80 AÑOS DEL BOMBARDEO DE GERNIKA

Sirenas y campanadas de paz en Gernika

Los supervivientes de la masacre reivindican en su 80 aniversario el poder de la palabra para resolver los conflictos

Dos de los supervivientes de Gernika entregan las flores ante la mirada del lehendakari.
Dos de los supervivientes de Gernika entregan las flores ante la mirada del lehendakari.FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

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"Los hombres y las hormigas no se hablan". Así ha explicado el superviviente del bombardeo de Gernika, Luis Iriondo, la sensación que tuvo de niño cuando varias oleadas de aviones alemanes e italianos cruzaron el cielo de su ciudad incendiando y destruyéndolo todo.

Varios centenares de vecinos de Gernika y de visitantes de otras ciudades bombardeadas, como Dresde, Nagasaki o Hiroshima, además de representantes de los partidos e instituciones vascas, escucharon sus recuerdos, después de participar en una ofrenda floral en el cementerio de la ciudad vizcaína para no olvidar aquel terrible hecho.

Primero sonaron las sirenas, las mismas sirenas de Astra, la fábrica de armas que no fue bombardeada en 1937 y que se yergue ahora, reconvertida, junto a Talleres de Guernica, que también mantuvo la producción de armamento tras el ataque aéreo. Después se sumaron las campanas de la iglesia. Eran diez minutos antes de las 16 horas del 26 de abril de 2017. Muchos vecinos escucharon emocionados el minuto de alarmas que ochenta años antes fue el preludio de la matanza de más de 1.600 civiles. Las emociones estaban a flor de piel.

"Hace 80 años vinieron a Gernika unos hombres que no nos conocían, pero ellos estaban arriba y nosotros abajo", ha dicho Luis Iriondo. "Si llegan a estar abajo con nosotros hubieran visto que éramos unos niños como sus hijos y que nuestras madres y mujeres eran como las suyas. Pero ellos estaban arriba y nos veían como a hormigas. Y claro, las hormigas y los hombres no se hablan". Iriondo, que sobrevivió a la matanza de civiles desde el aire en Gernika no necesitaba leer ningún papel. Lo tiene bien grabado en la cabeza.

Frente al lehendakari, Íñigo Urkullu, su socia de Gobierno, la secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia, y representantes del Parlamento y de muchas ciudades que sufrieron, y siguen haciéndolo, los zarpazos de la guerra, Iriondo pidió una reflexión sobre lo que está sucediendo en Siria, lo que puede suceder en Corea del norte, y las fatales consecuencias que suele tener agotar la palabra entre discrepantes.

También recordó que Alemania pidió disculpas a los ciudadanos de Gernika en una carta en 1997. El embajador de Bonn en España, Hening Wegener, leyó un mensaje del presidente alemán, Roman Herzog  durante el 60 aniversario del bombardeo. Una mujer que estaba sentada en la carpa del cementerio que protegía a los invitados de la lluvia este miércoles, durante la ofrenda floral, preguntó a las amigas con las que había venido desde el sur de París: "¿Y no hay nadie en representación de España?

Iriondo ha sido la única voz durante la ofrenda floral, pero el silencio y las lágrimas de japoneses, alemanes, franceses, sirios y colombianos, entre personas de muchas otras nacionalidades, se han erigido en un auténtico relato de dolor, pero sin atisbo de deseos de venganza. "Aquello no nos dejó ganas de venganza ni de odio, solo dolor y el deseo de que no vuelva a suceder en ningún rincón del mundo", ha explicado el superviviente, en un discurso pausado pero sereno, que ha convertido, entre aplausos, en un auténtico acto de reivindicación de la paz y de la palabra.

Por la mañana, el Alto Comisionado para la Paz de Colombia, Sergio Jaramillo, uno de los protagonistas del proceso de paz en Colombia, donde participó en las conversaciones que condujeron a los diálogos de La Habana como negociador durante casi cuatro años con la guerrilla de las FARC, ha recogido, en nombre del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el XIII Premio por la Paz y la Reconciliación. Un premio que también ha recaído este año en el líder de las FARC, Rodrigo Londoño, "Timochenko", y en el fotoperiodista Gervasio Sánchez. En representación de las FARC ha recogido el galardón el abogado español Enrique Santiago que participó en el proceso como asesor jurídico de las FARC y se convirtió en un pilar fundamental en el último año de negociaciones.

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