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Las incógnitas pendientes del referéndum de Cataluña

El independentismo ha logrado ya el marco legal pero se mantienen varios interrogantes sobre la organización

Referendum Cataluña
Puigdemont Junqueras y Turull hoy en el Parlament. EFE

El referéndum del 1 de octubre ya está convocado al amparo de una ley y de un decreto que detalla la organización y el desarrollo de la jornada, pero existen numerosas incógnitas sobre la intendencia que hará posible la consulta. Estos son algunos de los temas que mantiene en secreto el independentismo para poder llegar al día que debería servir para proclamar la secesión.

¿Dónde se va a votar? Es la principal pregunta que no se puede responder aún, a 25 días del 1 de octubre. Carles Puigdemont ha pedido a los alcaldes que le digan en plazo de 48 horas qué locales ponen a disposición de la Generalitat para facilitar el referéndum, pero los ciudadanos que quieran votar no saben todavía dónde podrán hacerlo. En el caso de la ciudad de Barcelona, decisiva para el éxito o el fracaso del referéndum, se mantiene la incógnita sobre la decisión que adoptará la alcaldesa, Ada Colau, de colaborar o no. La mayoría de alcaldes socialistas del área metropolitana ya han dicho que no se cuente con ellos.

¿Dónde están las urnas? Es otra de las grandes incógnitas y que tampoco responderá nadie, porque sin urnas no hay referéndum y cualquier pista facilitaría su incautación. Puigdemont dijo hace unos días que ya tenía 6.000 urnas y se ha especulado que se guardan en un polígono industrial de Cataluña. Lo que sí dice la normativa de la Generalitat es que las urnas no serán de cartón, como en el 9-N, sino "de un material resistente con tapa que incluirá una ranura" para votar y que se precintarán al inicio de la votación.

Sin tarjeta censal. La normativa de la Generalitat no prevé la elaboración ni el envío de tarjetas censales, como sucede en cualquier consulta electoral. No será "como siempre", la expresión acuñada por Oriol Junqueras para dar un viso de normalidad a la consulta independentista. Queda por saber, por tanto, cómo sabrá el ciudadano en qué colegio electoral podrá ir a votar.

¿Cómo se ha elaborado el censo? Ningún cargo público responderá tampoco a esa pregunta por las consecuencias legales que podría generar. La normativa aprobada sí dice que podrán votar los inscritos en un censo electoral que se cerró el 30 de marzo de este año o bien "la última información disponible"si para esa fecha no se habían incorporado los datos de algunos municipios y catalanes residentes en el extranjero. La Generalitat asegura que la elaboración del censo es competencia suya, bajo la supervisión de la Sindicatura Electoral de Cataluña, porque así lo dice la ley del referéndum aprobada la noche de este miércoles. El Gobierno de Puigdemont promete que las listas electorales vigentes se podrá consultar en una web.

Sin voto por correo. El voto en el referéndum será presencial, entre las 9 y las 20 horas del 1 de octubre. No habrá voto por correo, excepto en el caso de los catalanes residentes en el extranjero, que podrán hacerlo si lo solicitan. El voto se enviará a las delegaciones de la Generalitat en el exterior, lo que significa que apenas podrán votar unos miles de personas, porque Puigdemont tiene embajadas en pocos países. Ha fracasado la gran promesa del independentismo de que no se repetiría el supuesto boicot del Gobierno español que se produjo en las últimas elecciones de 2015. Ni se aplicará el prometido Registro de Extranjeros en el Exterior tan cacareado ni la ley de voto electrónico que sigue tramitando el Parlament.

 

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