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COMER Y BEBER

La milla de la gastronomía

La calle de Ponzano concentra medio centenar de bares para clientes exigentes

Ambiente a la hora del aperitivo en El Doble, en la calle de Ponzano.
Ambiente a la hora del aperitivo en El Doble, en la calle de Ponzano.

Tiene cuenta en Instagram. También varias rutas gastronómicas. E incluso un hashtag o etiqueta: #ponzaning. ¿Pero qué es hacer un ponzaning? “Es una moda, una filosofía, diversión, compartir, beber, comer, reír…”, describen desde la web www.ponzaning.es. En ella se compilan los locales que abren sus puertas en la calle de Ponzano, en el distrito de Chamberí; una pequeña vía, de más o menos un kilómetro de longitud y donde aparecen cerca de 50 bares, restaurantes o tabernas que, todos los días de la semana, ofrecen vino, vermú, pinchos o alta gastronomía.

“En esta calle están dos de mis tabernas favoritas”, cuenta el chef Pepe Rodríguez, con una estrella Michelin en su restaurante El Bohío, en Illescas, y jurado de MasterChef. Los dos locales de los que habla son El Doble (en el número 17) y la Taberna Averías (16). Mientras el primero es un clásico, de corte castizo, donde ofrecen cerveza acompañada de tapas, el segundo es la penúltima novedad de la calle, un proyecto del crítico de vinos Andrés Sánchez. En el local solo sirven vino: “Con una interesantísima selección”, añade Rodríguez.

Pero el jurado de MasterChef no es la única celebrity culinaria que se pasea por Ponzano: el triestrellado David Muñoz reconoce Sudestada (85), con una cuidada carta plagada de toques asiáticos, como uno de sus locales favoritos de la capital. “Nos interesan las buenas maneras”, resume la filosofía del restaurante Estanis Carenzo, chef e ideólogo, junto a Pablo Giudice, de Sudestada. Es difícil marcar el comienzo del auge de Ponzano, que tiene tradición tabernera, pero la inauguración de este espacio, en 2005, marcó un hito.

La efervescente calle de Chamberí bulle a la hora del vermú en locales como la Taberna Alipio (30), con un siglo de barra a sus espaldas, o Toque de Sal (46), de Bruno Oliver, que deslumbra con sus azulejos o su tapa de rabo de toro, aperitivo ideado por el local para la ruta de tapas que se puede disfrutar hasta hoy. No es el primer recorrido gastro que proponen los locales de la travesía, pero sí el único centrado en las tapas a fuego lento. “En 10 minutos puedes cambiar de estilo: pasar de las tapas a las carnes, de un ambiente informal a otro más sofisticado”, dice Nicola Polinelli, de la agencia Ulled y especializado en comunicación gastronómica. Lo comenta a las puertas de la Sala de Despiece (11), con Javier Bonet al frente. Bonet, artífice de #Ponzaning, también es responsable del cambiante Muta (10) y de la genuina y divertidísima Academia de Despiece (13).

Taberneros y restauradores coinciden al describir a los asiduos a Ponzano como clientes de calidad, interesados en la gastronomía, alejados de franquiciados y exigentes. Restaurante Ponzano (12), Los Arcos de Ponzano (16) y el resto de establecimientos de la zona baja de la calle, la más cercana a Ríos Rosas, llevan décadas educando paladares. En la otra punta de la calle, donde aparecen Picsa (76), también de Carenzo, o Juan y Pínchame (93), los locales más jóvenes —en 2015 se inauguró un local nuevo cada dos meses— continúan la labor gastrocultural.

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