Los presupuestos de Colau peligran por el ‘no’ de la CUP

La negativa de los anticapitalistas deja las cuentas en manos de una eventual abstención de Ciudadanos

Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde de Barcelona, en una imagen en el salón de plenos.
Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde de Barcelona, en una imagen en el salón de plenos.A. García

La CUP de Barcelona anunció ayer que votará ‘no’ a la ampliación de presupuestos municipales que tendrá lugar el próximo lunes en el pleno municipal. La decisión la tomaron tres asambleas territoriales del partido de la izquierda independentista, aunque hoy la formación se reunirá con el gobierno de Ada Colau. Si no se produce ningún cambio tras el encuentro, Ciudadanos tendrá en su mano que las cuentas salgan adelante con una hipotética abstención que, a día de hoy, es complicada. El partido de Albert Rivera se reservó el sentido del voto y no anunciará su posición hasta el pleno.

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Con el actual escenario, el no de la CUP sumaría 16 votos negativos seguros —junto a PP y CiU—, frente a los 20 síes de BComú, PSC y ERC. Los votos de los cinco ediles de Ciudadanos son, por tanto, claves. Los socialistas no han confirmado formalmente su postura, pero la dan por hecho en una nota donde animan al Gobierno a agotar hasta el último minuto las negociaciones para sacar adelante el presupuesto. El rechazo supone congelar el pacto que Colau consiguió con el PSC

Después de un largo día de reproches en las redes sociales entre BComú y la CUP, el equipo de Gobierno anunció para hoy una reunión con los anticapitalistas con la intención de salvar los muebles y llegar a un acuerdo in extremis. Si esto no ocurre, los ojos del partido miran a Ciudadanos. Una posible abstención de sus cinco concejales favorecerían la aprobación, porque habría finalmente más síes que noes. Ciudadanos se ha acogido a la 'reserva de voto' y aclara que no lo hará público hasta el mismo lunes en el pleno, pero el entendimiento entre ambas formaciones no es precisamente bueno. "Con ella tengo la relación mínima e imprescindible", dijo Colau en un libro sobre Carina Mejías, la líder de Ciudadanos en Barcelona.

Las medidas en riesgo

Si la ampliación del presupuesto de Barcelona no prospera, muchas de las medidas estrella del mandato de Colau están en riesgo. Aunque para el cumplimiento de algunas obligaciones sí hay margen de maniobra —es el caso del pago de 67 millones destinados a incrementar un 1% el sueldo de los trabajadores municipales—, otras partidas necesitan un redactado nuevo.

Un ejemplo de ello son las plazas de maestros de guarderías que el Consistorio anunció este jueves. En general, también peligran los 1.900 puestos de trabajo que el Ayuntamiento quiere crear hasta 2019 en un plan de recursos humanos global. También está la ampliación de la línea 10 de metro hasta la zona Franca —comprometida con la Generalitat— o la unión de las dos redes de tranvía por la avenida Diagonal.

“Es hora de políticas valientes”, ha dicho la concejala Rovira de la CUP que, por tanto, considera que ahora no se están efectuando. Según ha explicado en rueda de prensa, la formación cree que los presupuestos que propone el equipo de Gobierno municipal son “una continuación de los de CiU”. Lo cierto es que la votación del lunes es en realidad una ampliación de 275 millones al presupuesto prorrogado de 2015. Es decir, sí obedecen al mandato del convergente Xavier Trias, pero la ampliación incluye algunas medidas prometidas por el actual Gobierno de Colau.

Para Rovira hay dos escollos fundamentales en el origen de la decisión de su partido. Según su versión, las nuevas cuentas no recogen nada sobre dos compromisos que consideran necesarios: una renta garantizada municipal y una regulación local sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. La mesa política de la CUP ha dicho que no se contempla antes del lunes ningún tipo de cambio. Según varias fuentes, las reuniones han sido tensas en los últimos días.

"Perplejos"

El Ejecutivo municipal, por su parte, ha reaccionado enseguida. El portavoz y primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, ha hecho una lectura diferente de los hechos y asegura que sí han incorporado “buena parte” de las medidas que pide la CUP. “Estamos perplejos, no nos esperábamos esta actitud, siempre cabe la abstención o acuerdo parcial pero no han querido”, ha añadido el portavoz.

El 'no', ha dicho, pone en riesgo el pago este jueves del 1% más de salario a los trabajadores municipales en cumplimiento de una sentencia. Este gasto se traduce en unos 67 millones de euros, pero en realidad la partida se puede abonar a través de una modificación de crédito o dando de baja partidas del presupuesto prorrogado.

La reacción de enfado monumental del Gobierno local se manifiesta con el mantenimiento del pleno del lunes: “Queremos que haya el debate. Tendrán que explicar a los vecinos de Nou Barris, o Zona Franca por qué no llegará el metro”. Pisarello ha achacado el origen del no a un movimiento político de los anticapitalistas ante su electorado y por eso quiere que "se retraten" en el debate. Al mismo tiempo, desde la dirección ejecutiva de BComú, la reacción ha sido furibunda. El responsable de relaciones institucionales y pareja de Colau, Adrià Alemany, ha afimado en su cuenta de Twitter: "No se puede continuar siendo condescendiente con la CUP. Tumbar los presupuestos más sociales con CiU, el PP y Ciutadans no tiene perdón".

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