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Cataluña acumula la mitad de los casos importados de zika en España

Un estudio alerta de que el riesgo de transmisión autóctona del virus en el territorio catalán es alto

zika
Fumigación el pasado agosto en Miami Beach, Florida, para controlar la propagación de mosquitos. EFE

Las personas afectadas por el virus del zika todavía se cuentan por decenas en España. Las autoridades sanitarias siguen reportando casos procedentes de países donde el virus es endémico. Según un estudio de la Agencia de Salud Pública de Cataluña y el Instituto de Salud Global de Barcelona, entre 2015 y agosto de 2017, España había detectado 320 casos importados. En Cataluña, en concreto, se registraron el 53% del total. Como todos los afectados enfermaron en otros países, los investigadores lo achacan al número de inmigrantes y viajeros que hay en Cataluña.

Entre 2015 y agosto de 2017, se registraron en Cataluña 169 casos, según el estudio. Durante este año —hasta el 20 de noviembre, último reporte del Departamento de Salud— se han notificado 33 casos importados de zika —tres de ellos mujeres embarazadas, de las cuales una abortó porque el feto presentaba malformaciones—. “El zika está vinculado a viajes a Latinoamérica, así que las cifras pueden estar relacionadas con que hay más gente que vive o viaja a Madrid y Barcelona. Creo que esto se debe más a temas poblacionales”, sostiene el investigador Pablo Martínez de Salazar, uno de los firmantes del estudio.

El zika tiene un cuadro clínico leve, similar al de una gripe —fiebre moderada, cansancio, dolor de cabeza…—, pero puede ser muy peligroso para las mujeres embarazadas, pues puede provocar afectaciones neurológicas al feto. La transmisión se produce a través de un mosquito, el Aedes aegypti, que también provoca otras enfermedades como el dengue o el chikungunya. Durante 2017, en Cataluña se han registrado 59 casos de dengue y 9 de chikungunya, todos ellos importados de zonas endémicas.

En el estudio, los investigadores advierten de que el riesgo de transmisión autóctona del virus en el territorio catalán es alto. Alegan que, aunque en España no está registrada la presencia del Aedes aegypti, sí hay numerosas colonias por toda la costa mediterránea de un pariente suyo, el Aedes albopictus, más conocido como mosquito tigre y que podría ser un vector de transmisión en caso de que se registrase algún caso autóctono. “El Aedes albopictus está bien establecido en Cataluña, favorecido por las condiciones ambientales y climáticas, y ha sido reportado en casi el 50% del territorio desde su introducción en 2004”, sostiene el informe. Los investigadores admiten también que la comunidad científica desconoce si este mosquito sería un vector competente para transmitir el zika y el dengue, pero advierten de que es “sumamente competente para la transmisión del chikungunya”. “La evidencia más próxima y clave es que tendríamos mayor riesgo de tener casos autóctonos de chikungunya porque el vector más adaptado es el mosquito tigre”, corrobora el doctor Toni Trilla, jefe de epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona.

En cualquier caso, el estudio concluye que hay un “riesgo moderado-alto de transmisión autóctona y, por tanto, de brotes de virus emergentes y reemergentes transmitidos por mosquitos, incluyendo el zika, el dengue, el chikungunya y el virus del Nilo Occidental”. “En toda la costa mediterránea hay el mismo riesgo porque la presencia del mosquito está documentada en toda esta zona”, matiza Martínez De Salazar. El investigador estaba trabajando en ISGLOBAL, un centro impulsado por la Fundación La Caixa, cuando firmó el artículo. Ahora, no obstante, está en Boston, en la Universidad de Harvard.

En cualquier caso, los investigadores señalan en el estudio la necesidad de preparar la respuesta para una potencial transmisión autóctona. “El impacto de estas enfermedades va más allá de la salud. Afecta a la economía, al turismo… Imagínense que hay un brote de chikungunya en el Eixample. Eso produciría un impacto en el sector turístico”, apunta el investigador. Por ello, apunta, es preciso estar preparados para responder a estas enfermedades emergentes. “No podemos evitar que empiece un brote porque no podemos controlar al mosquito, pero cuanto antes se intervenga, antes se podrá controlar el brote”, agrega.

Martínez De Salazar asegura que el sistema de salud es “robusto” y tiene capacidad para responder, pero hay que mejorar algunos aspectos. “Hay que fortalecer ciertas áreas, como mejorar la coordinación de los sistemas de salud, que los clínicos tomen más conciencia de estas enfermedades y mejorar los sistemas diagnósticos”, apunta.

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