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Una historia en cada persona

El documental andaluz se alza con un fuerte potencial en fondo y forma

Rodaje de la película documental 'La vida en llamas', de Manuel H. Martín.
Rodaje de la película documental 'La vida en llamas', de Manuel H. Martín.

Cuando la realidad es potente, inquietante, sorprendente. Cuando una historia es extraordinaria o común. Cuando una persona es reconocida o anónima. Cuando una vida o un hecho merece ser estudiado, narrado, difundido o expuesto a la población, surge de entre las mentes creativas y propositivas la realización de un documental. Ya sea con archivos gráficos, sonoros o audiovisuales, con objetos o testimonios, su puesta en valor en formato cinematográfico se convierte en una óptima forma difusión entre la sociedad.

Y Cádiz, con una importante trayectoria en transformar las realidades en literatura, en cantar las historias cotidianas y en promover su carnaval como el patrimonio de las personas, acoge uno de los eventos de documentales referentes en España: el Festival de Cine Documental Alcances, que este 2016 ha recibido el premio de honor de la Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (Asecan) por su década consecutiva de ediciones, en la que se ha respetado siempre el carácter independiente del material de la muestra. “Estamos sorprendidos con el potencial del documental en esta última edición. Ha alcanzado su mayoría de edad en Andalucía”, destacó esperanzado Javier Paisano, presidente de la Asecan, durante la presentación de los nominados a sus premios.

El festival Alcances acoge a los referentes del género en Cádiz

“Aquí está el núcleo fuerte del documental en España. El festival ha conseguido reunir a la prensa especializada, a los profesionales del gremio, y una afluencia cada vez mayor de personas, sobre todo jóvenes, que se acercan al evento para conocer lo último del género”, apunta Javier Miranda, director de Alcances en estos 10 años seguidos de celebración. Para Miranda, Andalucía tiene un potencial muy claro en este género. “Contamos con una realidad histórica en la que se podría profundizar más allá de la imagen folclórica de la comunidad. Tenemos cuestiones que tratar como sus tierras, el Califato de Córdoba, Gibraltar, temas sociales, e incluso una cuestión global que se trate desde la perspectiva andaluza. Hay infinidad de cuestiones en las que profundizar, todas”, resume el director con ánimo de difusión.

Narrar una historia insólita ha sido la opción del último ganador de largo documental del festival Alcances, el director Isidro Sánchez, con su producción No me contéis entre vosotros. Después de cuatro años de trabajo, ha llevado a la pantalla la vida de Manolo Bueno, un sexagenario andaluz que salía muy a menudo de la residencia para personas mayores en la que vivía para reconstruir lo que fue un espacio para criar cerdos y fabricarse allí su nuevo hogar. “Detrás de cada persona puede haber una historia, pero hay que tomarse tiempo para descubrirla. Pensamos que conocemos lo que tenemos al lado, pero falta profundizar”, apunta Sánchez, que ha autoproducido su documental; una obra, emitida en blanco y negro, que define como un híbrido entre ficción y realidad con la que pretende transmitir “la honestidad humana”.

Como hizo Sánchez, la autoproducción se convierte en una de las alternativas más repetidas para la creación de documentales. Otra de las opciones es el crowdfunding, la recolección de fondos lanzada por Internet con donantes anónimos. “Este método es válido para superar el primer escalón, para empezar, pero luego falla el segundo escalón”, dice Miranda. Punto en el que coincide con Paisano. “Hay que tener en cuenta que el documental que traemos es independiente, no es de masas, y no va a tener rédito económico. Pero también falta que los distribuidores se arriesguen. Debería de haber igualdad de oportunidades para exhibirlo, como otras películas”, apunta Miranda, que señala también que algunos autores han dejado a un lado la elaboración de los documentales tradicionales que exigían las televisiones y que las nuevas plataformas como los portales de Internet dan una nueva mirada a la creación.

En cualquier caso, Miranda sitúa a la educación como el principal eje sobre el que trabajar para preservar el futuro del género. “Hace falta una apuesta fuerte por la formación. Los másteres son un caldo de cultivo de directores y cineastas”, apunta Miranda, que destaca que, en Andalucía, el género ha despegado con más retraso que en España por esa ausencia de cursos especializados. “El documental de creación no solo es el fondo, también es la forma, y cada vez hay más desarrollo tecnológico que se utiliza como medio de expresión. Ya no hay que acercarse solo a la temática histórica o periodística en su contenido, el proceso de creación del documental es interesante, tiene que sorprender en la forma, cada vez hay por ejemplo más animación”, apunta el director de Alcances.

“Todo lo que se haga en el documental siempre es poco”, apunta el director, que alerta que para mantener el nivel del sector hay que estar siempre vigilante a los cambios. “En esto no puedes despistarte ni un segundo, todo evoluciona con mucha rapidez y hay que estar preparados para los giros”, señala Miranda.