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Colau vetará la apertura de gasolineras en Barcelona

El Ayuntamiento dicta una moratoria de licencias para estudiar el sector y regularlo, como hizo con los hoteles

Estación de Ballenoil en el centro de Barcelona
Estación de Ballenoil en el centro de Barcelona

El gobierno de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha suspendido durante un año la concesión de licencias para instalar gasolineras en la ciudad. La moratoria, que excluye cinco zonas industriales de los barrios del Poblenou, Bon Pastor, Zona Franca y la Verneda, busca echar el freno, estudiar el sector en la ciudad y regularlo con un nuevo plan urbanístico que "garantice la adecuada actividad en el entorno y preservar el descanso de los vecinos". La idea es no dejar abrir gasolineras a menos de 100 metros de viviendas o equipamientos, lo que, de facto, supone vetar nuevas estaciones de servicio en la ciudad, salvo en los polígonos citados. El plan, además, se alinea con la política del actual equipo de gobierno de restringir el uso del coche privado para frenar la contaminación. Actualmente en la ciudad hay un centenar de gasolineras y cuatro licencias solicitadas para establecimientos en Sant Martí (3) y Sarrià-Sant Gervasi (1), que la podrán obtener.

Desde el sector, el presidente de la asociación de Barcelona de la Agrupación Catalana de Empresarios de Estaciones de Servicio, Albert Campabadal, ha celebrado la iniciativa, tras criticar otras medidas del gobierno Colau que no son favorables al coche, "como la idea del tranvía o los carriles bici". "Esta vez ha acertado, las ventas han caído a la mitad en los últimos 30 años debido a la gran cantidad que hay de gasolineras y la competencia que hay. Cataluña es la zona de España con la gasolina más barata porque es donde más estaciones hay", ha manifestado y ha apuntado que, nadie del Ayuntamiento les ha avisado sobre la moratoria y la idea de hacer una nueva ordenación. Manuel Amedo, presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio de Barcelona, se ha expresado en términos similares y ha explicado que tampoco conoce el plan municipal.

La teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, ha defendido la moratoria para "estudiar la implantación de gasolineras y acotar la normativa que determina su ubicación, porque los criterios son muy amplios y queremos evitar las molestias que se pueden producir y que han trasladado los vecinos". Sanz ha asegurado que las actuales estaciones de servicio "ya permiten una buena cobertura".

La moratoria de licencias para las gasolineras no es ni de lejos la primera que dicta el ejecutivo de Barcelona en comú. Pocos días después de llegar al Ayuntamiento Colau suspendió las licencias para hoteles y alojamientos turísticos. Un parón que duró un año y medio, hasta que aprobó el plan de hoteles (PEUAT), que centrifuga todo el crecimiento a la periferia de la ciudad.

Colau también ha dictado moratorias para la concesión de licencias para regular los usos en determinados barrios. En Ciutat Vella, para minimizar el impacto del turismo y el ocio nocturno. En Sant Antoni, para evitar la destrucción de comercio local en vistas a la reapertura del mayor mercado de la ciudad, cuyas obras de reforma se inaugura en dos semanas. O en varios puntos turísticos para frenar la proliferación de tiendas de souvenirs.

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