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Junts pel Sí y la CUP se conjuran para pactar los Presupuestos

El vicepresidente fía la modificación de impuestos a las enmiendas en el Parlament

Junqueras con Puigdemont este miércoles en el Parlament.
Junqueras con Puigdemont este miércoles en el Parlament.

A pocos días de que el Gobierno catalán apruebe el proyecto de Presupuestos y lo envíe al Parlament, Junts pel Sí y la CUP parecen decididos a alcanzar un pacto que les permita proseguir con su objetivo de la independencia. Ambas formaciones han mantenido ya varios encuentros, informativos dicen, pero en realidad son negociadores, para trasladar al proyecto el plan de choque social que pactaron y modificaciones de la política fiscal. La discreción y moderación se han impuesto al ruido de los últimos días que parecía que iba a dar al traste con la legislatura y el propio Oriol Junqueras cerró ayer el debate sobre la subida del IRPF para las rentas más altas, la reducción para las bajas o el mantenimiento de los tramos.

El vicepresidente de la Generalitat y consejero de Economía y Hacienda acabó ayer con las especulaciones y anunció en la sesión de control parlamentario que el proyecto de Presupuestos “no incluye ninguna previsión de cambio de política fiscal”, ni tampoco la Ley de Acompañamiento.

A renglón seguido y respondiendo a una pregunta de Joan Coscubiela, de Catalunya Sí que es Pot, Junqueras insistió en una obviedad: que durante el trámite parlamentario se pueden introducir modificaciones. De esa manera venía a avalar que de lo que se trata es de ganar tiempo para negociar hasta el debate en el Parlament, después de haberse verbalizado la diferencia de pareceres entre Convergència y Esquerra sobre la política fiscal a aplicar y la introducción de modificaciones.

Miquel Iceta, líder del PSC, volvió sobre el tema y con trazo más fino preguntó a Carles Puigdemont: “Parece que existen discrepancias en su Gobierno sobre la política fiscal y que quien desempatará será la CUP. ¿Es así, presidente?”.

Desempate parlamentario

“No desempatará la CUP, desempatará el Parlament”, respondió Puigdemont. En la misma línea de lo expresado poco antes por Junqueras y para visualizar un único discurso, el presidente volvió a recordar que el proyecto de Presupuestos que entrará en la cámara en junio y se debatirá en julio está abierto a cambios durante su tramitación.

Lluís Rabell, de Catalunya Sí que es Pot, retomó de nuevo el tema. “Llevamos una semana de auténtico vodevil y de teatralización para volver a tener unos Presupuestos continuistas”, dijo, y volvió a preguntar a Puigdemont. El presidente dio alguna pista o insinuación que avalaría el supuesto giro social de las cuentas públicas y que facilitaría el pacto con la CUP. “Se sorprenderá por algunas partidas presupuestarias. Tanto, que no sé si las querrán votar”, le espetó a Rabell, que poco antes había exigido una “fiscalidad verde”.

Coscubiela había buscado previamente el cuerpo a cuerpo con Junqueras y le preguntó si a la hora de elaborar las cuentas pensaba “hacer continuismo o comerse el marrón” de unos Presupuestos con más recortes. “Sus provocaciones no alteran el buen animo de este consejero”, replicó Junqueras. “El proyecto de Presupuestos que presentará el Gobierno no incluye medidas fiscales nuevas, ni en un sentido ni en otro”, dijo el consejero. Pero las mayorías en el Parlament son cambiantes”, insistió.

La CUP se mantuvo ajena al debate, en el que también entró Ciudadanos, y preguntó a Puigdemont por la visita de Arnaldo Otegi. No hubo ni una pregunta sobre la necesidad de aplicar nuevos impuestos, ni sobre desobediencia al Tribunal Constitucional a cuenta de la anulación de la tasa que grava los depósitos bancarios, una sentencia que ha comportado en el primer trimestre la devolución de 2,4 millones a los bancos.

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