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El gran carnaval del manga inunda la Fira de Montjuïc

Gastronomía, bonsáis y hasta una muestra sobre el samurái Musashi, en el salón del comic japonés

Asistentes al Salón del Manga de Barcelona, ayer.
Asistentes al Salón del Manga de Barcelona, ayer.

El gran carnaval del manga ha vuelto a inundar la Fira de Montjuïc con sus vistosos y estrafalarios personajes, sus tebeos, sus muñecos y accesorios y sobre todo con un desbordante entusiasmo.

Miles de aficionados a los dibujos japoneses, con una gran mayoría de adolescentes, y a la cultura del país del sol naciente llenaron completamente ayer, día inaugural, y lo volverán a ahacer hoy, los 70.000 metros cuadrados (tamaño récord en su historia) que ocupa este año el Salón del Manga de Barcelona.

Desde la hora de apertura de puertas se formaron larguísimas colas en las que destacaban los visitantes disfrazados, algunos de maneras realmente espectaculares y todos con caracterizaciones cuya identidad resulta bastante indescifrable (a no ser que preguntes) para quien no conozca el pintoresco —y es quedarse corto— mundo del manga. Bienvenidos a la gran apoteosis del cosplay, el juego de vestirte de tu héroe o villano favorito, epatar a propios y extraños y sentir que, por una vez, trasciendes tu vida cotidiana.

Bienvenidos a la gran apoteosis del cosplay, el juego de disfrazarte de tu héroe o villano favorito

Las entradas para el fin de semana ya estaban todas vendidas anticipadamente pero aún quedan para los otros dos días que durará el salón, mañana lunes y el martes. La organización confía en que se alcanzarán los 140.000 visitantes en esta 22 ª edición de una feria que no para de crecer y de diversificarse y que ha convertido la ciudad en uno de los puntos de referencia de la subcultura del manga y de la cultura japonesa en general.

Un grupo de aficionados al cosplay ayer en el Salón del Manga. ampliar foto
Un grupo de aficionados al cosplay ayer en el Salón del Manga.

Justo al entrar me topo con una chica que viste de rojo y negro apretado, con coletas de ambos colores y un gran martillo. ¿De que manga eres, guapa?, le pregunto. Resulta que de ninguno. Va de Harley Quinn, la supervillana rival de Batman y novia loquita del Joker. “De DC Comics, Suicide Squad”, ríe. También es mala suerte, con la profusión de personajes de manga que hay... Al lado un tipo se carcajea de mi chasco. Es, precisamente, Carles Santamaria, el director del Salón. Debemos ser de largo los dos tipos más mayores en 70.000 metros cuadrados a la redonda. Él va vestido de traje negro con camisa blanca, lo cual en este contexto resulta tan sobrio que llama la atención. Estoy tentado de preguntarle si va de algún personaje de manga pero en realidad parece el sepulturero de Lucky Luke.

Santamaria explica que el día ha ido muy bien. “Todas las actividades han tenido muchísimo público, los escenarios, los talleres de comida japonesa, de cerámica, de japonismo, de lectura, de youtubers.Si es que se han llenado hasta las salas de té y de meditación. Un éxito”. El director del Salón recalca que la cita ha trascendido definitivamente el manga y el anime (la animación de las historietas) para devenir un acontecimiento global sobre la cultura japonesa. “Es un fenómeno que va más allá del género y se ha convertido en un gran festival de cultura del Japón”. Para ponerme a la altura le señalo que tienen el ciruelo en flor, por así decirlo. Santamaria levanta una ceja. “Ciertamente, hasta el tiempo es bueno, esto no para de crecer, y cada vez tenemos una oferta más amplia, otra actividad que ha aumentado es la de las proyecciones de películas”.

Graci Byeol  se ha arrancado a cantar “Oliver Benji, los magos del balón/ Benji Oliver, sueños de campeón” y el auditorio está que se sale

Cinco mil personas compiten en el concurso de cosplay. ¿Qué personajes están más representados? “Este año hay muchos de Pokémon, por la presencia en el Salón de los autores del manga, Kusaka y Yamamoto; y también se ven bastante del anime One piece, del que tenemos a los directores del 13 º filme de la serie, One piece Gold, Miyamoto, Sakurada y Sato”. Le señalo que con esos nombres parecen la primera línea del ataque a Pearl Harbour, pero ignora el comentario. “También ha habido gente que se ha animado a disfrazarse de kaiju, los monstruos japoneses, y tenemos algunos godzillas y orgas. ¿Has visto ya el espacio de combate de monstruos en la planta baja del Palacio 5?”.

Mientras caminamos nos adelanta un grupito de chiquillas pìzpiretas ataviadas de Sailor Moon, el manga y anime shojo (dirigido al público de adolescentes femeninas), que enarbolan carteles de “abrazos gratis” (está desconcertantemente de moda, también los llevan chicos, “free hugs”). Al vernos aprietan el paso. “Esto es ya como un gran carnaval, la gente se pasa todo el año explicando a través de las redes sociales de qué se van a disfrazar. Las chicas especialmente cuidan mucho sus caracterizaciones”. En el mundo del manga, explica, más del 40 % de los fans son adolescentes de género femenino. En total alrededor del 15-20 % de los visitantes se disfrazan. El lunes la proporción subirá pues se han regalado tres mil invitaciones a los que vayan disfrazados y se llegará al 40 %. ¿Identifica Santamaria todos los disfraces? “Uy, no, ni yo ni nadie; hay muchos que se me escapan”.

Le pregunto que recomendaciones daría a los visitantes. “Que se diviertan”. Visto lo visto parece un consejo superfluo. En el gran escenario cubierto de la plaza Univers reina el entusiasmo porque la cantante Graci Byeol, una de las célebres voces del anime, se ha arrancado a cantar aquello de “Oliver Benji, los magos del balón/ Benji Oliver, sueños de campeón” y el auditorio está que se sale. “En todo caso, si no lees comic japonés aquí te lo puedes pasar igual de bien. Para los adultos hay catas de sake, por ejemplo”.

Tras dejar a Santamaria le pregunto a una chica (Mei, de Girona) que va de Ruby Rose y que sostiene una guadaña-rifle si sabe de que va disfrazado el director del Salón: se encoge de hombros. Hay algunos disfraces sensacionales. Hablo un rato con un chico ataviado de Yue, de Cardcaptor Sakura, que luce unas alas de ángel muy chulas, y con una joven que es Bakugo, con los ojos pintados como un antifaz a lo replicanta Pris. Luego con un grupo uniformado de cazavampiros de Owari no Seraph. Afortunadamente entonces veo a un Spiderman que parece tan perdido como yo y ya no me siento tan solo.

Siguiendo a una especie de cactus gigantes verdes subo a la segunda planta del Palacio 2 para ver los bonsais, hacerme una foto en kimono y construir luchadores de sumo de origami ¡y me topo con una exposición sobre uno de mis ídolos!: el samurai ilustrado Miyamoto Musashi, que ganó en duelo al gran Kojiro (el del corte de la golondrina giratoria) y dijo aquello de que la hoja del sable no alarga el brazo de aquel que ignora la virtud. Desde luego, hay Salón del Manga para todos.