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Los Mossos retiran los escoltas a los consejeros cesados

El expresidente Puigdemont mantiene parte de la protección de la policía catalana

Cataluña
Mossos d'Esquadra delante del palacio de la Generalitat. REUTERS

Los Mossos d’Esquadra retiraron esta madrugada el servicio de escolta de los consejeros del destituido Gobierno catalán. Algunos de los cargos políticos se despidieron directamente de los agentes de la policía catalana que hasta ahora les hacían las labores de protección. La decisión responde a una cuestión “técnica, no política”, señalaron fuentes policiales.

El expresidente Carles Puigdemont mantiene el servicio de vigilancia, según otras fuentes policiales consultadas, aunque es de menor envergadura. Se trata de una medida también dentro de la normalidad. Los presidentes de las comunidades autónomas mantienen la protección una vez dejan el cargo, como por ejemplo ocurre con Artur Mas, según las fuentes consultadas.

El cese de la protección, avanzada por El Periódico, es posible que tampoco se haya aplicado en el caso de algún cargo político, que no ha sido especificado, porque se considere que la escolta es necesaria para mantener su seguridad, dicen dichas fuentes policiales. En todo caso, si alguna de las personas que hasta ahora gozaba de esa protección detecta alguna situación de riesgo, puede comunicárselo a los Mossos, que harían una valoración técnica para tomar las medidas oportunas, según fuentes de Interior.

Los consejeros suelen tener un servicio de protección cuando acceden al cargo. En el coche oficial, junto al conductor, es habitual que también viaje el escolta. Los agentes que forman parte de esta área dependen de la Comisaría General de Recursos Operativos de la policía catalana. En ella están también los del Grupo Especial de Intervenciones (GEI), considerados agentes de élite, los antidisturbios (BRIMO y ARRO) o los artificieros de los TEDAX.

Amenazas con el ‘procés’

La seguridad del equipo del Govern ha sido un elemento clave estos días. El expresidente Puigdemont vio reforzada la protección en las últimas semanas, y además del equipo de escoltas habituales, formado por entre tres y cuatro personas, se sumaron agentes de los GEI. También en el equipo de Junqueras participaron más escoltas para garantizar su seguridad.

Y es que con el avance del procés también han crecido algunas amenazas. Los servicios de información de la policía catalana analizaron unas cartas, a principios de año, que se hicieron llegar a la sede de ERC, a nombre del vicepresidente Junqueras. En estas, se hablaba de la “locura independentista” y se pedía que los políticos “desistiesen” de seguir adelante con la independencia. En caso contrario, “pueden aparecer grupos de gente” que actúen de manera diversa, decía la misiva, y en un juego de palabras, utilizando nombres de frutas como la granada, amenazaban con bombas. También chantajeaban con la publicación de imágenes comprometidas para algunos de los responsables políticos del procés. A pesar de eso, los Mossos dieron escasa fiabilidad a las amenazas.

También en los últimos meses ha aumentado la presión para parte de los partidos políticos en la oposición. Algunas sedes han amanecido con pintadas, otras formaciones han soportado manifestaciones en la puerta, que les ha obligado a sacar a sus miembros escoltados, como fue en el caso de Juan Carlos Girauta, de Ciudadanos, que tuvo que salir protegido por los Mossos.

Algunas de esas personas llevan en la actualidad protección de la Policía Nacional. La actual senadora del PP Alicia Sánchez Camacho fue de las primeras en renunciar a la escolta de los Mossos y cambiarla por la de la Policía. También otros miembros del PP llevan vigilancia de la policía española y algunos de Ciudadanos han elegido que sea este cuerpo el que gestione su seguridad, según fuentes policiales.

Los mandos de los cuerpos policiales también han incrementado estos días su seguridad, ante la posibilidad de incidentes. El mayor Trapero también solía acudir a los actos públicos escoltado.

En general, la tensión de las últimas semanas ha obligado a movilizar a casi todos los servicios de vigilancia y de los antidisturbios de los Mossos. Esa ha sido precisamente una de las principales quejas de los sindicatos, que han reprochado los horarios de los policías.

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