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Los nuevos funcionarios de salud no compensan los recortes

Las plazas de sanidad y educación no serán de nueva creación, sino para convertir interinos en fijos

Una manifestación de médicos en el hospital de Bellvitge en 2014
Una manifestación de médicos en el hospital de Bellvitge en 2014

No es oro todo lo que reluce en el anuncio del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, de convocar 7.000 nuevas plazas de funcionarios el año que viene. Para empezar, porque en sanidad y educación no serían puestos de nueva creación, sino plazas para convertir en fijos a los interinos. Además, en el caso de salud, que se lleva el grueso de la convocatoria (2.500 médicos y enfermeros), la inyección de nuevos funcionarios tampoco compensa los recortes que ha sufrido el Instituto Catalán de la Salud (ICS), que perdió 5.300 empleados desde 2010.

El ICS, que es la mayor empresa pública catalana del sector sanitario y gestiona ocho grandes hospitales y el 80% de la atención primaria de Cataluña, acumulaba 43.700 trabajadores en 2010. Sin embargo, el aluvión de recortes durante la crisis dejó la plantilla en 38.400 empleados en 2014 (último año del que se tienen cifras). Se trata de 5.300 sanitarios menos, el doble de los que ahora pretende convocar Puigdemont.

“No son plazas nuevas, son de gente interina que va a pasar a fija. Y nosotros estamos contentos de que se le dé estabilidad a este personal, pero esta medida no va a repercutir en la asistencia”, lamenta el presidente del sindicato Metges de Catalunya (MC), Jordi Cruz. Sólo en atención primaria, la sanidad pública perdió más de un millar de facultativos entre 2010 y 2015.

La situación de los funcionarios

Sanitarios. El ICS perdió 5.300 empleados entre 2010 y 2014 (la plantilla se quedó en 38.400 sanitarios). El año pasado se convocaron 340 plazas, pero la última gran convocatoria fue en 2010.

Docentes. En 2011 había 67.054 profesores en las aulas públicas. En 2016, eran 593 docentes menos. No se convocan oposiciones desde 2011.

Mossos. La plantilla de la policía autonómica ha aumentado de 16.000 en 2010 a 17.100 en 2016. No se convocaba un concurso desde 2011.

Bomberos. La última convocatoria se remonta a 2009.

Personal tributario. Serán plazas de nueva creación y algunas vendrán de los 
registradores.

La presión asistencial a la que está sometido el personal sanitario por la falta de efectivos, alertan los sindicatos, se mantendrá. “Va a ser exactamente lo mismo porque el personal seguirá siendo el mismo”, insiste Cruz. Según MC, la última gran convocatoria de plazas de nueva creación para médicos se remonta a 2004. “Se convocaron plazas nuevas para asumir el plan de choque de atención primaria, el que limitaba a 1.500 las cartillas por médico”, apostilla. Desde entonces y hasta 2010, año en el que se fulminaron los concursos de oposiciones, se mantuvieron las convocatorias para reubicar como personal fijo a los trabajadores interinos. El año pasado, salieron por primera vez desde el inicio de la crisis 340 plazas a concurso (136 para enfermería y 52 para médicos), a las que se presentaron más de 10.000 personas. MC tildó la convocatoria en su momento de “totalmente insuficiente y ridícula”.

Las 2.000 plazas de Enseñanza tampoco serán de nueva creación. Si bien es cierto que se pueden presentar los docentes que quieran a estas oposiciones, la convocatoria está pensada, al igual que en sanidad, para generar estabilidad y convertir en fijos a los docentes interinos. En 2011, la educación pública contaba con 67.054 profesores, mientras que en 2016 eran 66.461. No se convocaban oposiciones en este sector desde julio de 2011.

La convocatoria que sí ofrecerá nuevas plazas son las que corresponden al Departamento de Interior: Mossos d’Esquadra y bomberos. Puigdemont prometió abrir el concurso para incluir 500 agentes de la policía autonómica y 150 bomberos. La última convocatoria para el cuerpo de bomberos se remonta a 2009 (actualmente hay 2.395 efectivos). Los mossos, por su parte, no tienen oposiciones abiertas desde 2011 (ahora son 17.114 agentes).

Las 300 plazas de personal tributario también serán de nueva contratación ante el aumento de competencias de la Agencia Tributaria. Se prevé que algunas de ellas provengan de empleados que ahora trabajan en las oficinas liquidadoras de los registradores.