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La UB lleva a la Fiscalía varias quejas contra uno de sus grupos de investigación

Los denunciantes acusan al centro de manipulación psicológica y prácticas sectarias

Alumnas pasean por el claustro de la Universidad de Barcelona (UB)
Alumnas pasean por el claustro de la Universidad de Barcelona (UB)

La Universidad de Barcelona (UB) ha trasladado a la Fiscalía varias quejas sobre presuntas prácticas irregulares en uno de sus grupos de investigación, el Centro Especial de Investigación en Teorías y Prácticas Superadoras de Desigualdades (CREA). Antiguos miembros han denunciado manipulacines psicológicas, similares a las de una secta, por parte del grupo.

Los denunciantes, según avanzó ayer TV3 y Catalunya Ràdio, acusaron a CREA de funcionar como una secta, hasta el punto de que controlaban su vida privada desde el seno de la organización. “Ya hace semanas que llegaban personas afectadas que trabajaron allí y solicitaban ayuda tras haber sufrido manipulación psicológica”, reveló ayer Margarita Barranco, de la Red Une de prevención del abuso de debilidad y derivas sectarias. Según un portavoz de la universidad, la UB recibió el pasado 18 de mayo la primera denuncia por “determinados comportamientos” del CREA, un grupo de investigación centrado en el estudio y atención a las desigualdades. A esa queja se sumaron dos más y el 6 de junio, al ver que las demandas “superaban el ámbito académico”, la UB las trasladó a la Fiscalía.

Pero no es la primera vez que las prácticas del CREA se vinculan a comportamientos sectarios. En 2004, la UB ya recibió quejas similares y trasladó las denuncias también a la Fiscalía, que archivó el caso pero pidió a la universidad que hiciese un requerimiento al CREA para cambiar algunos protocolos internos. Según la UB, esa correción se llevó a cabo.

Desde el grupo de investigación, sin embargo, tacharon ayer las acusaciones de “difamaciones por haber roto el silencio sobre el acoso sexual en las universidades”. El CREA sacó un informe en 2004 en el que exponía casos de acoso sexual en las universidades. La directora del grupo, Marta Soler, aseguró que hay “un lobby que no quiere salga ese tema y calumnia de forma anónima a través de las redes sociales”. Según Soler, las acusaciones contra el CREA comenzaron "cuando sacamos a la luz el acoso sexual en la Universidad. "Nunca se ha encontrado nada contra el CREA y no se va a encontrar", sentenció la directora del grupo de investigación.

"Vulneran tu capacidad de decisión"

A Luís (nombre ficticio), su paso por el CREA casi le cuesta la vida. "Estuve al borde del suicidio", reconoce. El joven, que ahora tiene unos 35 años, estuvo seis años dentro del grupo de investigación. "Me quedé alucinado por su proyecto educativo, que me dijeron que estaba avalado por la comunidad científica internacional", recuerda. Aunque al principio había cosas que le parecían "raras", los ideales del grupo le atrajeron. "Te cogen en una edad en la que estás creando tu persona", justifica.

Entre esas cosas "raras" estaban las continuas "charlas en grupo", en las que cada uno tenía que contar su pasado escrupulosamente. "Continuamente se hablaba de tus relaciones de pareja. Lo más importante era la transformación de los sentimientos en base a la comunidad científica. Contabas tu pasado y siempre sacaban la misma conclusión: que te gustaban chicas malas", apunta Luís. 

El joven acabó viviendo en un piso con otros compañeros del grupo. "El modelo ideal de pareja era vivir con amigos del mismo sexo", señala. En las llamadas "asambleas sentimentales" tenía que contarle a sus compañeros de piso cómo era la relación con pareja. "Llegué a llamarles cuando estaba con mi pareja para consultarles las dudas que tenía sobre la relación", reconoce. También se alejó de su entorno cercano porque "tenía que estar con amigos que quisieran transformarse".

Pero un día, Luís tocó fondo y quiso apartarse del grupo. "Se me amenazó con que si me iba, no sería feliz nunca más. Y me lo creí porque ellos vulneran tu capacidad de decisión", admite. Tras superar una profunda depresión, el joven ha recuperado la estabilidad personal y sentimental, pero teme que el CREA, al que considera una secta, pueda "captar a más personas"."Esto tiene que dejar de ser una realidad silenciada", protesta.