este sábado a Lleida para llevar a esta ciudad sus reivindicaciones. Primero visitarán al obispo Salvador Giménez y le entregarán el Manifiesto de Roda de Isábena, en el que reclaman el regreso de 111 obras de arte que conserva el museo al obispado de Barbastro-Monzón, desde la creación de la nueva diócesis por la vía eclesiástica hace años y ahora en los juzgados. Luego lo leerán en la puerta del museo. “La plaza es pública”, se limitó a comentar Borràs. Pero les espera una sorpresa: la tradicional medusa romana del Romeral, imagen hasta ahora del museo de Lleida, ha sido sustituida por la imagen de la Santa Lucía de Sijena y sus cuatro ojos.

La remodelación también ha comportado que en la pared en la que se exhibían los cuatro alabastros del escultor francés Gabriel Joly que se trasladaron a Sijena en diciembre lo ocupen dos fragmentos de predela de otro retablo del monasterio de Sijena que representan a Santa Eulàlia, Santa Madrona, Santa Lucía y a Santa Águeda.

A final de año el museo remodelará la sala en la que estaban las tres arcas funerarias (que siguen luciendo flores de papel amarillo y unas espigas). “Se está trabajando para cubrir este espacio que golpea y provoca dolor por la ausencia de estas piezas. En el momento oportuno ya se anunciarán. Nos gustaría hacerlo todo, pero como no se puede y se ha de hacer por etapas”, dijo diplomáticamente la consejera, tras preguntarle si se está preparando un golpe de efecto como ha sido sustituir las obras entregadas por una pieza de primer orden artístico como es una de las tablas del retablo mayor. Habrá que esperar unos meses para saberlo.

El problema de Sijena parece enquistado en la política cultural de la Generalitat. El exconsejero Santi Vila también era optimista al comienzo de su mandato y ha acabado (junto con Lluís Puig) demandado por el Ayuntamiento y el gobierno de Aragón acusado de prevaricación y desobediencia y reclamándoles 13.000 euros por el importe del traslado de las piezas desde Lleida a Sijena.