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Sant Martí tendrá la primera ‘supermanzana’ de la era Colau

La medida costará 1,7 millones de euros en el actual mandato y 10 en global

Imagen del proyecto de 'Superilles', del Ayuntamiento de Barcelona.
Imagen del proyecto de 'Superilles', del Ayuntamiento de Barcelona.

El Ayuntamiento de Barcelona quiere que, además de coches, por las calles pasen “otras cosas”. El Gobierno municipal ha presentado este miércoles un plan de superilles —supermanzanas en catalán— para ganar espacio peatonal en ciertas zonas del Eixample, es decir, todo el área que concentra el plan Cerdà que amplió la ciudad en el S. XIX. La propuesta es una vieja idea heredada, al menos, de dos legislaturas atrás, donde el PSC, ICV —hoy integrada en el partido del Gobierno Barcelona en Comú— y ERC proyectaron varios barrios así. El republicano Ricard Martínez impulsó la supermanzana que ya existe en el casco antiguo de la Vila de Gràcia. El actual Ejecutivo de Ada Colau quiere ampliar estas actuaciones a varias zonas y ha decidido empezar por un grupo de cinco manzanas de Sant Martí, donde ya existen estudios previos. La medida prevé costar 1,7 millones de euros solo en este espacio y 10 en global.

Las superillas consisten en un perímetro de manzanas donde las calles que quedan dentro tendrán una reducción del tráfico privado importante. La circulación estará limitada a 10 kilómetros por hora y habrá días en los que el corte será total. La idea es ganar espacio para peatones, para que los viandantes recuperen sitio en la ciudad y para poder poner más zonas verdes. En total el objetivo es llegar al 94% de espacio peatonal dentro del recinto. Todo será estudiado en función de pruebas e intervenciones por fases, por eso, según la teniente de alcalde Janet Sanz y concejala de Medio Ambiente, no se puede concretar cuántos carriles se cortarán, por ejemplo. Las actuaciones no exigen grandes obras ni actuaciones urbanas, sino, "repensar la ciudad", defiende el Ayuntamiento.

El plan está pensado para cumplir las demandas europeas de reducción de la contaminación, muy altas en Barcelona, y que causan "3.000 muertes año en el área metropolitana", según Sanz. También para intentar cumplir el objetivo de reducir en toda la ciudad un 21% los desplazamientos en tráfico privado y a la vez aumentar los que se hacen a pie y en transporte público. Por eso, las actuaciones se tendrán que coordinar con la nueva red de autobuses, según ha explicado Mercedes Vidal, concejala de Movilidad. 

En el caso concreto de Sant Martí, el grupo de manzanas elegido está delimitado al norte por la calle Tánger, el límite por la izquierda la calle Badajoz y por la derecha Bilbao. De aquí a 2019 se irán experimentando limitaciones en todo el distrito y lo demás no está concretado hasta el próximo mandato municipal. "Estamos en una parte previa de urbanismo táctico y empoderamiento ciudadano", ha defendido Sanz.

El plan estará consensuado con plataformas vecinales y entidades, por lo que aún está muy en el aire. "Nada de estas cosas podrán pasar si no hay un trabajo previo participativo. No es solo diseñar qué pasará en esta calle o en esta otra, por eso no queremos poner fechas. Hasta que eso no sea posible, es un modelo teórico. No planteamos calendarios herméticos", ha añadido la edil. Lo único que está claro es que en ese distrito antes de 2019 se pasará de un 8,7% de calles "pacificadas" al 58%. El presupuesto está recogido en el Plan de Actuación Municipal y otras partidas en el plan de distrito, por lo que no depende de las cuentas globales del Consistorio.

El concejal republicano Jordi Coronas se ha alegrado del impulso a las nuevas supermanzanas aunque ha criticado que "Colau no se lo cree". ERC que lo que ha presentado el Ayuntamiento no permitirá cumplir con los índices de contaminación fijados por la Unión Europea para el año 2018. La prioridad, ha insistido Coronas, tiene que ser "sacar 120.000 coches de Barcelona para cumplir con la reducción de contaminación que necesita la ciudad".