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Los turistas extranjeros llevan la ocupación hotelera en Madrid a su nivel más alto

Los foráneos representan más de la mitad de las personas alojadas desde el pasado mes de abril

Los hoteles madrileños acogieron el pasado mes de octubre a 1.103.412 viajeros, la cifra más alta desde que el INE empezó a publicar en 1999 su Encuesta de Ocupación Hotelera. El récord se ha alcanzado gracias al gran crecimiento de visitantes extranjeros, que desde abril suponen más de la mitad de las personas alojadas, algo que no ocurría desde el verano de 2001. Los expertos lo achacan, entre otros motivos, a la mejora de las conexiones aéreas, a eventos internacionales como el World Pride y a la debilidad del otro gran centro de turismo de negocios en España: Barcelona.

Varios turistas, este pasado fin de semana, en un hotel en el centro de Madrid.
Varios turistas, este pasado fin de semana, en un hotel en el centro de Madrid.

Las buenas cifras del turismo en toda España —2017 deja la mejor Semana Santa y el mejor mes de agosto de la historia— alcanzan también a la Comunidad de Madrid. Y van más allá de la mejora de ocho puntos respecto al año anterior en las previsiones de alojamiento del recién pasado puente de la Constitución, un momento tradicionalmente álgido en la capital. La ocupación hotelera en la región, clarísimo indicador de la buena salud del sector, está marcando récords porque los visitantes extranjeros han hecho lo propio, tanto en octubre (569.609) como en lo que va de año (4,93 millones). Desde el pasado mes de abril, los foráneos representan un poquito más de la mitad de los huéspedes de los hoteles madrileños (con porcentajes entre 50,3% de junio y el 52,3% de septiembre), algo que muy raramente había ocurrido antes (la última vez fue hace 16 años) y desde luego nunca se había mantenido durante tantos meses seguidos.

La profesora María García Hernández, del grupo de investigación Turismo, Patrimonio y Desarrollo de la Universidad Complutense, advierte de las limitaciones metodológicas de las encuestas, por lo que recela de la exactitud de las cifras totales. Pero sí confía en las tendencias que marcan, como esa pujanza de visitantes extranjeros que también refleja otra encuesta publicada por INE, Frontur: entre enero y octubre los turistas de otros países han marcado un récord más en la región, con 5,6 millones. “El turismo urbano ha explotado en toda Europa. Y eso se ha notado en Madrid”, añade la profesora.

Y este fenómeno atrae a visitantes distintos que los del sol y playa. La directora general de Turismo de la Comunidad de Madrid, Marta Blanco, destaca que, a diferencia del resto de España, donde los principales países de origen son Reino Unido, Alemania y Francia, los estadounidenses encabezan la lista en la región, con casi 600.000 de enero a octubre. Además, apunta que los asiáticos están aumentando a ritmos altísimos: del 23% entre los japoneses al 71% entre los chinos.

Blanco recuerda que los estadounidenses gastan el doble, de media, que los europeos; y los asiáticos, de tres a cuatro veces más. Así, aunque en este apartado no hay récord, el gasto medio por turista en Madrid es de 1.300 euros, frente a los 1.068 de la media española, según los últimos datos de la encuesta Egatur. Esos turistas, añade la directora general, llegan atraídos “por una oferta variada y de gran calidad”, cultural, gastronómica, de compras, de negocios…

Precisamente esta última ha sido clave para que octubre marcara ese récord absoluto de visitantes extranjeros en los hoteles, según César Gutiérrez Calvo, presidente de la Federación Empresarial de Asociaciones Territoriales de Agencias de Viajes Españolas (Fetave). “La inestabilidad política en Cataluña ha hecho que muchos encuentros o jornadas se trasladasen de Barcelona a la capital en octubre, lo que se ha unido que 2017 está siendo el mejor año en Madrid”, explica.

Una tendencia general que Gutiérrez Calvo atribuye en gran medida a la recuperación de las conexiones internacionales en el aeropuerto de Barajas después de los tijeretazos de la crisis: “Los destinos directos, sin escalas, son fundamentales”, asegura. Además, recuerda que la actual debilidad del euro hace que los dolares de los estadounidenses o los yuanes chinos den más de sí a la hora de gastarlos en España.

Para Javier Aragón, director del grupo de investigación de turismo, ocio y medio acuático de la Universidad Camilo José Cela y miembro de Asociación Española de Profesionales del Turismo, a la variedad y calidad de la oferta —entre la que destaca eventos como World Pride el pasado junio o el alza de espectáculos como los musicales— hay que añadir “una adecuada política de promoción de la Comunidad de Madrid”. También cree que la situación de Cataluña —no solo por la crisis independentista, sino por los atentados de este verano y algún brote de turismofobia— han redundado en el crecimiento de Madrid.

Ni la profesora María García Hernández ni la directora general Marta Blanco tienen clara el impacto catalán. En lo que sí coinciden todos, sin embargo, es en el gran margen de mejora que tiene Madrid pese a las buenas cifras actuales. Por ejemplo, García Hernández habla de repartir en otros puntos de la comunidad un turismo que se concentra absolutamente en la capital. Gutiérrez Calvo, por su parte, recuerda que Madrid no está entre las 10 ciudades más visitadas de Europa y el Prado, una de las mayores pinacotecas de todo el mundo, no está entre los 20 museos más visitados.

Estrategias, presión vecinal y precariedad laboral

La diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid Reyes Maroto celebra las buenas cifras del turismo en la región, pero señala también algunos problemas sin resolver. Se refiere a la precariedad del empleo y los bajos sueldos del sector, a la Estrategia por el Turismo lanzada por el Gobierno regional el año pasado pero que, asegura, apenas se ha puesto en marcha y a la nueva regulación de los pisos turísticos, también adelantada hace meses pero cuya tramitación tampoco termina de arrancar.

La futura norma incluye a plataformas como AirBnb y establece nuevas obligaciones para los dueños de los pisos en alquiler, pero la oposición reclama que se tenga en cuenta la dimensión social del problema, por su impacto en el precio general de los alquileres en el centro de la ciudad y las quejas de los vecinos. En este sentido, la Consejería de Turismo dice que la presión en la capital es relativamente baja: 6 pernoctaciones por habitante al año, cuando en Berlín son 9 o en París, 19,5.

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