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El Teatro Albéniz, Bien de Interés Patrimonial

Con la nueva clasificación los dueños del edificio podrán hacer mejoras en el edificio

La Dirección General de Patrimonio Cultural ha declarado Bien de Interés Patrimonial al teatro Albéniz por "sus valores arquitectónicos y artísticos y por su significación para la cultura española y madrileña", así como "por la actividad desarrollada a lo largo de su historia". De esta manera lo recoge hoy el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid.

La fachada del teatro Albéniz, declarado Bien de Interés Patrimonial.
La fachada del teatro Albéniz, declarado Bien de Interés Patrimonial.

"Que lo hayan declarado Bien de Interés Patrimonial en lugar de Bien de Interés Cultural es casi mejor", dice Eva Aladro de la Plataforma de Ayuda al Teatro Albéniz, e hija de una antigua directora del teatro. "Esta nueva figura protege los espacios que se consideran que no tienen un valor arquitectónico, pero que obliga a preservar los tres niveles del teatro, las pinturas y las esculturas de madera de Ángel Ferrant".

"El teatro ha vivido años convulsos que incluyen su abandono, su ocupación ilegal y un incendio en la antigua sala de fiestas de los sótanos", recuerda Aladro. Finalmente, el edificio fue vendido a una empresa que tenía la intención de demolerlo  y convertirlo en hotel. Hace cinco años, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid instó al Gobierno regional a declarar el edificio, situado en la calle de la Paz, Bien de Interés Cultural para protegerlo.

Los arquitectos José Luis Durán de Cottes y Enrique López-Izquierdo proyectaron un edificio difícilmente clasificable, en el que la fachada cobraba especial protagonismo, a modo de moderno retablo. En el año 1944, estando ya muy avanzadas las obras, se hizo cargo de su terminación el arquitecto Manuel Ambrós Escanellas, que modificó profundamente la decoración interior y la fachada, siguiendo el estilo y los esquemas del eclecticismo neorrenacentista de la época.

Cronología del Teatro de Madrid

1945. El 31 de marzo se inaugura el teatro. 

1985. La Comunidad de Madrid lo alquila. 

2008. El Albéniz da su último espectáculo.

2009. Fracasa un intento de reabrirlo.

2011. Una sentencia del TSJM obliga a la Comunidad a incoar expediente de Interés Cultural. Unos okupas entran en el teatro, cuyos sótanos viven un incendio. Son desalojados a final del año. 

2013. El Supremo obliga a iniciar el expediente para declarar el edificio Bien de Interés Cultural.

2016. El Albéniz se declara Bien de Interés Patrimonial. 

Las obras finalizaron en 1945, siendo inaugurado el teatro el 31 de marzo con con el espectáculo Aquella noche azul, de Alfonso Paso, y con una orquesta dirigida por el maestro Francisco Alonso. Cuarenta años más tarde, en 1985, la Comunidad de Madrid alquiló el edificio pero nunca llegó a adquirirlo. Aunque el teatro entró en el Catálogo de Bienes Protegidos en 1997, los propietarios recurrieron la decisión ante el Tribunal Superior de Justicia alegando que el inmueble carecía de "relevancia arquitectónica".

En 2003, la justicia dio la razón a los propietarios y descatalogó el inmueble. El Gobierno regional, presidido por Alberto Ruiz-Gallardón, interpuso un recurso de casación; la Comunidad, ya con Esperanza Aguirre al frente y con Gallardón en la alcaldía, acabó desistiendo. La sentencia, que se hizo firme en 2005, permitía "transformar el Albéniz en viviendas, hotel, centro comercial, oficinas o darle un uso recreativo". Un año más tarde, la inmobiliaria Monteverde -desde diciembre en concurso de acreedores- adquirió el teatro.

"Ha habido algún robo de elementos de bronce de poca importancia, pero el teatro está bien conservado, aunque necesita un buen lavado de cara", dice Aladro. La Plataforma ha puesto en contacto a la Compañía Nacional de Danza, que está buscando sede en Madrid, con Mazabi, la inmobiliaria dueña del hotel, que es quien tiene la última palabra.

El edificio celebró su última función el 21 de diciembre de 2008 con la representación de La vida es sueño, de Calderón de la Barca. La plataforma de defensa del edificio se manifestó a las puertas del espacio y recogió 5.000 firmas contra de su cierre, entre ellas las de los premios Nobel José Saramago y Mario Vargas Llosa, y las de cineastas como Pedro Almodóvar y Fernando Trueba. Pero 15 días más tarde sus puertas ya estaban tapiadas.

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