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Entre bígaros y folclóricas

La cantante de Las Chillers recorre marisquerías que "huelen a España", baila en un bar de rockeros sudados y hace terapia en una galería de arte contemporáneo

Rocío Saiz, cantante de Las Chillers en la Latina.rn
Rocío Saiz, cantante de Las Chillers en la Latina.

1. La Caleta Gaditana. Esta taberna tiene tres sucursales en Madrid, pero a mí me gusta la que lleva la Mari. Es el único sitio al que puedes ir y ver a las grandes de España en pantalla gigante. Un ejemplo: Rocío Jurado cantando con Mónica Naranjo. Me parece un planazo comerme unas ortiguillas viendo a esas señoras. (Santa Isabel, 38).

2. San Pol de Mar. En esta zona de Madrid, en la ribera del Manzanares, nací. Y ahí sigo viviendo. Tengo sentimientos encontrados. Por un lado, he renegado porque es como un pueblo donde todo el mundo te conoce —y te han visto visto besarte con tu primera pareja—. Pero cuanto más frecuento el centro, más me gusta mi barrio y caminar por él. Si tengo ansiedad, voy por el lado de la acera que está asfaltado. Si estoy tranquila, voy por el otro, que es un camino de tierra. Camino salvaje, relajación; zona asfaltada, ansiedad.

3. Marisquería La Paloma. Este bar, minúsculo y de toda la vida, me maravilla. Para conseguir un hueco hay que librar una lucha de codos, porque siempre está petado. Pero merece la pena, porque el marisco es delicioso. Soy adicta a los bígaros. Este local huele a España, cuyo aroma es a bígaros y homosexualidad. En este país todo el mundo es homosexual o sexualmente emprendedor. (Plaza de Cascorro, 18).

4. Twin Gallery. Esta galería emergente de arte contemporáneo la llevan cuatro chicas, tres de ellas hermanas y una de ellas además es dj. Aparte de que es un sitio maravilloso, ellas son muy didácticas: hacen accesible el arte contemporáneo porque te resumen la trayectoria de los artistas que llevan y las obras que exponen. Voy mucho a hacer terapia. (San Hermenegildo, 28).

5. Bar Pavón. En este local, junto al Teatro Pavón Kamikaze, se congregan muchos actores madrileños. Antes me dedicaba a la producción teatral, trabajaba con Yllana. En esa época me lo pasé muy bien, conocí a mucha gente interesante, como el equipo de ImproMadrid, y bebíamos en el Pavón. El mundo del teatro underground se congrega en este bar. (Embajadores, 9).

6. Ultramarinos La vida tiene sentidos. No es solo una tienda, sino también un lugar en el que te puedes tomar algo. Lo llevan dos chicas y tienen cerveza artesana —de la que yo paso bastante—, pero también ofrecen vinos muy ricos y variados. Lo acompañan de embutidos, como cecina, que cortan al momento. Está todo buenísimo. (Ave María, 20).

7. AMEN concept store. Esta tienda parece cara, pero es muy asequible. Tiene objetos curiosos: bustos de Mao o lámparas gigantes de Hello Kitty. También trae ropa y marcas de otros países. Además, te lo envuelven todo aunque no sea para regalo. (Calle de San Andrés, 3).

8. Lago de Casa de Campo. Me he pasado la vida allí. Además de recorrerla en bici, llevo 14 años jugando a kayak-polo y entreno allí. Estuve en la selección española, pero tuve que elegir entre mi vida deportiva y la carrera artística. Soy un juguete roto.

9. Fun House. Este local, lleno de rockeros sudados, siempre ha apostado por Las Chillers. “Nunca he visto tantas tías en este bar”, me dijo Javier Jiménez, el dueño, en el primer concierto que hicimos. Una vez me quedé encerrada en un camerino... Y no voy a contar más. (Calle de Palafox,8).

10. Malpica. En este restaurante se come muy rico. El dueño es muy majo, se llama Antonio y tiene un arroz negro con sepia riquísimo. (Corredera Baja de San Pablo, 4).

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