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Los partidos secesionistas se inclinan por ir a las elecciones

Las ejecutivas de ERC y el PDeCAT analizarán hoy las posibles fórmulas para concurrir el 21-D

El independentismo ya aborda el debate sobre cómo se presenta a las elecciones catalanas del 21 de diciembre, convocadas por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al amparo del artículo 155 de la Constitución. Conscientes de que concurrir a estos comicios equivale a acatar la legalidad constitucional, tanto la antigua Convergència Democrática como Esquerra Republicana se plantean ahora si es posible articular una candidatura conjunta o, al menos, pactar un programa común mínimo que refleje la “excepcionalidad” de estos comicios.

Oriol Junqueras, Carles Puigdemont, Carme Forcadell y Artur Mas.

El desasosiego y desconcierto que reina entre las bases independentistas por la falta de respuesta de los líderes soberanistas ante la aplicación del artículo 155 dio paso este domingo a un intenso debate sobre qué hay que hacer ahora ante la convocatoria de elecciones. Mientras el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y parte de los exconsejeros siguen alimentando la ficción de que el Gobierno catalán sigue mando en plaza pese a estar cesado, los dirigentes de los partidos ya han abierto el debate interno sobre la convocatoria electoral. En ERC y el PDeCAT las voces que inicialmente abogaban por no presentarse a los comicios han optado por callarse. Todos los escenarios están abiertos y este lunes serán analizados en las ejecutivas de ambos partidos.

El primero de los líderes del proceso independentista que este sábado preparó el terreno para presentarse a las elecciones fue el expresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras. En una carta publicada en El Punt Avui, uno de los periódicos que más han defendido el independentismo, el líder de ERC dijo que “no se puede renunciar nunca a las urnas”, aunque no especificó de qué urnas hablaba. Pese a dejar claro que no acata su destitución, Junqueras avanzó que habrá que tomar decisiones que “no siempre serán fáciles de entender” y pidió una “estrategia compartida”. No habló explícitamente de las elecciones pero de sus palabras se desprende que Esquerra Republicana no secundará las voces que piden llamar al boicot de los comicios del 21 de diciembre. Entre las cosas que pueden no ser “fáciles de entender” por parte de la militancia independentista está el hecho de que durante dos años ERC ha asegurado que las del 27 de septiembre de 2015 eran las últimas elecciones autonómicas en Cataluña y que el partido no volvería a repetir coalición electoral con los herederos de Convergència Democràtica. Ahora, todo esto está en cuestión y llega precisamente después de días convulsos en los que, desde la cúpula de ERC se han lanzado duras invectivas contra dirigentes del PDeCAT, comenzando por Carles Puigdemont, al que llamaron “traidor” cuando se planteó convocar elecciones sin que finalmente llegara a hacerlo.

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, uno de los dirigentes que cargó contra Puigdemont, pide ahora un “frente amplio” a favor de la república catalana en las urnas. Este frente amplio debería incluir, según los estrategas republicanos, a Catalunya en Comú, el partido de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que no está por la labor.

El papel de Santi Vila

En el PDeCAT el debate está más atrasado pero muy pocos dudan de que no hay otro remedio que acudir a las elecciones y, si puede ser, junto a ERC para evitar la debacle que les pronostican todas las encuestas. Los herederos de Convergència reunirán este lunes a su dirección para analizar el escenario preelectoral. Fuentes próximas a la cúpula del partido especulaban este domingo con dos escenarios.

El primero sería acudir a las elecciones en solitario y con sus propias siglas. En este caso dan por hecho que el candidato debería ser alguno de los consejeros cesados bajo el amparo del artículo 155. Muchas miradas en la cúpula exconvergente se centran, en este caso, sobre Josep Rull, que hasta el viernes fue titular del departamento de Territorio y que los últimos años ha capitaneado la transición de Convergència desde el nacionalismo pactista al independentismo sin matices. Rull, precisamente, siguió este domingo desafiando al Gobierno y fue presentado como “consejero” en un acto en Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

El segundo escenario que barajan los convergentes es repetir coalición electoral con Esquerra Republicana y otros pequeños partidos independentistas. Se trataría de transformar Junts pel Sí, su coalición en el Parlament desde 2015, en una marca parecida a “Junts per la República”. En este caso, se abriría la puerta a que la lista fuera encabezada por independientes y muchas voces dentro del independentismo miran a los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, en prisión preventiva por un presunto delito de sedición.

Hay un tercer escenario que pocos ven dentro del PDeCAT pero que podría sacudir totalmente el panorama electoral y pasa por que Santi Vila, el consejero que dimitió el pasado jueves, horas antes de la declaración independentista, sea también candidato. Vila tiene una plataforma registrada, Pacto por la Democracia, que podría cubrir un espectro soberanista pero alejado de la vía unilateral de la CUP que ha llevado al cese de todo el Govern. La posibilidad de que Vila sea candidato con las siglas del PDeCAT implicaría que el partido cambie de arriba abajo sus políticas y tácticas de los últimos meses.

La estrategia final que acaben adoptando los partidos independentistas dependerá en buena medida de lo que pase esta semana en el frente judicial. Algunas fuentes dan por hecho que la idea de una lista conjunta, para resaltar el frentismo, será más probable si se deciden medidas cautelares duras para miembros del Govern en la querella que la fiscalía ultima por un presunto delito de rebelión. Lo que todos tienen en mente es que el tiempo corre rápidamente y que el calendario electoral obliga a tomar decisiones esta misma semana.

Una semana para decidir candidaturas

El plazo acaba el 7-N.  Los independentistas tendrán  pocos días para decidir si acuden o no en coalición, como hicieron en las autonómicas 2015, a las elecciones al Parlament de Cataluña. El plazo para que las coaliciones electorales oficialicen su constitución acaba el próximo martes 7 de noviembre. En esa fecha deberán registrar su nombre, identificar a sus impulsores y los partidos que las forman.

Entre el 13 y el 18 de noviembre, habrá que registrar ante la Junta Electoral las candidaturas de los partidos, las federaciones y las coaliciones, y los promotores de las agrupaciones de electores. La campaña para las elecciones del 21-D comenzará a la 24.00 del 5 de diciembre.

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EFE

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