Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Estos son los controles que pasa el agua que bebes

Los expertos tildan de "excepcional" el brote de gastroenteritis por beber agua embotellada y aseguran que las inspecciones en el sector son muy estrictas

agua envasada
Garrafas y surtidor de agua Eden.

El brote de gastroenteritis que afectó a más de 4.100 personas en Barcelona y Tarragona por beber agua envasada fue algo "excepcional" y "puntual", según los expertos del sector. Los filtros de seguridad que pasa el agua embotellada antes de llegar a los usuarios apenas dejan lugar a incidencias. Análisis microbiológicos diarios, exámenes químicos trimestrales y hasta revisiones cada cinco años son algunos de los controles que han de aprobar las aguas minerales naturales para llegar al consumidor.

En el caso del manantial de Arinsal (Andorra), origen del brote, se constató una contaminación fecal humana provocada por la presencia de un norovirus y el Gobierno de Andorra procedió a clausurar definitivamente la empresa envasadora y el manantial. Los análisis realizados al acuífero no detectaron este microorganismo porque no están diseñados para localizar la presencia de virus, sino de bacterias. Por la escasa probabilidad de que esto suceda —de hecho, es la primera vez que se describe la presencia de un norovirus en agua envasada—, la normativa europea no contempla la obligatoriedad de investigar a estos microorganismos. 

Según el Real Decreto 1798/2010, que rige los controles de seguridad del agua envasada, las empresas envasadoras han de medir diariamente la conductividad eléctrica y el ph del agua. Además, deben realizar cada jornada laboral un análisis microbiológico del producto, que contempla seis parámetros entre los que se encuentran la detección de Escherichia coli (e-coli) y estreptococos fecales. Cada tres meses, el reglamento también requiere un análisis químico completo (se estudian otros 20 elementos) y cada cinco años, el agua de los puntos de emergencia [el pozo] deberá ser controlada mediante un análisis microbiológico y otro que cubra los parámetros del análisis trimestral.

"Los análisis que se hacen buscan indicadores bacteriológicos para ver que no hay contaminación por falta de higiene o contaminación fecal. Las empresas no tienen obligación de analizar también virus porque es casi imposible", apunta el doctor Antonio Borrell, responsable de aguas envasadas de los laboratorios Oliver Rodés. La empresa, que se encarga de analizar y certificar el agua de muchas envasadoras, también revisó el agua de Arinsal. "Este episodio es altamente improbable que ocurra. El agua envasada es de los productos más controlados del mercado", apostilla el doctor Borrell.

El microbiólogo Albert Bosch, que se encargó de analizar las muestras recogidas de los pacientes intoxicados y de las garrafas sospechosas, fue quien detectó el norovirus. El investigador también recalcó que todos los exámenes realizados en la planta envasadora habían salido bien en un principio porque ninguno de ellos incluía el estudio específico de los virus. La normativa no lo obliga y es decisión de la empresa envasadora medir este parámetro a mayores o no. "Analizar los virus no es obligatorio, aunque en Aguas de Barcelona se lleva haciendo igualmente desde 1980", puntualizó Bosch el pasado lunes cuando comunicó la contaminación del agua.