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Los independentistas y Colau abren una nueva etapa de colaboración

PDeCAT y ERC, dispuestos a facilitar la aprobación de los presupuestos de la alcaldesa tras la abstención de los comunes en el Parlament

Ada Colau habla con Gerardo Pisarello.
Ada Colau habla con Gerardo Pisarello.

Los comunes liderados por la alcaldesa Ada Colau, el PDeCAT y ERC niegan que haya cambio de cromos en las posturas de unos y otros en el Ayuntamiento y el Parlament. Pero las evidencias indican todo lo contrario. Las negociaciones sobre la presidencia de la mesa de la cámara y el presupuesto de Colau se han producido simultáneamente. Y mientras los comunes se abstuvieron ayer para facilitar que la presidencia esté en manos de los independentistas, en Barcelona PDeCAT y ERC se han abierto a abstenerse para que la alcaldesa apruebe el presupuesto en el pleno de la próxima semana.

Se necesitan mutuamente. Colau, porque afronta el tramo final del mandato con las peores expectativas electorales y gobernando con solo 11 concejales de 41 tras romper con el PSC. Y a los independentistas les conviene estar a buenas con los diputados de Catalunya en comú en el Parlament y en el futuro Gobierno catalán, porque no quieren estar solo en manos de los cuatro diputados la CUP. Los comunes tienen ocho sillones.

El concejal no adscrito Gerard Ardanuy, clave

Todo apunta a que a la presumible abstención de PDeCAT y ERC a las cuentas de Colau se sume el PSC. Ante los 11 votos del gobierno habría los 11 negativos que suman Ciutadans, PP y la CUP. Si el escenario fuera este la llave la tendrá el concejal no adscrito Gerard Ardanuy, que no se abstendrá: votará sí o no. Pero habrá que esperar. Aunque la alcaldesa aplazó su respuesta a las alegaciones de los grupos de la oposición hasta una comisión extraordinaria convocada para este viernes, no será hasta el pleno de la semana que viene (el viernes 26), cuando se conocerá el desenlace. En la comisión de esta semana los partidos pueden hacer reserva de voto y no revelarlo hasta el día del pleno.

El acercamiento entre los dos partidos independentistas y Colau se ha intensificado desde que la alcaldesa rompió su pacto de gobierno con el PSC, liderado en el consistorio por Jaume Collboni. Fueron las bases de Barcelona en comú quienes con un 54% de los votos apoyaron romper, por el apoyo de los socialistas a la aplicación del artículo 155 de la Constitución al Gobierno de la Generalitat.

La ruptura se produjo el 13 de noviembre, pero de hecho los líderes del PDeCAT y ERC en el consistorio, Xavier Trias y Alfred Bosch, se lo habían pedido tres semanas antes. La intensa resaca del referéndum independentista del 1 de octubre estaba en su punto álgido y comparecieron para ofrecerle estabilidad a cambio de la ruptura. “No le haremos la jugada de hacerla caer”, dijo incluso el ex alcalde. De entrada, Barcelona en comú tachó la oferta de “irresponsable” y “partidista”.

Pero el encarcelamiento, el día 5 de noviembre, de ocho consejeros cesados hizo colmar la paciencia de las bases, que forzaron la consulta. Colau no se pronunció en público para defender el pacto con los socialistas y ganó el sí a romper. La alcaldesa volvía a gobernar con solo 11 concejales en un ayuntamiento de 41.

La convocatoria electoral del 21-D paralizó notablemente la actividad municipal. Las campañas electorales, aunque en los mítines los partidos se critiquen, siempre son una tregua de puertas adentro. Los resultados de las elecciones, aunque condicionados por la cuestión nacional, no fueron buenos para Colau. Y a la vuelta de las vacaciones de Navidad la actitud al afrontar las negociaciones para el presupuesto ha cambiado notablemente.

En un gesto simbólico, porque los presupuestos los negocian los equipos técnicos, la alcaldesa se ha reunido en persona tanto con Trias como con Bosch. Y tuvo una actitud que sorprendió por la ausencia de beligerancia con su antecesor el día que valoró la sentencia del Caso Palau. Colau no le citó cuando enumeró a los dirigentes del PDeCAT que, a su juicio, deberían renunciar al servicio público.

A su turno, Trias se abrió a abstenerse para que la alcaldesa apruebe las cuentas. En las filas republicanas, también lo ha hecho Bosch, que además vincula su abstención a la del PDeCAT. Habla de una “ecuación que represente la centralidad” en la que incluye a Trias.

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