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¡Que vuelven los rusos!

Unas jornadas en la UB analizan la participación soviética en la guerra civil española, sobre todo en aviación

Aviones soviéticos Polikarpov I-16 Mosca reconstruidos en un vuelo de exhibición.
Aviones soviéticos Polikarpov I-16 Mosca reconstruidos en un vuelo de exhibición.

Los rusos, de vuelta, no se esperaban una recepción así. Un destacamento del Ejército Popular de la República aguardaba a los participantes en las primeras jornadas sobre La participación soviética en la guerra de España 80 años después atrincherado bajo los pinos del Palau de les Heures, en el Campus Mundet de la Universidad de Barcelona (UB). Incluso había una ametralladora Degtyarev, confiada a una guapa miliciana. La tropa (miembros de un grupo de reconstrucción histórica) presentó armas a los estudiosos, un contingente mixto de historiadores de casa y otros procedentes de universidades de la Federación Rusa, entre ellos especialistas en los aviadores soviéticos que combatieron en los cielos españoles.

La aviación es el asunto central de las jornadas, que, organiozadas por la Asociación de Aviadores de la República (ADAR), el departamento de Didáctica del Patrimonio (DidPatri) de la UB y otras entidades, arrancaron ayer y concluyen esta tarde con una más que pertinente visita al refugio antiaéreo del Palau de les Heures, antigua residencia del presidente de la Genaralitat Lluís Companys.

Se habla en las jornadas de coraje, de hazañas heroicas, de solidaridad y de honor, y no solo de modelos y cifras

Entre las conferencias más interesantes, la de Vera Malay, de la Universidad de Bélgorod, sobre los aspectos técnicos y estrategicos de la aviación extranjera en la Guerra Civil. Malay, que recordó que 772 pilotos de la URSS (que envió 648 aviones) combatieron en nuestra contienda, recalcó que solo los británicos y los alemanes aprovecharon a fondo las lecciones de la guerra aérea en España mientras que franceses, italianos y soviéticos “no supieron sacar las conclusiones adecuadas”.

Explicó que los nazis probaron 27 tipos de aviones, entre ellos el Me-109 que sería básicamente, recalcó, el mismo caza con el que el mayor as alemán, Erich Hartmann, lograría su fabuloso récord de victorias (352) en la Segunda Guerra Mundial.

Los soviéticos también extrajeron experiencia de la Guerra Civil pero no la aprovecharon. Y eso que conocían al dedillo todos los modelos del futuro enemigo. Malay explicó que incluso se llevaron a Moscú un Fiat CR-32 capturado en España, el aparato italiano que fue la columna vertebral de la aviación de caza franquista, y allí lo desmontaron hasta la última tuerca para estudiarlo.

Participantes de las jornadas con miembros de un grupo de reconstrucción histórica, ayer.
Participantes de las jornadas con miembros de un grupo de reconstrucción histórica, ayer.

En última instancia, la estudiosa reflexionó que lo importante era la técnica industrial, “el motor”, lo que hizo asentir al historiador y reconocido especialista en aviación David Iñíguez, director de las jornadas, y que hoy hablará de La industria de guerra en Cataluña durante la Guerra Civil desde la perspectiva soviética.

Una camarada de Malay, Natalia Anikeeva, del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, recordó la dificultad de los envíos de pilotos, aeroplanos y otro material de guerra desde la lejana URSS. Explicó las diferentes etapas de la participación soviética en la guerra aérea, pasó revista pormenorizada a sus ases de caza, y recordó muy especialmente la formación de aviadores españoles en la 20 ª escuela de Kirovabad (actual Kandja), en Azerbayán, un episodio muy emotivo para la gente de ADAR, que han visto cómo allí se les reconoce y homenajea más que aquí.

Otra aportación apasionante fue la del investigador Konstantin Semenov, dedicada a trazar el insólito perfil del piloto Mikhail Krygin, un ruso blanco que peleó en el bando republicano. Nacido en 1890, Krygin ingreso en la academia naval y, tras alcanzar el rango de teniente de navío, navegó en la flota zarista (en el crucero Aurora) y hasta ganó la orden de San Vladimir durante la I Guerra Mundial. Al estallar la revolución, “se tomó unas vacaciones” (i. e. desertó) del Ejército Rojo y después de numerosas aventuras acabó en la Legión española como piloto. Al estallar la guerra fue uno de los pocos rusos blancos en optar por la República.

Aviadores soviéticos en la Guerra Civil.
Aviadores soviéticos en la Guerra Civil.

Según las memorias de un compañero piloto, Krygin decidió luchar en el “cielo irascible” de España por la causa del pueblo, lo que es una bella formulación, sin duda. Hubo muchas palabras hermosas como esas, junto a los inevitables tecnicismos, ayer durante las sesiones. Se habló de coraje, de hazañas heroicas, de solidaridad y de honor y no solo de modelos y cifras. Los rusos tienen esa facilidad para la épica inflamada y si no que le pregunten a Lérmontov. Volviendo a Krygin, voló, fue herido, formó parte del Estado Mayor republicano, y al final fue internado en un campo en Francia para luego luchar en la Resistencia. Semenov no dejó de explicar un episodio picaresco años después en Mallorca, donde al parecer, si entendimos bien al historiador, Krygin intercambió a su mujer con la de un camarada.

Ha habido que lamentar bajas en las jornadas de guerra aérea: los esperados familiares de aviadores soviéticos no han podido venir al final.

Pero ahí está siempre el presidente de ADAR, Aquilino Mata (con ese nombre merecería ser piloto de caza), para insuflar emoción a la gran aventura de los aviadores soviéticos que, como recordaba el otro día, en el momento de echar a volar se saludaban unos a otros con la animosa frase “despegamos para vencer”.